ddddddd“No sé lo que quiero y no pararé hasta conseguirlo.”

dddddd

martes, 28 de junio de 2011

Promise me you'll never feel afraid.

El concierto estaba a punto de empezar, el clamor y la impaciencia de las miles de personas que esperaban se filtraba a través de los pasillos de aquel lugar hasta llegar a él, sentado en el suelo, cabizbajo, con una cerveza en la mano y pensando. Guardando el minuto de silencio que le dedicaba siempre antes de cada concierto, alzando su vaso hacia el cielo y pensando: Va por ti, hermano. 
Todos estaban ya preparados, ultimando los últimos detalles, listos para hacer felices a aquellas personas que estaban ahí única y exclusivamente por y para ellos. Pero él no estaba listo todavía, aquel concierto le había afectado más de lo normal y nadie sabía por qué, pero él sí lo sabía. Y tú también lo sabías - pensó.
Era hora de levantarse, tenía que salir de ahí, no podía fallar a toda esa gente que les había ayudado a salir de aquel pozo, gracias a todos sus fans habían logrado sobrellevar aquella jodida pesadilla. Se lo debía, a ellos y al resto del grupo. Saldría ahí fuera a demostrar que había nacido para tocar la guitarra. Igual que tú para tocar la batería... Y las pelotas a todo el mundo. - volvió a pensar en él con una sonrisa torcida.
Le pegó el último trago a la cerveza, apuro las últimas caladas de un cigarro que se había estado consumiendo en el cenicero y salió de allí.
Cuando llegó al escenario los demás estaban impacientes, esperándole, cuando le vieron aparecer Arin comenzó a tomar posiciones en su batería, Brian le lanzó una mirada de odio prácticamente imperceptible, mirada que no merecía y de la que se arrepintió casi al instante. Matt le preguntó dónde se había metido, pero no había tiempo para respuestas, alguien le pasó su guitarra negra y Brian salió escopetado hacia el escenario asumiendo su papel de Synyster Gates, avanzando despacio hacia el centro del escenario, mientras Johnny y Zacky se colocaban frente a la batería y Shads se dirigía corriendo a su lado para dar el pistoletazo de salida al concierto.

El concierto terminó, una hora y media después, fue increíble, Brian estaba impresionado. Había disfrutado sobre un escenario como hacía mucho tiempo que no disfrutaba, él y todos, se lo veía en las caras, en las sonrisas. Supuso que estaba en esa fase denominada "aceptación" en la que aprendes a vivir con el recuerdo y con la pérdida, los demás llevaban mucho tiempo en esa etapa pero él tenía la sensación de que acababa de llegar. Y decidió que para que esa aceptación fuese completa, que para dejarle ir del todo tenía que hacer una última cosa.
Después del concierto desapareció, salió del recinto solo, por su cuenta, y se cogió un taxi. Nadie sabía que unos cuantos años atrás él y Jimmy habían ido a Madrid, sin planearlo, simplemente se despertaron un día en un aeropuerto, de resaca, y pensaron que coger el primer vuelo que viesen sería una buena idea. Brian sonrió recordando a aquel Jimmy medio borracho al que cualquier locura le parecía una buena idea. Así llegaron a Madrid, perdidos y con lo puesto, pasaron el día por sus calles y por sus bares.
Llegó al sitio que buscaba, un parque cutre y descuidado, con un par de mendigos durmiendo en sus bancos. Brian sabía perfectamente a donde se dirigía, no sabía muy bien como pero tenía la sensación de que algo estaba tirando de él, de que esa pared que buscaba le estaba atrayendo hacía si, y ahí estaba, sólo tuvo que buscar un poco y lo encontró, seguían allí, aquellas tres letras rayadas en la pared, Rev, Brian tocó cada uno de esos trazos, acordándose de los dos ahí, tirados en la calle, ya sin saber que hacer, a punto de volver a su hogar. En realidad mi hogar estaba allá donde tú estuvieses a mi lado. Brian sacó algo afilado del bolsillo convirtiendo ese 'Rev' en un 'foRever'. Cuando acabó se dejó caer en el suelo, y ahí se quedó durante dos horas, machacándose un poco más con los recuerdos, dando un paseo por toda su vida, vida que cambió irremediablemente cuando el destino le llevó a aquella tienda de discos que ya quedaba tan lejana.
Su móvil empezó a sonar y le sacó de sus pensamientos, era Michelle, no lo cogió. Se levantó, echó una última mirada a aquel lugar y se fue directo al hotel. Al día siguiente ya estarían lejos de aquel lugar.

