ddddddd“No sé lo que quiero y no pararé hasta conseguirlo.”

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jueves, 22 de noviembre de 2012

Sonrisa, constancia y fuerza.

Él tenía la extraña manía de puntuar mis sonrisas...

- Empezaremos del 1 al 10.
- ¿Y el 0?
- El 0 sería la ausencia de ella, y mientras yo siga a tu lado eso nunca ocurrirá. -decía, y que razón tenía.

Lo extraño es que aprendió a desentrañar mis sonrisas mejor que yo misma, me miraba al final de cada día y me decía: "esa es de 6, no has tenido un gran día, no te preocupes, mañana la convertiré en una de 10." Y (casi) siempre cumplía esa promesa, así que puedo decir que mis sonrisas acabaron siendo más suyas que mías, al fin y al cabo él era el que dibuja esa curva perfecta en mi boca. 

Pero esa curva fue disminuyendo poco a poco, con el paso de los meses, de los años, de la vida. Hasta que un día me soltó: "la de hoy es de 0, lo siento." Al día siguiente se marchó, a partir de ahí todas mis sonrisas fueron de 0, y mis lágrimas de 10. 

Pero entonces, un día de invierno, no sé por qué razón, decidí empezar a puntuarme yo a mí misma mis sonrisas:

- Empezaremos por infinito, y de ahí no bajaremos. -me dije, y yo siempre cumplo mis promesas.

miércoles, 7 de noviembre de 2012

Oniria e Insomnia

Insomnia era un día nublado, era tonos grises de lápiz y hojas de cálculo. Era pura racionalidad. Le gustaban los números, la rutina. Era ordenado y categórico. Insomnia no podía soportar perder el control, ni el contacto con la realidad, no sabía lo que eran los sueños, ni la libertad, vivía preso de su lógica. Insomnia sabía exactamente quien era.

Oniria era el arco-iris personificado. Era un espíritu libre. Era pura imaginación. Era una vida hecha a base de sueños y pincel. Era la pasión desbordante de una noche de verano. Era color, era la sensación de la arena bajo los pies. Era desordenada y salvaje, era imaginación sin límites, arte y poesía. Era el verbo sentir en primera persona. Era anhelo e intuición. Oniria era todo lo que quería ser.

Oniria e Insomnia eran tan incompetibles como Luna y Sol, como y yo.
Y, sin embargo, pasaron toda la vida uniendo su dualidad, dentro de mi cabeza.