ddddddd“No sé lo que quiero y no pararé hasta conseguirlo.”

dddddd

sábado, 28 de mayo de 2011

Save tonight and fight the break of dawn.

La voz de Robe Iniesta se escucha desde el viejo radiocassette de mi habitación, me encantan los aparatos antiguos. Extremoduro como modo de inspiración, es algo que siempre funciona. A mí lado, una taza de café de los Simpsons, vacía desde hace un par de días, reposa sobre el último libro que me he leído, el cual a su vez descansa sobre una revista abierta de par en par, a medio ojear. Una pila de apuntes esperan ansiosos que los coja por banda, pero tendrán que seguir esperando, no son mi tipo. En la tele, el canal de noticias 24 horas, sin volumen, sólo dejando pasar las imágenes, imágenes casi siempre desoladoras acompañadas de titulares más desoladores, es lo que me gusta tener de fondo. ¿Tristeza? No, realidad. Por lo demás, a oscuras. Bueno, una vela olor a vainilla aromatiza la habitación desde mi estantería, creando largas y extrañas sombras a los personajes de los libros que a su lado duermen, esperando el día en el que los vuelva a despertar. Cerca de mi portátil, un boli enganchado a una libreta para apuntar ideas, no hace falta decir que la libreta esta prácticamente vacía. No me gusta apuntar lo que pienso hacer, me gusta hacerlo directamente. ¿Impulsiva? Esta vez sí has acertado. Unos cascos esperan impaciente sobre la cama, ansiosos porque empiece el último concierto que van a dar hoy, el de ayudarme a dormir. Y al lado de la cama un cuaderno, por si no pudiese dormir. Y aquí sigo yo, con mi vieja camiseta de Guns n' Roses, mi lata de cerveza a punto de terminarse, y una coleta bien alta, porque hace calor y mi cuello necesita respirar. Click, silencio. El disco se ha acabado, lo cambio, ahora me apetece una mezcla de voces, desde Avenged Sevenfold a Plain White T's pasando por los de mi camiseta, Sum 41, los Rolling, Good Charlotte y Hellogoodbye , todos juntos en 18 canciones. ¿Por dónde iba? Ah sí, que aquí estoy yo. Persiana levantada, luz apagada, ventana abierta, manías. Cielo anaranjado, gente gritando por la calle, imbéciles en su mayoría, chicas estúpidas con ganas de calentar pollas, y chicos gilipollas con ganas de follar. Estrellas que no se ven, mientras yo me debato entre irme a dormir o salir a la calle a dar de comer a un gato hambriento y abandonado que pasa casi todas las noches por aquí. Le miró, me mira, bajo, pero cuando salgo ya no está. Quizá algún niñato le haya asustado. Me quedo ahí fuera, pensando en todo y en nada a la vez, dejando que el poco aire que viene y va me aclare las ideas, me relaje el cerebro, y me doy cuenta de que mi música se oye desde allí. Está alta, para que engañarnos, muy alta, por suerte estoy sola en casa, si no tendría que estar escribiendo en susurros y escuchando sin cantar. Pero, ¿qué más da? Al fin y al cabo sólo os estoy explicando el momento exacto en el que decido irme a dormir. Con esto, y mi canción del día, os deseo buenas noches. Me voy a cumplir mi cita diaria con mi subconsciente, espero que haya planeado algo genial, esta noche me apetece ser bruja.


viernes, 27 de mayo de 2011

La gente siempre se marcha.

En ese mismo momento, abrió los ojos. Se dio cuenta que había perdido a las tres personas más importantes de su vida prácticamente a la vez. Dejó entrar a la soledad, esa soledad contra la que llevaba meses combatiendo, intentando negar la evidencia.