domingo, 26 de junio de 2011

24062011

Hoy vengo aquí con la intención de intentar explicar y describir el que ha sido, hasta la fecha, el mejor concierto de mi vida. Y digo intención e intentar porque no tengo muy claro que lo consiga, llevo desde ayer pensando en esta entrada y todavía no sé muy bien que decir. El concierto fue el viernes y todavía sigo sin palabras, me dejaron muda y no sólo afónica. Pero aún así, voy a intentarlo porque necesito dejar constancia de ello, constancia de lo orgullosa que estoy de estos chicos. Así que, allá voy.

24 de junio de 2011, ese día mi despertador sonó a las 5 de la mañana, tocaba madrugar pero es una de esas pocas veces en las que no me importa. A eso de las 7 y poco ya estaba acomodada en la cola del concierto con un buen montón de gente por delante. Tengo claro que la próxima vez voy a acampar los días que hagan falta. Ya estaba allí, el sueño que había empezado hace ya casi un año (sí, no sigo a este grupo desde hace mucho tiempo, pero en menos de una semana después de conocerlos ya estaban reventando mi mp4 con toda su discografía, y unos pocos meses entraron en mi top 10 de bandas que escucharé toda mi vida) iba a hacerse realidad por fin, el sueño de verles en directo. Después de ver tantos vídeos y tantísimas fotos, aquí estaban en Madrid, en mi ciudad, ya sólo quedaban 15 horas. Las 15 horas más lentas que recuerde, pero pasaron y ya estaba dentro, con una posición mucho mejor de la que esperaba, con un subidón increíble, con una sonrisa de oreja a oreja y con unos nervios que se intensificaron en ese mágico momento en el que se apagan las luces, y desaparecieron en el mismo instante en que los primeros acordes de Nightmare comenzaron a sonar, y el grito de Shadows rompió el palacio. Reconozco que al principio me acojoné bastante, pensando en donde me había metido, me separé de mis amigos y me encontré rodeada de gente que no conocía. Era una auténtica locura, pero qué más da. Toda esa gente teníamos algo en común, esa música que estaba sonando, la adoración de las personas que estaban sobre el escenario. La locura siguió en Critical Acclaim, después la cosa se relajó e hicimos temblar el Palacio Vistalegre con canciones como Welcome to the family, Almost Easy o Buried Alive. Y aquí llegaba el momento más emotivo de todo el concierto, el momento de alzar nuestras manos al cielo y dedicar cada uno de nuestros gritos a Jimmy 'the Rev', y al ritmo de ¡SU-LLI-VAN, SU-LLI-VAN! comenzó So far away, seguida por Afterlife, God hate us y la mítica A little piece of heaven, y para comenzar a echar el cierre Bat Country. Luego reaperecería un Zacky vacilón, que no paraba de dejarnos con la miel en los labios con Unholy Confessions, y para terminar una espectacular Save me.

Fueron 12 canciones, una hora y media de mi vida que no cambiaría por nada del mundo. En esa hora y media me olvidé de todo absolutamente, sólo sabía que estaba allí, que era el sitio en el que tenía que estar, y que era la gente con la que tenía que estar. Lo disfruté al máximo, pero lo que más feliz me hizo fue ver como ellos lo disfrutaban casi más que nosotros. Se les veía impresionados, impresionados por el calor y la fuerza con la que los recibimos (impresionados por tararear los solos de guitarra a la manera tipical spanish) y eso me enorgulleció enormemente. He cumplido un sueño, un sueño que hace un tiempo veía imposible de cumplir.

Sé que no he conseguido transmitir ni una mínima parte de como me siento, ni de como me sentí, pero sé que si tú estás leyendo esto y estuviste allí me entenderás a la perfección.

24 de junio de 2011, grabado a fuego en mi memoria como un día épico, mítico, increíble y alucinante.




Avenged Sevenfold is:
Matt Shadows,
Synyster Gates,
Zacky Vengeance,
Johnny Christ,
Arin Ilejay,
and forever The Rev.

martes, 21 de junio de 2011

Somebody told me that this is the place where everything's better and everything's safe.

Ella, la chica que guardaba mil y un sueños rotos dentro de su corazón, y en su cuaderno de notas. Últimamente se acordaba mucho de uno de aquellos sueños en concreto, el de convertirse en una gran periodista, directa, sagaz y correcta. Sueño que había abandonado hace mucho tiempo, había luchado por ello mucho más de lo que os podría contar, pero finalmente se había rendido, abandonándose a servir cervezas en aquel bar de mala muerte. Ella tiene nombre, un nombre que es irrelevante, es una del montón de aquellas personas que han abandonado sus sueños, y ella tiene una biografía, biografía que ella misma escribe a diario en su cuaderno. Su cuaderno, en el que conviven fantasía y realidad. Todo lo que ve lo escribe, todo lo que le parece que está fuera de lugar lo investiga, y todo lo que no ve también lo escribe, aquellas historias que sólo podrían salir de una mente y una imaginación tan potente como la suya. Y ahí está ella, con su cuaderno abierto encima de la barra, escribiendo, aprovechando que no hay más que un par de mesas ya atendidas.

Él, con el periódico abierto encima de la barra, con un café sólo con sacarina como única compañía. Vestido de traje. Él no tiene nombre, pero lo que él no sabe es que ella está inventándoselo, escribiendo la historia de aquel hombre en aquel cuaderno, contando de mil maneras las adversas circunstancias que llevan a un hombre como aquel a tomar un asqueroso café de máquina en aquel antro. Él mira de repente su reloj, se da cuenta de que llega tarde a algún sitio, apura el último trago de su café, cierra el periódico, deja un par de euros encima de la barra, coge su maletín y se va, desaparece, no volverá por aquel lugar en mucho tiempo.

Quien sabe si la próxima vez que vuelva se fijará en ella, quien sabe si la próxima vez que venga esa chica ya habrá cumplido algún que otro sueño. Quien sabe si son dos personas que se buscarán eternamente la una a la otra sin ni siquiera saberlo, y nunca se encontraran.

martes, 14 de junio de 2011

You never said goodbye...

Adriana, de pelo enmarañado, negro azabache y ojos enormes, verde botella, toquetea un viejo joyero de su madre. Se enfunda todo lo que pilla, sobre todo pulseras, pero sus ojos se topan con un viejo colgante de plata ennegrecida del que cuelga una bola un poco abollada y con algo en su interior que suena al agitarla. Curiosa, se la guarda y se dirige al despacho de su madre a resolver sus dudas. Ésta se encuentra frente a su portátil con un montón de libros abiertos a su alrededor, y con un documento de Word en blanco. Abraza a su hija, mientras Adriana se retuerce para zafarse de sus brazos y saca el colgante del bolsillo:

- Mamá, ¿qué es esto? - su madre mira aquel colgante y sonríe, pero es una sonrisa triste llena de recuerdos.
- Un llamador de ángeles. - contesta. - Según dicen, la persona que te lo regala se convierte en tu ángel, y cada vez que hagas sonar el cascabel que lleva dentro, ese ángel y todos los demás que te protejan acudirán a tu lado para ayudarte.
- ¡Alaaaa! - dice Adriana, encandilada con lo que le cuenta su madre. - ¿Y a ti quién te lo regaló? ¿Papá?
- No... - su madre gira la cabeza, y su mirada se pierde en algún punto lejano a través de la ventana de la habitación, mientras recuerda aquellos años y a aquella persona. - Un viejo amigo, un hermano que perdí hace mucho tiempo... - dice melancólica, más bien hablando consigo misma.
- ¿El mismo amigo que te regaló esa esclava - Adriana señala la muñeca de su madre - con esas iniciales tan raras? Nunca te he visto sin ella.
- Sí, ese mismo Adriana. Si alguna vez encuentras a alguien en tu vida que signifique tantísimo para ti como este chico significaba para mí, no cometas el mismo error que yo, y no le dejes escapar, aunque a veces le hubiese matado, era el pilar más fuerte que tuve en mi adolescencia. - Adriana sonríe.

