ddddddd“No sé lo que quiero y no pararé hasta conseguirlo.”

dddddd

viernes, 30 de diciembre de 2011

Mundo enfermo terminal.

Las campanadas que marcaban el fin de año estaban a punto de comenzar, el reloj de Sol estaba a punto de marcar la hora exacta para recibir al año nuevo. Miles de personas se agolpaban en la plaza que marcaba el kilómetro cero de toda España, todos con sus doce uvas en la mano, con los nervios incipientes, en pleno centro, irradiando felicidad y alegría, al igual que la mayoría de las familias desde sus casas.

Empezaron los cuartos y por fin la primera campanada, la segunda, la tercera... la gente de aquella plaza no era consciente de que cada campanada venía acompañada de una explosión en distintos puntos de la península, y llegó la última campanada, la última explosión, más fuerte, más intensa, más letal, más céntrica. Una bomba directa al corazón de Madrid, a ese kilómetro cero. Millones de personas habían muerto ya en el resto del país, y millones más en el resto del mundo, había pasado lo mismo en cada país. Lo curioso es que en ningún sitio había marcas de intervención humana, había sido cosa de la naturaleza. Y es que la naturaleza se había cobrado por sí misma, en vidas humanas, todo el rencor que había guardado durante miles de años por el daño que la civilización le había causado.

Había llegado el momento de matar el virus llamado humanidad.

El indomable Will Hunting.

Si te pregunto algo sobre arte me responderás con datos de todos los libros que se han escrito, Miguel Ángel, lo sabes todo, vida y obra, aspiraciones políticas, su amistad con el Papa, su orientación sexual, lo que haga falta. Pero tú no puedes decirme como huele la Capilla Sixtina, nunca has estado allí y has contemplado ese hermoso techo, no lo has visto. Si te pregunto por las mujeres, supongo que me darás una lista de tus favoritas, puede que hayas echado unos cuantos polvos, pero no puedes decirme que se siente cuando te despiertas junto a una mujer y te invade la felicidad. Eres duro. Si te pregunto por la guerra probablemente citarás algo de Shakespeare: 'de nuevo en la brecha, amigos míos.' Pero no has estado en ninguna. Nunca has sostenido a tu mejor amigo entre tus brazos, esperando tu ayuda mientras exhala su último suspiro. Si te pregunto por el amor me citarás un soneto, pero nunca has mirado a una mujer y te has sentido vulnerable, ni te has visto reflejado en sus ojos, no has pensado que Dios ha puesto un ángel en la tierra para ti, para que te rescate de los pozos del infierno, ni que se siente al ser su ángel, al darle tu amor, darlo para siempre, y pasar por todo, por el cáncer. No sabes lo que es dormir en un hospital durante dos meses, cogiendo su mano, porque los médicos vieron en tus ojos que el término 'horario de visitas' no iba contigo. No sabes lo que significa perder a alguien, porque sólo lo sabrás cuando ames a alguien más que a ti mismo, dudo que te hayas atrevido a amar de ese modo. Te miro y no veo a un hombre inteligente y confiado, veo a un chaval creído y cagado de miedo. Eres un genio Will, eso nadie lo niega, nadie puede comprender lo que pasa en tu interior. En cambio, presumes de saberlo todo de mí porque viste un cuadro que pinté y rajaste mi puta vida de arriba a abajo. ¿Eres huérfano, verdad? ¿Crees que sé lo dura y penosa que ha sido tu vida, cómo te sientes, quién eres, porque he leído Oliver Twist? ¿Un libro basta para definirte? Personalmente, eso me importa una mierda porque ¿sabes qué? No puedo aprender nada de ti, ni leer nada de ti en un maldito libro. Pero si quieres hablar de ti, de quien eres, estaré fascinado, a eso me apunto, pero no quieres hacerlo, tienes miedo, te aterroriza decir lo que sientes. Tú mueves, chaval.

miércoles, 28 de diciembre de 2011

09.02.1981 - foREVer

Hoy, 28 de diciembre, hace exactamente 2 años que falleció un grande entre los grandes, Jimmy 'the Rev' Sullivan. Entiendo que hoy su recuerdo esté más presente entre todos los que seguimos incondicionalmente al grupo, esta no es una entrada para aprovechar este día para decir lo mucho que le echo de menos, lo mucho que voy a llorar hoy por él, lo mucho que ha marcado mi vida, etc. porque no sería del todo cierto. Simplemente quería dejar constancia de que no sólo nos acordamos de ti, Jimmy, en un día como hoy, y no por el simple hecho de que sea el aniversario de tu muerte, no. Nos acordamos de ti cada día que el ruido de una batería invade nuestros oídos, cada vez que escuchamos una canción de Avenged Sevenfold, o simplemente cada vez que oímos un trueno, miramos al cielo y pensamos: ese podía ser Jimmy tocando la batería ahí arriba. Porque estás y estarás presente en nuestras vidas de una manera o de otra, con más o menos intensidad, pero siempre serás un recuerdo precioso al que regresar. Hoy y los 364 días del año restantes.
Together strong, forever unstoppable

viernes, 23 de diciembre de 2011

Smiter.

Llegó el invierno y me pilló sonriendo.

lunes, 19 de diciembre de 2011

Q.

Que veas, que pienses, que sientas, que estoy aquí, que estoy aquí por ti, que te quiero, que me quieras, que me digas que me quieres, que no me digas nada y que me demuestres.

domingo, 18 de diciembre de 2011

Chavales de instituto.