El primero de ellos quizá fue por el que más sufrió. Alejados por cientos de kilómetros, sin haberse visto nunca, pero con un vínculo de conexión mucho más fuerte de lo que nadie pudiese imaginar. Él tenía una manera de tranquilizarla, de calmarla y de hacerla enfadar y sonreír a la vez, le daba algo que nadie más podía darle. Pero él se fue. En realidad no se fue, en realidad nunca había estado, quizá todo había sido una farsa. No, le había querido, y él a ella, eso lo sabía. Se habían hecho inseparables desde la primera vez que hablaron, esa noche de conversación interminable, cenaron juntos y acabaron desayunaron juntos también. Todo lo junto que puedes estar con alguien a través de un teclado y una webcam. Pero ya no estaba, fue quizá por el que más sufrió. Es curioso como, alguien que nunca has tocado, que nunca has abrazado, que nunca te ha secado una lágrima o que nunca te ha fotografiado una sonrisa, puede hacerse un hueco tan enorme en tu vida, en tu corazón. Como puede dejar una huella imborrable en el alma. Pero se fue, poco a poco, hasta que ya no quedaba nada de él, ninguna excusa por la que hablar, y cosas mucho mejores que hacer en el mundo real. Cierro sesión, punto final.

Con la segunda de ellos no acabó demasiado bien, la cambió por otra y eso era algo que nuestra protagonista de esta historia nunca había llevado bien. Se calló demasiado tiempo, viendo como aquella chica pequeñita, de pelo rizado y ojos penetrantes, se iba perdiendo en el tiempo. Se empezaron a ver cada vez menos, empezaron a dejar de hablar. Creo que esto es algo por lo que todo el mundo ha pasado alguna vez en la vida. El final era inminente, ella se dio cuenta de que la otra no la tenía en cuenta para nada, y lo asumió. Lo asumió quizá demasiado rápido, parecía que no le importaba en realidad, pero no era así, claro que la importaba, con esa chica había compartido tantas cosas que nadie más podía comprender, tantas pasiones, tantos problemas, tantísimas sonrisas. ¿Cuánta fue la gente que conocieron juntas? En definitiva, vivieron. Las dos tenían una personalidad prácticamente idéntica, se entendían prácticamente a la perfección, por lo que siempre tenían las palabras correctas, en el momento correcto, y siempre tenían el silencio oportuno cuando era necesario, y la mano tendida para cuando la otra quisiera aferrarse a ella para salir del agujero. Eso lo sigues teniendo - quiere hacerle saber nuestra protagonista. Último acorde, fin del concierto.

Y aquí viene el tercero, casi seis años de amistad tirados a la basura en un minuto. Ella ni siquiera se explica como llegaron a ese punto, cree que asumió su perdida mucho antes de que sucediera por eso le dejó ir sin más, sin luchar por él, sin intentar recuperarlo. Se rindió antes de tiempo, pero si él no se hubiese alejado ella no se tendría que haber rendido. Sin embargo, ella quizá siempre se sentirá culpable, y quizá también celosa de cada persona que ocupe su lugar, aunque él le hubiese dejado claro un millón de veces que ese lugar era irreemplazable, que siempre le pertenecería a ella. Lo creyó como una tonta, en su momento. Ahora que todo iba a ser tan diferente piensa que todas las promesas habían caído, que ya no se debían nada el uno al otro. Travesura realizada, fin del hechizo.

Pero, ¿por qué nuestra protagonista tampoco luchó en esta ocasión para recuperar aquello que quería más que a nada? Muy sencillo, quizá simplemente fuera que había agotado todas sus fuerzas intentando recuperar al primero. Al primero que era quizá el que más se merecía desaparecer de su vida, pero ella nunca supo como encajar ese golpe. Cuando aprendió a vivir con aquella herida abierta que nunca dejaba de supurar, dejó que nuevas heridas se abrieran pero ni siquiera el dolor la inmutó. Luchó una vez y perdió, y él nunca volvió a su lado. Por tanto nuestra protagonista no quiso tener que volver a pasar por aquella lucha sin sentido, simplemente se echó a un lado para dejar pasar a los demás, que huyeron en cuando tuvieron la mínima oportunidad.

¿Tan repelente es nuestra protagonista?

Ya sabéis el dicho, "si quieres algo déjalo libre, si vuelve es tuyo, sino nunca lo fue". Y, a día de hoy, ninguno de los tres ha vuelto a su lado, por lo que nuestra protagonista deduce que ha vivido años en una mentira. Y hoy es cuando ha empezado a doler, ha visto sus heridas, y no sabe como curarlas.

martes, 24 de mayo de 2011

Place and time always on my mind.

