ddddddd“No sé lo que quiero y no pararé hasta conseguirlo.”

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miércoles, 30 de mayo de 2012

Cierra los ojos.

<<Voy a hablar ahora de una cosa complicada, porque sí es verdad que al final hay que saber distinguir un poco entre la persona y el personaje, porque aquí todos somos muy macarras cuando lo que hay que ser, muy padres cuando lo hay que ser, y muy personas cuando lo hay que ser. Pero no de mí, porque mi público es un fiel reflejo de lo que soy yo, estoy hablando de vosotros también. Y os voy a decir una cosita que vosotros habéis vivido también, porque supongo que también habréis cometido muchos errores, yo soy la persona con más defectos de este planeta a años luz del segundo, y he pasado por etapas de mi vida realmente complicadas, he pasado por etapas de mi vida realmente oscuras, he estado a punto de caer, de hecho. Pero un día llegué a mi casa y pensé en la gente que me importaba, la gente que me importaba, la que sé que no me va a fallar, estoy hablando de mi madre, de mi padre, de mis hijos, y en cierta medida de ustedes, la gente que me apoyó cuando las cosas no estaban fáciles. Ese día llegué a mi casa, cerré los ojos y me paré a pensar en qué era la cosita, la cosita tan pequeña pero tan grande que me estaba impidiendo ser feliz cuando me estaban pasando cosas enormes. Y rápido identifiqué el problema, fijate tú, que cosas tiene la vida. Vamos a cerrar los ojos todos juntos ahora y vamos a identificar ese pequeño gran problema que yo conseguí sacar de mi vida con mucho sacrificio, señores. ¡Cuídense, que tienen que durar muchos años!>> - Melendi.


Y que tú eres sin dudar un arma blanca, 
más dañina que ninguna de metal.

domingo, 27 de mayo de 2012

Te hiero mucho.

Él, el que ya era pretérito imperfecto. Él, el que hasta hacía dos días había sido su presente perfecto. Y a ella ya sólo le quedan los recuerdos, el comienzo con aquel primer beso en su coche, mientras fuera se caía el mundo en forma de tormenta, aunque el comienzo fue muchísimo antes, justo en el momento en que sus ojos se hipnotizaron con su sonrisa. Pero ahora a ella las lágrimas no le dejan recordar con claridad, y casi lo prefiere, pero esas cosas están grabadas a fuego en su corazón. Como latidos que esperan su turno para tener su momento estelar y luego morir, así fue su relación. La primera vez que escuchó su voz que, sin embargo, no fue la primera vez que le dijo algo agradable, eso fue mucho después, cuando el odio dio paso al amor, o mejor dicho a la pasión. Nunca hablaron de amor, quizá nunca lo sintieron, pero sí que hablaron de dolor, ese era su juego, hacerse daño continuamente. La primera vez que le metió mano mientras Ryan Gosling se follaba a alguna cualquiera en la pantalla de aquel cine de verano. La primera vez que sus dedos descendieron a su vientre mientras él le decía eso de: Cuéntalos bien, me quedan nueve para profundizar, que tan loca le volvía. La primera primera vez, esa vez que fue el inicio de un fin de semana sin salir de la cama, o una semana, quizás un mes. Y es que el tiempo volaba cuando él le hacía sentir.
Ella de repente deja de llorar, y es que se da cuenta de que lo que le duele y le sangra no es la pasión sino el amor, y es que entre tanto rojo nunca supo si apuntó a matar a la primera o al segundo, y al parecer sólo queda una opción. Y una última lágrima resbala por su rostro hasta llegar al cauce de sangre que el puñal clavado en su corazón empieza a formar, desembocando en su muerte y en su liberación.

miércoles, 23 de mayo de 2012

Ahora es imposible deshacer lo que me hiciste.

Debería dejar de volver al pasado. Debería dejar de contar todas las promesas que un día fueron y ya no son. Debería empezar a olvidar, a olvidarte, a olvidarnos. Debería empezar a asumirlo. A ratos creo que lo consigo, o que he aprendido a engañarme demasiado bien, pero a ratos largos todo es lo mismo, eras algo más que demasiado pero resultaste mucho menos que infinito, eras quien venía cada mañana y me colocaba bien la sonrisa, con la curvatura perfecta que salía de la chispa de tus ojos, te diré un secreto: todavía lo consigues. Es curioso como funciona este corazón, lo machacaste, lo hiciste polvo, y aún sonríen cada uno de sus pedazos al verte. Debería empezar a, no sé, quizá debería empezar a dejar de intentar empezar cosas que debería pero que no conseguiré, porque no puedo, porque fuiste tú, no fuiste uno más, fuiste tú y nadie más. A veces pienso que me has dejado loca, majareta, a veces pienso que me robaste mi capacidad de amar, deberías devolvermela porque a veces la necesito, casi tanto como te necesito a ti, pero a ti no es a veces sí, es casi siempre sí y sólo a veces no. Y a veces te intento gritar con cada uno de mis silencios, y no funciona lógicamente, al igual que mi lógica tampoco. A veces pienso que debería apostar por ti una última vez, y luego me doy cuenta de que sería algo estúpido porque no he dejado de apostar por ti ni un solo minuto desde que ya no somos nada, o desde que somos nada. Toma, coge las pocas promesas que nos quedan, estampalas contra el cristal, haz que sangren como yo, como tú quizá, luego masca esos cristales prometidos y por último, como nunca, como siempre, bésame trágicamente.

