ddddddd“No sé lo que quiero y no pararé hasta conseguirlo.”

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viernes, 13 de julio de 2012

Donde la luz siempre estaba en ámbar.

Ese día descubrí el por qué del color rojo en los semáforos. Ahora estoy en mi viejo descapotable, en la misma calle, en el mismo cruce, frente al mismo semáforo, observando como cambia de color, verde, ámbar, rojo, ámbar, verde, ámbar, rojo, ámbar... No sé cuanto tiempo llevo aquí, oigo el eco de los pitidos de otros conductores enfurecidos, no saben lo que hago, no lo entenderían. Y llega el rojo otra vez, y ahora sé que ese rojo es un adelanto de lo que pasará, ese rojo es el rojo de la sangre que ella derramó sobre el asiento del copiloto, sobre la carretera, sobre la acera, sobre otro coche y, sobre todo, sobre mí. Creo que todavía me quedan restos, aunque no los veáis, esos restos están anclados dentro de mí, son los restos que ella dejó dentro de mí antes de morir, su último 'te quiero' quebrado, su última caricia. Desde ese día, cada viernes, a la misma hora (20.13), arriesgo mi vida en el mismo semáforo y sigo saliendo ileso. Fui yo quien pasó en rojo, fue su sangre la que se derramó.

Quizá sea mayor castigo esta culpabilidad que me consume poco a poco. Rojo. Toca arrancar. 

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