ddddddd“No sé lo que quiero y no pararé hasta conseguirlo.”

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viernes, 16 de agosto de 2013

Lo que queda atrás.

- GOOD MORNING, NEW YORK! - dijo la voz del locutor de radio Peter Johnson, mientras empezó a sonar una vieja canción, algo de los Smiths quizás. Lei dejó que acabara la canción, como cada día, antes de apagar el despertador de un manotazo y salir de la cama.

Corrió las cortinas y la asombrosa Nueva York se extendió bajo sus pies, y es que las vistas desde el ático de su novio Matt no podían ser más maravillosas. El Empire State lo presidía todo, mientras miles de habitantes empezaban a vivir un nuevo día. Lei siempre disfrutaba como una niña el día de Reyes (o de Santa Claus más bien, hacía mucho que no recibía noticias de los Reyes Magos, al parecer no sabían cruzar el Atlántico) de aquel momento, llevaba un par de años viviendo allí y cada mañana se sorprendía al no encontrarse su pequeño pueblo de las afueras de Madrid tras la ventana. Pero aquel día fue diferente, y no se sorprendió cuando sintió una punzada de decepción al ver que no se encontraba en su ciudad natal. Se quedó ahí plantada, sola, sin sonreír por primera vez en mucho tiempo.

-Has alcanzado todos tus sueños -pensó-. Y sigues sin ser feliz. ¿Qué te ha pasado?

Intentó ignorar sus pensamientos, se sentó en el alféizar de la ventana y se encendió un pitillo marca "Fortuna". Que ironía - pensó. Y entonces se dio cuenta de lo mucho que se había alejado de aquella chica que se mareaba con el humo, de aquella chica que mataba los miedos a golpe de teclado, escribiendo y escribiendo, en vez de a base de cigarrillos. Incluso se dio cuenta de que se había alejado de la chica ilusionada que llegó a aquella ciudad sin nada y sonriendo. Ahora lo tenía todo, menos su preciosa sonrisa. Y no lo entendía.

Y ahí llegó lo peor, empezó a preguntarse si quería a Matt de verdad o sólo seguía su estúpida rutina. Pues claro que le quería, había sido su salvación en algún momento, pero eso quedaba ya tan lejos que sentía que en vez de salvarla, ella le había arrastrado a su pozo de autodestrucción. Se dio cuenta de que llevaba tres días sin verle, él estaba en un viaje de negocios, y sintió que no le echaba de menos, le echaba de más.

Había llegado el momento de decir adiós.

Y entonces llegó esa llamada de teléfono, como una señal para que siguiera huyendo, de esa persona del pasado que marca todo nuestro presente y que nunca nos llegamos a quitar de la cabeza, ni del corazón, ni de la vida. Sintió unas ganas inmensas de volver al lado de esa persona, pero Lei era de las que pensaban que no había que volver atrás ni para coger impulso. Colgó y se fue con lo poco que tenía.

Se montó en su Impala del 67, una birria de coche comparado con el BMW de Matt, pero desde que llegó a esa ciudad, ese pequeño había sido más su hogar que ningún otro lugar, que ninguna otra persona. Y puso rumbo al otro lado del país, pensó que California sería un buen sitio para pasar su invierno personal, siempre le gustaron los constrastes.

Y entonces ya no tuvo más miedo, como siempre, huir la salvaba de todo. Y ya sólo deseaba que no se le acabasen los sitios a los que huir antes de terminar de vivir.

2 comentarios:

Eileen dijo...

Halaaaaaaa me encanta!! ¡Quiero saber más de Lei-Lau ;)!
¿y quien ha llamado al teléfono? Me siento un poco tonta porque no sé si está implícito y yo no me he dado cuenta :S

Por cierto, ya me he visto toooodos tus nuevo comentarios en mi blog y me encantaron ^^ te doy las gracias por todos y cada uno de ellos *-* y por estar en mi vida, no sé si algún día te irás a las americas de aventura como Lei, sé que si tienes la oportunidad lo harás, solo espero que yo si me atreva a cruzar el Atlántico, no como Los Reyes Magos.

:)

Laura dijo...

Muchas gracias!^^
No, no está implícito, es simplemente alguien que lleva mucho tiempo en la vida de Lei y no deja de "molestarla" xDDD

Ojalá yo al otro lado del Atlántico ya, jajajajaja. Te recibiré en mi ático de New York con los brazos abiertos!

(: