ddddddd“No sé lo que quiero y no pararé hasta conseguirlo.”

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lunes, 30 de septiembre de 2013

La noche eterna.

Y mientras ellos decidían si se convenían,
sus monstruos interiores ya se amaban debajo de la cama.


miércoles, 11 de septiembre de 2013

De cuando el miedo cala hasta los huesos.

Todo empezó cuando se le resbaló la taza de las manos y el suelo se inundó de café recién hecho, no sabía por qué, pero de repente una especie de latigazo había sacudido su muñeca derecha. No le dio más importancia. Aunque el dolor no cesó durante el resto del día, ni durante el resto de su vida.

Al día siguiente, al levantarse de la cama, algo hizo crack en su pie derecho, esta vez gritó de dolor, y decidió que era un buen momento para ir al médico.

-Nunca he visto nada parecido -le dijo su doctor después de hacerle unas cuantas radiografías.- Tienes la muñeca y el tobillo resquebrajados, no están rotos del todo, pero parece como si algo los hubiese intentado rajar desde dentro de tu propio cuerpo.

Ella no le dio mucha importancia. Médicos. Todos locos. Un par de vendas y para casa.

Dos semanas después ya no podía moverse de la cama, tenía prácticamente todos los huesos de su cuerpo completamente destrozados. Nadie entendía qué le estaba pasando. Justo ahora que empezaba a ser feliz -decían.

Sin embargo ella empezaba a hacerse una idea, era una idea ridícula pero no encontraba otra explicación.

Al final ocurrió lo inevitable, el último hueso en resquebrajarse fue el de su cuello. Y murió.

Cuando le hicieron la autopsia descubrieron el origen de todos los cortes de sus huesos, huesos que estaban hechos astillas. El origen era unas piezas de acero que había por todo su cuerpo. Al unir todas las piezas descubrieron que tenía la forma exacta de su corazón. Y nunca supieron por qué.

Ella sí lo sabía. Lo sabía desde el día que empezó a volver a ser feliz. Ese día sintió que algo se rompía dentro de ella, ese algo era la coraza de acero que había forjado a base de caídas, golpes y decepciones, alrededor de su corazón. Pero ahora esa coraza llena de miedos no tenía por donde salir, estaba atrapada en su cuerpo, así que intentó escapar atravesando huesos, y al final lo consiguió, esa coraza ya era libre, ya no había miedos, ya no había nada.

jueves, 5 de septiembre de 2013

Hablemos.

Del miedo.
Del tropezar.
Del no levantar.
Del estancarte.
De la soledad.
Del futuro no, que da más miedo.
Del pasado, ni mirarlo.
De tu presente sinsentido.
De la profundidad de tu pozo.
Del pozo que se ha convertido en tu zona de cónfort.
De que no sabes trepar.
Del barro.
Del ahogarte.
Del no saber respirar. O no querer. No sé.
De tu escala de grises.
De que te has perdido. A ti. Al camino. El rumbo.
De tu brújula, que hace mucho tiempo que ya no señala nortes.
De que no sabes dónde vas.
De que crees que vas sola.
De tu laberinto. Que no tiene salida.

Hablemos. De lo que quieras. Pero sigue moviéndote. Aparenta. Disimula que sabes volar. Vuelva. Cae. Respira. Remonta.
Hablemos. De lo que quieras. Pero volando (o intentándolo).