ddddddd“No sé lo que quiero y no pararé hasta conseguirlo.”

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lunes, 26 de marzo de 2012

I keep dreaming you'll be with me and you'll never go.

, mi alegría de lunes. Mi llegar, verte y sonreír. Mis ganas de madrugar. Tú que me miras y sonríes. Yo que me giro y te pillo. El timbre que suena, por fin, te acercas y me besas, yo que te susurro un "te he echado de menos" aunque sólo hayan pasado 12 horas desde nuestro último beso. Tú que me envuelves entre tus brazos. Yo que te enredo entre mis piernas. El timbre que suena, yo que dejo de soñar despierta, dejo de mirarte. Tú que, por fin, te acercas a mí y empiezas a hablarme, nervioso, usando la primera excusa que se te ha ocurrido. Yo que me pellizco disimuladamente para comprobar que esta vez es real. Yo, que ahora estoy en tu cama, viéndote dormir mientras recuerdo como fue nuestro primer momento juntos. Tú, que abres los ojos, me ves a tu lado y sólo puedes sonreír. Yo que por fin puedo decir que sí, que soy feliz. Nosotros que hemos perdido la cuenta de tantos momentos y no queremos encontrarla.


sábado, 24 de marzo de 2012

La relatividad del tiempo

Un minuto de una clase aburrida es interminable, y más si es el último minuto.
Un encontronazo en el metro con un viejo amigo de tan sólo un minuto será como un segundo.
Una hora en un concierto parece un minuto, y una hora haciendo cola para ese concierto parece el doble.
Un día entero con tu mejor amigo será el día más corto de tu vida, un día entero con alguien que apenas conoces será el día más largo.
Un año bueno valdrá más que cinco años malos.
Una vida en soledad se me haría eterna pero una enternidad contigo sería mi existencia más efímera.

El tiempo es relavito, y mi tiempo lo que es es tuyo

martes, 6 de marzo de 2012

23 LS.

Nathan, desde el momento en que oí esas palabras: "hemos encontrado un cuerpo", se me cayó el alma a los pies. No podía moverme. No podía pensar. Y ahora que he realizado el último movimiento, todo lo que puedo pensar es en ese momento que tú y yo compartimos hace años. Una y otra vez, el mismo insignificante momento se repite en mi cabeza. No puedo decirte por qué. Era tu cumpleaños, tu primer año jugando para Maryland, Jamie debía tener dos años. Tú dijiste que no querías hacer nada, pero insistí en que al menos comieras tu helado favorito. ¿Lo recuerdas? Cuando traje el de menta con pepitas de chocolate y tú me preguntaste por qué yo pensaba que era tu favorito, estaba muy confudida. Siempre que habíamos comido helado juntos, era el que tú siempre elegías. Pero me dijiste que el Rocky Road era tu favorito. Y me miraste tiernamente, Nathan, y dijiste que siempre elegías el de menta con pepitas de chocolate porque sabías que era mi sabor favorito. Y fue cuando me di cuenta por primera vez de que nunca habías tomado ninguna de tus decisiones por ti. Todo lo estabas haciendo por mí, por tu familia. Y me di cuenta de que todavía tenemos mucho que aprender el uno del otro. Y desde entonces, Nathan, me he dado cuenta del hombre maravillosamente altruista, humilde y fuerte que eres. Nathan, no puedo escuchar que jamás vas a volver a casa de nuevo, que nunca más aprenderé algo nuevo sobre ti, no volver a experimentar tu altruismo, tu amor, tu cálido tacto otra vez. Nathan... por favor... ¿De verdad hemos tenido nuestra última conversación? ¿Nuestro último beso? No sé que haría si... por favor... Gracias a Dios que no era él.

sábado, 3 de marzo de 2012

One step up.

- Queda poco. - afirma ella, mirando al horizonte del océano en aquella azotea que tantos buenos y malos recuerdos le trae.
- ¿Poco para qué? - pregunta él, confuso.
- Para el siguiente obstáculo, ese que nos acabará matando.

Ella sigue con la mirada fija y el semblante serio, mientras que él sigue sin entender nada de lo que dice, empezando a impacientarse.

- Lo siento pero no te sigo.
- No lo sientas.
- Si viene otro obstáculo, como tú dices, lo saltaremos como siempre.

Ella se ríe al escucharle, pero es una sonrisa torcida que sólo quiere decir que piensa que él es un ingenuo.

- ¿Saltarlo? No hemos saltado un puto obstáculo en nuestra jodida vida. - era algo típico en ella, cuando se sentía sola en el mundo y se irritaba por ello sólo sabía soltar mierda por aquella boca que él no podía dejar de mirar. Pero entre tanta mierda se escondía algo coherente.
- ¿Y entonces como se supone que hemos llegado hasta aquí?
- Derribando obstáculos, atravesándolos, pasando a través de ellos, luchando contra ellos y venciendo, pero nosotros no somos invencibles. Nos hacíamos más fuerte en el instante siguiente, pero todo era pura adrenalina, esa fortaleza pasa y al final lo que queda es que nos vamos debilitando poco a poco con cada obstáculo, el dolor pesa y me atraviesa. ¿A ti no? ¿No presientes que el siguiente obstáculo que intentemos derribar nos derribará a nosotros antes, nos tumbará y nos matará, nos separará y acabará con nosotros para siempre? - lágrimas empiezan a rodar por sus mejillas mientras mantiene la mirada fija en el horizonte.
- Entonces dejaremos de derribarlos y empezaremos a saltarlos. - asegura él con firmeza, mientra la abraza, y gira también su mirada hacia el atardecer.