ddddddd“No sé lo que quiero y no pararé hasta conseguirlo.”

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martes, 26 de junio de 2012

De haberme perdido cosas de ti.

Y de repente ocurre, algo se acciona, puede ser por cualquier cosa, algo casi imperceptible para el resto del mundo, pero que revoluciona tu mente y a ti te remueve por dentro, algo que nadie más entendería, bueno sí, el otro extremo de este opuesto. Y es entonces cuando te cambia el chip, y es entonces cuando vuelves al pasado de lágrima y porrazo. Y ahora te hablaré en primera persona, porque sé que yo nunca podré olvidarme de ti, o más bien debería decir del ti que eras antes, y si hay algo de lo que me arrepiento es exactamente de eso, del hecho de haberme perdido cosas de ti, y de saber que voy a seguir perdiéndomelas porque sé que ya no puedo volver. Cambiaste de número, de casa, de vida, yo cambié de forma de ser, cambió lo que sentíamos, pero lo que vivimos sigue ahí, totalmente oculto por mis inmunerables mecanismos de defensa, esos mecanismos que hacen guardia día y noche en mi cerebro para que tú no cruces la línea y bajes más abajo, a ese sitio que un día latía más fuerte por ti, aunque ya no puedo fiarme más de esos mecanismos, esos que se han derrumbado por completo por algo casi invisible, ese click que todavía estoy buscando. No quiero que vuelvas, y no quiero volver, sólo quiero cicatrizarte, quiero que me dejes de sangrar, quiero que este dolor deje de invadirme cuando menos me lo espero, o quizá no, quizá mañana me plante en tu puerta y zanjemos nuestra particular cuenta pendiente, esa que tanto nos dio para soñar, o quizá lo único que quiero es que deje de ser un quizá.


jueves, 14 de junio de 2012

A veces sobran reflejos, a veces falta valor.

¿Cuanto tiempo tiene que pasar después de un adiós para qué te empiece a sangrar el corazón? Ya os dije que el tiempo es relativo y en este caso el dolor también. El dolor por la pérdida rozará el infinito si es una despedida sincera, de verdad, de esas llenas de te quieros, de nuncas en los que no os olvidaréis, de palabras vacías pero que en ese momento llenan cada lágrima, cada silencio, alma y corazón. Sin embargo, el dolor ni siquiera pasará por aquí cuando la despedida ni siquiera llegue a ser eso, despedida, cuando el fin esté lleno de odio y rencor, cuando lo malo tiña de negro lo bueno. Aquí el final llega de golpe, sin avisar, sin que te lo esperes, y sin que apenas te sangre, lo único que te hace sangrar es la rabia, la rabia por las preguntas que no paras de hacerte y que no te serán contestadas, rabia por no entender, rabia. En este último caso el dolor sangra después, aquí el tiempo es crucial, pues no es hasta que todo pasa, hasta que todo vuelve a su nuevo lugar, cuando notas el vacío. No es hasta que la vida se reanuda cuando te empiezas a preguntar por qués y por qués no y, joder, creéme que eso duele y sangra y devora y te revuelve por dentro y subes, bajas, sonríes y son nadas, y miras al pasado y empiezas a echar de menos y de más, y en parte te odias por ello, y en parte odias todo lo demás. Y al final, como en el caso anterior, sólo queda el dolor por la pérdida, ya no hay vuelta atrás, ya sólo queda decir eso de 'Buena suerte y hasta luego.'

miércoles, 13 de junio de 2012

Se trataba de esto. (Hasta siempre, flacos)

"Me he despertado en una casa que no es la mía. Son las 11 de la mañana. Me pita el oído izquierdo, tengo un agujero en el estomago y el cuerpo flaco para adentro post-concierto. También se llama resaca infernal, pero eso de justificarlo con el trabajo me cuadra más y me apaña un poco la culpa de haberla liado parda. Salgo al balcón y me oriento, estoy en la calle Fuencarral. Hace un sol radiante y huele a Madrid. Al bueno, al de Malasaña de día. Suena "When the night was young" de Robbie Robertson desde el salón. Dios existe. "Anoche fue bonito, ¿verdad?". "Mucho Lei, fue mágico" (hablamos del show de Pereza… Vistalegre) ¡Pum! viajo por un momento al escenario y veo el mosaico de once mil móviles encendidos en "Amelie". Wow… Aunque no lo creáis, es en este preciso momento cuando me doy cuenta de la dimensión de todo. De las emociones infinitas vividas ahí arriba y del viaje que se llevó mi patata, anoche. Bajo a comer algo a un bar y a comprar El País. Éste suele ser un momento especialmente dulce. Comprar el periódico el día después de los shows importantes en Madrid. Bueno, no siempre. Alguna hostia buena me he llevado. Mi amigo David Trueba dice que nuestro oficio va de salvar la cara. Amén.
Hay cinco palabras que se repiten siempre en todas las críticas de Pereza desde hace 10 años. "Flacos", "chavalas", "instituto" y "macarras, buenos". En general me jode el cliché, pero pensándolo bien, Chuck Berry estaría orgulloso de nosotros. Con esas cinco palabras se construían todos los rock and rolles de los 60. Por lo menos el tipo que escribe la crítica, en este caso, controla. Aunque siempre deja algún recado. Aquí podéis entender más o menos eso que decimos los músicos a veces de "Evolucionar y buscar otras cosas…". Siento que con Pereza hagamos lo que hagamos, todo va a girar en torno a eso, siempre. Eso no es ni malo ni bueno. Simplemente es. Dentro del absoluto privilegio que significa que te presten atención, claro.
Al lío. Le he pedido un boli y unas servilletas a un amable camarero, porque tengo una necesidad imperiosa de expresaros el sentimiento de gratitud que me invade.
Anoche estuvisteis fantásticos, cariñosos y geniales. Fue apabullante el trato que nos brindásteis. Lleváis muchos años ahí abajo sosteniéndonos ahí arriba. Con una fidelidad que no se me va a olvidar nunca. Venimos de los clubs, de abajo, de ganaros uno a uno, concierto a concierto. Tocando en cualquier lugar de cualquier de manera. Con mucha pasión por esto. Devorando carretera. Sin trampas. Por eso cualquier pequeña o gran recompensa nos ha sabido a gloria. Creo que es crucial saber de dónde vienes para tener una mínima idea de hacia dónde vas. Eso siempre lo tuvimos bastante claro.
Pereza ha sido mi vida, mi sueño, mi novia y mi todo lo demás. Rubén, un compañero de viaje inmejorable, con un talento y una sensibilidad de otro planeta. Nadie se hace una idea de todo lo que nos une a ese alambre y a mí. También a todo el equipo humano que siempre nos acompañó en las buenas, en las malas y en las regulares. Supongo que alguna carpeta de algún instituto habrá forrada con nuestros caretos como la llevábamos nosotros con Keith Richards y los Who. Eso es bonito y suficiente para mí. Arañamos un poco el cielo y escribimos algunas canciones bonitas. También destrozamos alguna habitación de hotel y lo más importante, lo pasamos insultantemente bien. Se trataba de eso, ¿no? Tuvimos una banda de rock and roll. Sí, joder.
Será emocionante cuando volvamos a aullar juntos a la luz de la luna. Os llevo a fuego. Cuidaros el alma y ojala nos sigamos viendo en los conciertos. Gracias por todos estos años y por esos aplausos que aun me retumban en el pecho.
Suerte y magia.
Lei."
 

lunes, 4 de junio de 2012

Te llevaría hasta el final de los océanos.

Yo soñaba con conquistar Atlánticos mientras 
tú te ahogabas en el rastro de mis charcos.