Hoy eché de menos aquellas tardes que pasábamos planeando juntos cambiar el mundo sentados en cualquier banco de la ciudad, acompañados de una bolsa de pipas y una cerveza. Hoy nada es igual, nada de lo que planeamos se hizo realidad, incluso la ciudad parece diferente, la verdad es que los que cambiamos fuimos nosotros, los diferentes ahora somos nosotros.

lunes, 12 de diciembre de 2011

Esto no avanza y yo me hundo.

Hoy está siendo un día de esos introspectivos, un día de mierda, hablando en plata. El típico día en el que paras, frenas tu vida, desconectadas y la miras con cierta perspectiva, y te das cuenta de que no, que esto no avanza, que nada va bien. Y por fin te quitas la careta, por fin tienes las fuerzas para admitir lo que va mal, lo que no tienes son las fuerzas y el valor para cambiarlo.

Todo esto es la desembocadura de un río que lleva fluyendo un par de días, concretamente este fin de semana me sumergí por completo en un par de vlogs, en el mundo y la música de dos hermanos, JPelirrojo (Voy a por ello) y Curricé (son geniales, y está claro que van a llegar mucho más lejos de donde ya están por su talento y porque no paran de luchar para que así sea). El caso es que descubriendo su filosofía, me empecé a ver reflejada a mí misma, el hecho de perseguir tus sueños cueste lo que cueste y le pese a quien le pese. Siempre he tenido la cabeza llena de pájaros según la gente, cuando en realidad son sueños, siempre he tenido las ganas de ir a por ellos, pero vas viendo como se van desmoronando uno a uno sin poder hacer nada, y quieras que no el ver que no consigues nada de lo que te propones hace que, al menos yo, deje de intentarlo un poco cada día. Concretamente un par de canciones y un par de vídeos me han hecho reflexionar mucho acerca de todo este asunto. (Si quieres saber cuales son pincha aquí, aquí, aquí y aquí.)

Anoche me acosté sabiendo que hoy iba a costar despertar, que iba a ser un día de esos en que por mucho que sonrias, la sonrisa no aguanta. Me he levantado completamente desmotivada, y sin ninguna gana de pisar la universidad, me he montado en el bus casi por inercia pensando que eso es lo que se espera de mí durante los próximos cuatro años de mi vida y no me ha gustado para nada la sensación, finalmente no he ido a clase, me di una vuelta por el metro observando los sueños y las desgracias de cada alma que veía a mi alrededor, y me he vuelto a casa, reconociendo por primera vez que estoy desorientada, que me siento perdida, que si lo pienso detenidamente no tengo nada que me anime a levantarme con ganas por las mañanas. Me ha dado tiempo a hundirme, a tocar el fondo y creo que a empezar a subir. Curiosamente, no he derramado ni una lágrima de frustración y mucho menos de tristeza, al parecer me estoy acostumbrando a una vida que no me gusta y me niego rotundamente.

A raíz de todo esto, y de un día entero de reflexión interior, he decidido que el 2012 voy a cambiar, porque nadie lo va a cambiar por mí,  muchas cosas de mi vida, limpieza emocional y vital, cerraré caminos que terminaron siendo callejones sin salida, y me marcaré las metas que realmente quiero conseguir e iré a por ellas cueste lo que cueste, y sobre todo sin importarme lo más mínimo a quien le guste o a quien no, es mi vida y tengo que empezar a vivirla tal y como yo quiero.



Pero no os preocupéis por mí, siempre he sido como un fénix ardiendo en mis propias llamas, muriendo mil veces y renaciendo de mis cenizas mil y una.


¡Buenas noches! No os olvidéis de soñar.

domingo, 4 de diciembre de 2011

Maldita dulzura la tuya.

Adriana no sabía como llamarlo. Adriana sólo sabía que cuando la luz de su móvil mostraba aquel nombre una enorme sonrisa se dibujaba en su cara. Adriana sólo sabía que se ponía nerviosa cada vez que le veía conectado, que algo en su estómago revoloteaba cuando él le hablaba. Adriana sólo sabía que su corazón se aceleraba cuando le veía girar la esquina, que su corazón se le salía del pecho cuando lo tenía frente a frente, que le flaqueaban las piernas cuando él le clavaba su mirada en sus ojos. Lo que Adriana no sabía era lo que era el amor, porque da igual lo mucho que te hablen de él, el amor nunca es como te lo describen, es mil veces peor y millones de veces mejor. Adriana no sabía como llamarlo, pero le faltaba muy poco para empezar a llamarlo amor.


sábado, 3 de diciembre de 2011

Hallazgo afortunado e inesperado.

Jonathan Trager, el destacado productor de la ESPN, murió anoche a causa de las complicaciones surgidas al perder a su alma gemela y a su prometida. Tenía 35 años. De voz suave y obsesivo, Trager nunca tuvo el aspecto de un romántico. Pero, durante los últimos días de su vida desveló una parte desconocida de su mente. Esa persona oculta, casi junguiana, emergió durante la búsqueda, en plan Agatha Christie, de su ansiada alma gemela. Una mujer con la que sólo pasó unas pocas horas preciosas. Tristemente, la prolongada investigación terminó la noche del sábado en un completo y absoluto fracaso. Pero, a pesar de la amarga derrota, el valiente Trager seguía aferrado a la creencia de que la vida no es meramente una serie de accidentes o coincidencias sin sentido, sino, más bien, un tapiz de acontecimientos que culminan con un plan exquisito y sublime. Cuando le preguntaron sobre la pérdida de su amigo, Dean Kansky, ganador de un premio Pulitzer y director ejecutivo del New York Times, describió a Jonathan como un hombre nuevo en los últimos días de su vida. "Veía las cosas con más claridad" - observó Kansky. Al final Jonathan concluyó que, para poder vivir en armonía con el universo, todos nosotros debemos poseer una poderosa fe en los que los antiguos llamaban fatum, lo que comunmente calificamos como destino.