En ese momento se oye la puerta del garaje y un coche aparcando, Adriana sale de su fascinación por ese colgante, dejándolo olvidado en el escritorio, y se va corriendo a recibir a su padre.
Su madre lo coge, lo observa detenidamente, lo aprieta con fuerza contra su pecho, y lo agita suavemente para que oírlo sonar, un par de lágrimas se abren paso poco a poco, se lo vuelve a colgar al cuello y después de veinte años siente su abrazo de nuevo.

jueves, 9 de junio de 2011

Co-razones...

No hace falta que me digáis eso de que perdéis la cabeza
por eso de que sus caderas...

Ya sé de sobra que tiene esa sonrisa,
y esas maneras,
y todo el remolino que forma en cada paso de gesto que da.

Pero además, la he visto seria ser ella misma,
y en serio, que eso no se puede escribir en un poema.

Por eso, eso que me cuentas de que mírala cómo bebe las cervezas,
y cómo se revuelve sobre las baldosas,
y qué facil parece a veces enamorarse.

Todo eso de que ella puede llegar a ser ese puto único motivo de seguir vivo y a la mierda con la autodestrucción...

Todo eso de que los besos de ciertas bocas saben mejor es un cuento que me sé desde el día que me dio dos besos y me dijo su nombre.

Pero no sabes lo que es caer desde un precipicio y que ella aparezca de golpe, y de frente
para decirte: "venga, hazte un peta y me lo cuentas".

No sabes lo que es despertarte y que ella se retuerza y bostece,
luego te abrace,
y luego no sepas cómo deshacerte de todo el mundo.

Así que supondrás que yo soy el primero que entiende
el que pierdas la cabeza por sus piernas,
y el sentido por sus palabras,
y los huevos por un minimo roce de mejilla.

Que las suspicacias,
los disimulos cuando su culo pasa,
las incomodidades de orgullo que pueda provocarte,
son algo con lo que ya cuento.

Quiero decir que a mí de versos no me tienes que decir nada,
que hace tiempo que escribo los míos.

Que yo también la veo.
Que cuando ella cruza por debajo del cielo solo el tonto mira al cielo.

Que sé como agacha la cabeza, levanta la mirada y se muerde el labio superior.

Que conozco su voz en formato susurro,
y formato gemido,
y en formato secreto.

Que me sé sus cicatrices
y el sitio que la tienes que tocar en el este de su pie izquierdo para conseguir que se ría,
y me sé lo de sus rodillas
y la forma que rozar las cuerdas de una guitarra.

Que yo también he memorizado su número de teléfono,
pero también el número de sus escalones,
y el número de veces que afina las cuerdas antes de ahorcarse por bulerías.

Que no sólo conozco su última pesadilla,
también las mil anteriores,
y yo sí que no tengo cojones a decirla que no a nada
porque tengo más deudas con su espalda
de las que nadie tendrá jamás con la luna, y mira que hay tontos enamorados en este mundo.

Que sé la cara que pone cuando se deja ser completamente ella,
rendida a ese puto milagro que supone que exista.

Que la he visto volar por encima de poetas que valían mucho más que estos dedos,
y la he visto formar un charco de arena rompiendo todos los relojes que le puso el camino,
y la he visto hacerle competencia a cualquier amanecer por la ventana: no me hablen de paisajes si no han visto su cuerpo.

Que lo de "mira sí, un polvo es un polvo",
y eso del tesoro pintado de rojo sobre sus uñas,
y solo los sueños pueden posarse sobre las cinco letras de su nombre.

Que te entiendo.
Que yo escribo sobre lo mismo.
Sobre la misma.

Que razones tenemos todos.