lunes, 21 de mayo de 2012

Mi primera combustión.

Seis años después reapareces y, hablando sola, resumes tu noria de vida en un solo café. Y, curado al fin, me permito el lujo de observar tu pelo raro y creo que ahora fumas demasiado. Y hablas como si te hubiera preguntado de quién te vengabas todo el tiempo que yo estuve a tu lado. Y aún no sé a qué diablos viene ahora tu llamada. Tiembla tu cuchara y eso nunca queda bien. Di, di la verdad, llevas tiempo sin romper muñecos, pasados unos meses alguien me ajustó de nuevo. Y queda un poco lejos cuando me incendiaste, y ya soplaron las cenizas, volaron las cenizas.

domingo, 20 de mayo de 2012

Infinita ingenuidad, ilusión centesimal.

Y cuando crees que el día está perdido entre tanta basura, reaparece una persona en tu vida en el momento exacto, en el minuto idóneo, para sacarte la más grande de las sonrisas, esa sonrisa que llevabas meses sin mostrar al mundo, esa sonrisa que sólo él sabía hacer aparecer.

miércoles, 16 de mayo de 2012

Dónde fueron los poetas.

No es que haya perdido la confianza en ti, 
es que la he perdido en mí. Y así es como morimos.

martes, 15 de mayo de 2012

One step too far.

- Sé que estás echa polvo, sé que no quieres ni hablarme, ni mirarme, sé que necesitas a alguien con quien enfadarte para intentar soportar el dolor, ese dolor que ni siquisiera puedo llegar a imaginar que estás sintiendo, sé que me has elegido a mí para descargar tu ira y tu rabia, y no te culpo, no puedo culparte, pero por favor, mírame, sabes que yo no quería que nada de esto pasará, si pudiera volver atrás cambiaría lo que hice, actuaría de otra manera, intentaría salvarle la vida por ti, por favor, mírame, e intenta perdonarme, sé que necesitas tiempo, sé que probablemente necesitarás esta y tres vidas más, pero yo ahora necesito a mi amiga, necesito que vuelva mi mejor amiga porque no puedo con esto yo solo, por favor, pégame, insúltame, pero reacciona, no me alejes, no me apartes para siempre de tu vida, porque yo ahora mismo te necesito más que nunca.

- Te estás confundiendo totalmente, no es que necesite apoyar mi dolor en la rabia que siento hacia ti, es que tú y sólo tú has sido el culpable de que él muriese, no quiero que me hables, ni que me mires, y mucho menos que me vuelvas a tocar en tu vida. Cada noche, cuando llego a casa, me acurruco en mi cama y veo su sitio vacío y es entonces cuando pienso en ti, cuando pienso en que mataría por que fueses tú el que hubiese muerto y no él, te odio, no es que esté enfadada contigo, es que te odio con cada poro de mi piel, no hay, ni quiero que vuelva a haber, rastro de la amistad que hemos compartido, te culpo a ti porque tú eres el culpable, te mataría con mis propias manos ahora mismo si eso sirviese para que él volviese a la vida, te odio, te odio, incluso mirarte me duele más de lo que puedo soportar.

No había más que decir, hay golpes tan brutales que ni la más sincera amistad puede aguantar.

 Basado en el 8x16 de Anatomía de Grey.

domingo, 13 de mayo de 2012

Cuando suba la Marea.

