ddddddd“No sé lo que quiero y no pararé hasta conseguirlo.”

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lunes, 4 de agosto de 2014

Hielo

Hay palabras que parecen un jarro de agua fría en plena cara, que te dejan paralizada, que en el momento en que te las lanzan (te las escupen) no sabes reaccionar, y no lo haces.

Pero llega un momento en que las asimilas, en que pasan todos los filtros desde tu oído hasta tu corazón pasando por cada rincón de tu cerebro; pero es un proceso que tarda demasiado y cuando tú todavía estás dándole vueltas, la otra persona ya lo ha olvidado. 

Y claro, en ese momento, si preguntas por ello te tacharán de reprochar, de vivir en el pasado, de no avanzar.

Y claro, optas por no decir nada, y cada pregunta que nunca pronunciaste va formando pequeños bloques de hielo dentro de ti, así es cómo te vuelves más fría que el metal, más dura que el hielo. 

Al no encontrar más hueco dentro de ti, los bloques se van acumulando fuera, así nacen los muros insalvables. 

Y claro, tú te quedas dentro, atrapada.


martes, 29 de julio de 2014

Sílaba tónica

Hay palabras que son más bonitas con acento.
Pero el único acento que hace que mi nombre deje ser vulgar es el que le pone tu boca,
 al susurrarlo,
 después de un orgasmo.


jueves, 3 de julio de 2014

Limpieza general

Cuando él me dijo que lo nuestro se había acabado, sonará raro, pero me sentí como cuando mi madre entraba a mi habitación un sábado por la mañana al grito de "¡Limpieza general!", cómo tener que madrugar un día de vacaciones, cómo si tuviese que pasar la aspiradora a cada rincón de mi habitacorazón, como si tuviese que echarle limpiacristales a mis ojos para que dejaran de llorar, como si tuviera que abrir cada cajón de mi cerebro para ir sacando los recuerdos de los últimos quince meses uno por uno y clasificarlos en: eliminados, guardados y decidir más tarde. Cómo tener que pasar limpiamuebles por todo mi cuerpo para quitarme todas sus huellas de mi madera.

Cuando él me dejó, en realidad, me sentí cómo el trapo que limpia todo eso y es guardado un poco más roto.




lunes, 30 de junio de 2014

Triángulo equilátero.

Tenía un lunar en cada pecho 
y un tercero justo encima de su ombligo, 
y ese era mi triángulo de las Bermudas. 

Y es que os puedo jurar que 
justo ahí 
ella hacía desaparecer todo mi mundo, 
como un barco en el oeste del Atlántico.



martes, 24 de junio de 2014

Estado meteorológico.

¿Te he hablado alguna vez de la teoría del estado meteorológico?

Resulta que hay personas que nacen conectadas con la naturaleza de tal manera que cada fenómeno que en esta pasa está relacionada con su estado de ánimo. 

Cuando esa persona está triste o melancólica, llueve. 
Cuando se siente sola, diluvia.
Cuando tiene ganas de gritar, truena.
Cuando está partida por dentro, relampaguea.
Cuando está tan furiosa que se siente a punto de estallar, un volcán entra en erupción.

Sin embargo, lo más jodido es la felicidad; 
cuando esa persona es feliz ocurren huracanes que arrasan ciudades.

¿Te he contado alguna vez que yo soy una de esas personas?
Te recomiendo que te pongas a cubierto, se avecina tormenta (dentro y fuera).


lunes, 16 de junio de 2014

Dicen.

Dicen que sonrío demasiado, que a veces me extasio de vivir.
Dicen que soy extremos, que calo hasta los huesos, y aún más hondo.
Dicen que sin rumbo soy feliz, veleta vestida de algo que no soy.
Dicen que huyo a diario, de todo, siempre, de todos.
Dicen que llevo miles de kilómetros de emociones a las espaldas.
Dicen que nunca miro atrás, ni tampoco hacia delante.
Dicen que me estanco siempre en un presente caduco.
Dicen que río e ilumino. Dicen que río, desembocando carcajadas.
Dicen. Dicen. Dicen que me conocen.

Pero nadie nunca ha trepado la fachada.


sábado, 11 de enero de 2014

La historia interminable

De pequeño me encantaba que mi madre me contase historias que ella misma inventaba, y no sólo antes de dormir, a todas horas, todos los días. Y cuando aprendí a leer y a escribir, aprendí a ser mi propio narrador y protagonista.

Mi historia favorita siempre fue la interminable.

Por eso mismo, el día que un horrible accidente me dejó ciego de por vida, yo no podía parar de sonreír, mientras todo el mundo alrededor se lamentaba. Pero es que, ¿no se daban cuenta? A partir de aquel momento podría vivir en mi propia historia interminable, sólo con palabras e imaginación.

¿Quién no querría vivir así?