ddddddd“No sé lo que quiero y no pararé hasta conseguirlo.”

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martes, 28 de agosto de 2012

V.

V era una cámara. V era París. V era una escena. V era Amélie. V era Madrid. V era invierno en Gran Vía. V era mis ganas de sonreír. V era lluvia. V era correr bajo esa lluvia. V era mil recuerdos y mil futuros. V era mi canción favorita para las tardes de Verano. V era capaz de hacerme feliz solamente por existir. V era un verso improvisado. V era unos ojos verdes y un pelo azabache. V era rara, y cuando digo rara quiero decir que V era especial. V era alguien que valía la pena y la alegría conocer. V es una de las personas más importantes para mí. V me trajo una vez noticias de Holanda, y ya no me dejó escapar.

Felices 21.

jueves, 23 de agosto de 2012

Las cosas que no pude responder.

Siempre que no sabía que decir me soltaba un te quiero. Por eso, el día que la dejé sin habla y se quedó en silencio, me asusté tanto que sólo pude huir, sabía que había dejado de quererme.

Siempre que no sabía que decir le soltaba un te quiero. Por eso, el día que me dejó sin habla y me quedé en silencio, me asusté tanto que sólo pude huir, sabía que lo que sentía por él era tan inmenso que ya no podía expresarlo con palabras.

Corazón de mimbre.

Se pasó la noche entera transformando su corazón de piedra en corazón de mimbre. Al alba, le pregunté que por qué un corazón de mimbre, ella, loca, respondió:

- Porque se dobla antes que partirse.

Después me cantó esta canción, y me enamoró. Al día siguiente, desapareció.

viernes, 10 de agosto de 2012

Vuestra libertad, sólo vuestra libertad.

Georgia lo hacía todo tan fácil. Era una idealista innata. Era libre. O era libertad, nunca llegué a averiguarlo. Todavía recuerdo el día que le hablé de aquel sueño que nadie conocía. Bueno, creo que ahora ya da igual si os lo cuento a vosotros también; siempre quise crear una película de la nada. Cuando era pequeño, pasaba las tardes en unos pequeños cines de mi ciudad, creo que ese ha sido el único lugar donde he sido puramente feliz, puramente libre. Cuando conocí a Georgia sentí que ella era la personificación de ese lugar, y se lo conté todo; la historia que tenía en mente pero que nunca había escrito, porque siempre he sido un negado con eso de las palabras, los personajes, el lugar, incluso le describí escenas que estaban completamente creadas en mi mente, la posición de los focos, la fuerza o debilidad de las luces según los sentimientos que quería transmitir, el primerísimo primer plano de una sonrisa, el primer plano de la tristeza, el gran plano general final de la ciudad inventada donde aquella locura sucedía, los colores que quería usar en escenas concretas, las sensaciones que quería transmitir... Creo que ese fue el mejor día de mi vida, el día que compartí mi pasión más antigua con mi pasión más reciente, y ella sonreía como creyendo que pudiese hacerlo realidad, creía en mí. Esa noche hicimos el amor como nunca antes lo habíamos hecho. Y no la volví a ver hasta, exactamente, dieciséis días después. No había sabido nada de ella en dos semanas, yo estaba terriblemente asustado y enfadado pero cuando la vi en la puerta de mi casa me besó, y me entregó algo. Ese algo era el guión de mi película. No me lo podía creer. Esa mañana tuve el mejor sexo de mi vida por segunda vez. Después de aquello que se fue de verdad, creo que se asustó, ya no se sentía tan libre y tuvo que huir. Nunca le reproché la manera como asesinó mis sueños. Nunca leí su guión. Nunca hice su película.