Ella era la chica del secadero, la que cuando reía se hacía de día sin amanecer. La que le había querido a dentelladas, y ya no tenía nada que desatar, la que le quitaba el precio a su soledad. La que se lo hacía despacito, la que tenía la cama hecha donde no había ventanas, donde las miradas tenían ganas, donde llevaba al olvido a soltar la melena, ella era piedra pero daba igual porque él era pedregoso camino, la que le miraba de reojo cuando creía que él no la miraba, pero como no la iba a mirar si ardía como el rastrojo en cuando él se descuidaba. La que veía los avisperos a colores cuando estaba con él, cuando de puertas pa' fuera se hacía todo añicos. La que seguía vadeando sus Guadalquivires, la que iba al trote mientras sabía que no iba a llegar, la que la vida se le desbordaba del cubo, se le encabritaba y le tiraba el embudo. La que tenía la sonrisa despeinada de ir en contra de los vientos, la que encontraba sentido al seguido del punto del fin. La que se ponía el moño apretao pa' que se jodiera el viento, la que iba desnuda mientras él iba descalzo al son del amor del ronco tambor que tocaba la luna, la que se bañaba en sus ojos para que se jodiera el mar, la que quemaba los tronos donde reinaban dudas. Ella era Manuela, la que cantaba saetas, la que tenía en los ojos girasoles. La que hizo con cuchillos ese hogar, que se otoñaba con hogazas cada vez que la desdicha lo embestía para entrar a revolver, la que cocinaba sus migrañas con los hornos a todo gas. La que tenía el corazón de mimbre, de esos que se doblan antes que partirse, la que tendía su pena al sol en la cuerda de tender desolación, la que cosía te quieros en un papel, la que se asustaba al oír como le retumbaba a él el pecho, mientras él decía: Tranqui, sólo es mi maltrecho corazón, que se encabrita cuando oye tu voz, el muy cabrón. La que fue, era y sería nada, la que tenía colgado un mar de las pestañas, a la que le sobraba todo lo que iba después del yo te quiero y yo también. La que le querría deshecho, la que le querría en la roca viva, en todos los versos que no quisieran sus pupilas, la que le querría libre. La que se quedaría hasta el día en que lloviesen pianos, la que le follaría como si esa noche se fuera a comer las estrellas una a una. A la que no le cabían más pecados en sus manos, la que intentaba cruzar con plomo en los bolsillos. La que se iba con la camisa rota porque se había hecho una bandera con guirnaldas de guijarros, plumas de palomas negras. La que podía comer mierda y acostarse en los portales si a la noche tenía a alguien que la abrazara, la que sólo quería que la quisieran, como tú, como todo el mundo, la que si la herían y él metía el hocico diría que no lo necesita con la sonrisa más bonita. La que se orinaba en ese destino para el que había nacido. La que estaba ebria de luceros, yendo a la deriva. Ella era de la ciudad de los gitanos, quién la vio y no la recuerda, ciudad de dolor y almizcle con las torres de canela. Que era por ella por la que él ya ni se asomaba a la ventana para verlas venir, que se apegaba a ella como el barniz y se le pudría la madera en mil quinientas primaveras sin dormir, que sería por ella que cabían todos sus malos ratos en la caja de zapatos donde guardaba el porvenir. La que andaba igual que un toro sin resuello que enseña la frente, que lleva en cada cicatriz luciérnagas resplandecientes. La que de punta en blanco diría: quiero morirme contigo. La que se cansó de esperar a su sueño despierta, a la que le bastaban cuarenta duros de felicidad. La que le llevaba a coger chatarra de esa que había tirada por sus sueños, con un ojo en la espalda, como los trileros. La que llegaba de su mano, con el pelo como el betún, como un piropo bien tirao. Era la que no tenía sitio, era el pellizco para cuando se olvidara de él, del perro verde. La que nunca siguió al rebaño porque ni el pastor ni el amo eran gente de fiar, la que pudo levantar la voz, aunque la ignorancia fuera sorda. Su nombre se llama MAREA. Ella era la que había sido feliz aquel 11 de mayo viendo como subía la Marea.

'Ya nos veremos, y si no nos vemos será por mi culpa.'

domingo, 6 de mayo de 2012

Que aquí el problema es que no sé vivir sin ti.

Podría pasarme mi vida entera intentando expresar con palabras lo infinito que significas para mí y aún así me faltaría tiempo.

sábado, 5 de mayo de 2012

Too long, too late.

Ese fue el momento en el que se dio cuenta de que eso de su estómago eran mariposas, de que hasta ese instante sólo vivía para verle sonreír, es más, sólo vivía para provocarle mil sonrisas y para probar de su risa. Ese fue el momento en el que todo lo que sospechaba, lo que no se atrevía a reconocer ni siquiera a sí misma, se conviertió en lo más puro y cierto:
Que fue él el que la recompuso. Que fue él el que, de malas maneras, sin pedir perdón y sin dar las gracias por los servicios prestados, echó de su vida a la soledad. Que fue él el que cambió su significado de vivir. Que fue él el que se convirtió en su significante. Que fue él el que hizo de su sótano lúgubre su jardín de primavera. Que fue él el que perdió toda su cordura por ella. Que fue ella la estúpida que se dió cuenta de que estaba enamorada demasiado tarde, que fue ella la estúpida que se dio cuenta de que le quería en el mismo y preciso instante en que le perdía.