ddddddd“No sé lo que quiero y no pararé hasta conseguirlo.”

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jueves, 9 de febrero de 2012

Feliz cumpleaños, Sullivan.

Dió la última calada al cigarrillo que desde hace un rato se consumía entre sus dedos, mientras él tenía la vista perdida en el ir y venir de las olas del mar. ¿Por qué coño tarda tanto? Pensó mientras se miraba el reloj, impaciente y un poco cabreado se dispuso a fumarse otro cigarro, pero al sacar la cajetilla de Marlboro en ella sólo quedaba el mechero. Más cabreado aún tiró la cajetilla al suelo con desprecio, la tercera cajetilla del día. Mientras esperaba, se quedó mirando el mechero, era uno de esos que vendían en el merchandising, con el logo y el nombre del grupo, repasó el nombre con sus dedos mientras recordaba. Hasta que la bocina de un coche le sacó de su ensimismamiento, se giró mientras su amigo le gritaba:

- ¡Ey, Brian! Sentimos la tardanza pero Zack no encontraba "algo" en su casa. ¡Vamos, monta!

Sin saber muy bien a que se refería Matt, Brian subió al coche, con su cara larga un poco menos larga ahora que estaba con ellos. No sabía a donde iban, quizá a alguna reunión para redondear la gira o a casa de alguno para pasar aquella noche juntos simplemente, Brian no se había preocupado por saberlo, aquel día no había querido saber nada de nadie pero a ellos no les podía fallar, ese día no, ni cualquier otro tampoco. Sin embargo, algo en su interior sangró cuando llegaron a su destino, estaban frente al primer local de ensayo que tuvo la banda. En una calle cualquiera para el resto de Huntington Beach, pero en el rincón favorito de Jimmy en todo el mundo. Ese local significaba mucho para cada uno de ellos, para los cinco, los eternos cinco, pero sobre todo pero el más eterno, aquel sitio había servido de refugio y de hogar para James mucho más que cualquier otro lugar, ahí era donde iba cuando el frío de las calles se volvía insoportable, y cuando el retumbar de sus malos pensamientos no paraban de acecharle. Tanto cariño le cogieron a ese lugar que en cuanto el grupo empezó a dar más beneficios de los esperados lo primero que hicieron fue comprar ese lugar, que por otro lado no era más que un cuchitril cutre que costaba cuatro perras.

Ninguno decía nada pero sobraban las palabras, después de tantos años y tantas cosas compartidas, tanto buenas como malas, ese silencio era como un 'para siempre' para ellos. Cuando entraron, después de un año y pico sin pasar por allí, lo primero que sintieron fue una bofetada de dolor y de buenos recuerdos. Su batería descansaba allí encogida y asustada al lado de la pared. A pesar de todo, el sitio seguía tan cálido como en sus mejores tiempos, al parecer aquel chico seguía viviendo por allí aunque fuese en espíritu, quizás hasta tocaba su batería sin que nadie le viese.

Después de un rato allí, observando todo de nuevo, compartiendo recuerdos entre ellos, olvidando un poco el dolor y riendo con fuerza a pesar de todo, habían sido días felices así que recordarlos también les hacía felices en cierta manera, después de todo eso Matt salió de allí y cuando volvió a entrar Brian se quedó atónito, en sus brazos traía sus primeras guitarras en condiciones, las reconoció enseguida por la personalidad de sus fundas y preguntó sonriendo:

- ¿Esto era ese 'algo' que no encontrabas en casa, Zacky? - Éste asintió. - No me extraña, hace como siglos que no tocamos con esto.

- Bueno, nunca es tarde para eso. - dijo Johnny.

No hizo falta decir nada más, cada uno cogió su instrumento, admirándolo y mimandolo, y después de un  buen rato afinándolos, los primeros acordes de Shattered by Broken Dreams empezaron a inundar el local. Pasaron allí horas y horas, hasta que finalizaron su concierto particular con So far away, era su personal felicitación para el hombre que les había dado todo y les había cambiado la vida de un modo distinto a cada uno de ellos, y lo seguía haciendo allí donde estuviese allá arriba, pero esa noche los cuatro sabían que había bajado del cielo para soplar las velas, y estaba ahí entre ellos aporreando con fuerza su batería, podían sentirlo, y era algo que sólo ellos cuatro podían sentir.

Al salir de allí, Brian dejó olvidado, o no tan olvidado, su mechero, a fin de cuentas aquel era el lugar al que pertenecía, entre esas cuatro paredes seguía viviendo su legítimo dueño.

- Feliz cumpleaños, Sullivan. - susurró Brian al salir.


1 comentario:

Eileen dijo...

Modo lacrimógeno ON
¡Sin palabras! Me ha encantado *^* Es tan perfecto... y Brian queda tan bien como prota en tus historias... si es que no le conoces pero haces creer que él es así de verdad ^^
Muy tierno, Laura.
foREVer