Pero yo muchas más que vosotros.


domingo, 5 de junio de 2011

El mundo te vence cuando tú te rindes

A veces parece que fue ayer, graduarse en la secundaria diciendo adiós, esa sensación que tienes cuando llegas a los diecisiete o dieciocho de que nadie en la historia del mundo ha llegado nunca tan lejos, que nunca ha amado tan ferozmente o reído tan fuerte o se ha preocupado tanto. A veces parece que fue ayer, y, a veces, parece que son los recuerdos de otra persona.

Algunas personas nunca llegan a rozar sus sueños, nunca llegan a saber que se siente al hacerlo. Nunca encontrar eso que aman, o poder hacerlo de por vida. Entonces, ¿es una tragedia que te hayan quitado eso? No. La tragedia sería estar en la cama despierto por la noche, preguntándose: "¿Qué pasaría sí?"

viernes, 3 de junio de 2011

Una historia de dos

Él mintió piadoso y necesitado: "Claro que te quiero."


[Editado]

miércoles, 1 de junio de 2011

Su espíritu imperecedero

Ahí estaba ella, sola, como siempre, solamente acompañada por su oscuro cuaderno de dibujo. Un cuaderno que parecía que nunca tenía fin. Alicia, con sus gafas en precario equilibrio en la punta de su nariz, con sus largos rizos rubios ondeando al viento. Era guapísima, la chica más guapa que he visto en mi vida, pero ella siempre estaba sola. No fue hasta meses después cuando descubrí el por qué, la perseguí durante días, sólo quería saber más de ella, intenté seducirla pero ella siempre me daba calabazas. No me preocupaba, soy un tío persistente y al final conseguí mi objetivo. Al principio todo era genial, ella era muy rara la verdad, pero creo que fue eso lo que me enamoró. Nuestro primer beso fue de película, yo sólo deseé besarla y ella, como si me hubiese leído la mente, lo hizo. Ahora sé que en verdad me leyó la mente. No sé por qué pero ella también me quería, era extremadamente inteligente, podía pasarme horas discutiendo con ella sobre cualquier tema y Alicia siempre acababa teniendo el mejor argumento. En estos casos yo me enfadaba, o más bien me hacía el enfadado, ahora sé que eso ella también lo sabía, se sentaba encima mía y me empezaba acariciar dulcemente. Dulzura era algo que ella irradiaba de manera natural. Sabía exactamente que botones tocar para volverme loco. Pero se suicidó, sin más, se tiró desde aquella azotea en la que solíamos pasar las tardes tirando globos de agua a la gente. Era divertido, ahora pasar por allí no me divierte para nada, todavía quedan manchas de sangre en la acera, y todavía está presente su leve olor a vainilla. Me dejó una carta, escondida en el falso ladrillo que los dos sabíamos que había en aquella azotea, justo donde yo sabía que estaría. Me decía que sabía un secreto, algo demasiado fuerte como para convivir con ello sin contárselo a nadie, pero que si lo contaba la matarían a ella y a mí. Todos estaréis pensando que me salvó la vida al suicidarse. Pero no es así. Me salvó la vida el día que cruzó su mirada con la mía por primera vez. Ahora está muerta, pero yo no y pienso llegar hasta el final de este asunto. Este sólo es el prólogo de mi venganza.


Primer premio del blog :)


¡Muchísimas gracias a Usoa! Me ha hecho muchísima ilusión entrar a mi blog y leer ese comentario tuyo informándome de dicho premio, el primero que recibe este blog. Me alegro mucho de que pienses que este es un blog escrito con amor.
Pero, ¿Cómo? ¿Qué no sabéis quién es Usoa? Pincha, aquí, y descubrelo. Desde ya aviso que su blog te va a atrapar nada más entrar, igual que me atrapó a mí, porque esta chica tiene una manera de escribir alucinante, y totalmente adictiva. Sobredosis de olvido.


Por último quería darle este premio a Eileen, a su blog: About a Girl I know. Si queréis conocer la pluma de una de las personas más maravillosas que he conocido y conoceré pasaros por ese blog, es increíble, lo comprobaréis en cuanto entréis, sin duda es un blog escrito con amor.
Se lo daría a muchos de los otros blogs geniales que sigo, pero me apetecía dárselo solamente a ella :)