Aquella tarde se mantiene imperturbable en mi memoria. Hay noches en las que la negra sombra de aquel día me acecha y me desconsuela al acostarme, antes de despedirme de un día más. Un día más sin ti.

Estábamos en pleno agosto, el sol estaba radiante ese día, hacía un calor abrasador, casi asfixiante. Una razón más por la que odiar aquel día. La noticia me pilló por sorpresa, como a todos. En aquel entonces yo sólo era una niña, una cría estúpida de doce años. Sé que no estaba preparada para pasar por aquello. Ni siquiera hoy lo hubiese estado. Nunca se está preparado para eso. Me dieron la noticia de sopetón, sin rodeos, mi hermana y su falta de tacto en los momentos difíciles. Recuerdo mi reacción, salí corriendo de casa. ¿Corriendo a dónde? Estaba sola en aquel pueblo, lejos de todos los que de verdad quería, alejada de la protección de mi madre, de la firme mirada de mi padre, alejada de mis verdaderos amigos. Me sentí sola, más sola que nunca. Acabé en casa de alguien, ni recuerdo de quien. No lo recuerdo porque no dejaron de llevarme de aquí para allá en toda la tarde, nadie quería que estuviese sola. Mi hermana y yo estuvimos rodeadas de familiares lejanos, de esos que sólo ves una vez al año y a veces ni eso. Yo sentía que me ahogaba poco a poco, no podía respirar, sentía que algo dentro de mí estaba desapareciendo. Sabría definir a la perfección el instante exacto en el que perdí cualquier clase de inocencia que pudiese quedar en mí. La gente me abrazaba, yo sólo lloraba, la gente me apartaba las lágrimas, yo lo veía inútil, no iban a parar de salir por muchas palabras de consuelo que me dijeran. "Sé por lo que estás pasando." "Tienes que ser fuerte." "Era su momento." Esas frases entraban en mis oídos, pero a mi cerebro sólo les parecía un rumor que prefería ignorar.

Aquel día ya no era el día soleado que había amanecido, truenos y relámpagos empezaron a romper el cielo a mitad de la tarde. ¿Eras tú? Yo sé que lo eras. La gente seguía hablando a mi alrededor, hablando entre ellos, no paraba de llegar gente, y todo el mundo parecía que tenía el discurso ensayado: ¿Cómo fue? ¿Qué le ha pasado? Pobrecillo, tan joven. Yo sólo quería gritar a todo el mundo que se callasen, que se callasen de una puta vez y que me dejasen en paz. En mi fuero interno ardía en deseos de irme con él, a donde se hubiese ido. Pero no sabía dónde estaba. Le había perdido y me había perdido. Y no sabía que hacer. Y lo único que hacía era llorar, llorar como lloro ahora mientras escribo esto, llorar como lloro cada vez que lo recuerdo.

Y llegué a ese momento en el que parece que las lágrimas se te han acabado, el momento en el que aparentas una fortaleza inmensa cuando por dentro estás rota en mil pedazos. Pero entonces, llega lo peor, empiezas a recordar. Recuerdas cada momento que has vivido junto a esa persona. Recordé toda mi vida junto a esa persona, recordé su afán por protegerme, recordé la manera en la que me demostraba lo importante que era para él, recordé todos los buenos momentos, le recordé, le recordé tal y como era para mí. Y pensé en mi padre, y las lágrimas volvieron a mis ojos automáticamente, y es que hay algo que me devora por dentro pero que nunca me atreveré a preguntarle, y sé que él nunca tendrá fuerzas para contestarme. ¿Qué sintió cuando encontró a su hermano postrado en la cama, con una mueca de dolor en la cara y un corazón que hacía horas que había dejado de latir?

Con el tiempo me di cuenta, y me explicaron, que las cosas no eran exactamente como yo me las pintaba. Pero me dio igual, seguí y sigo recordándote como te recordaba aquella niña de doce años.

Ya he olvidado tu voz casi por completo, pero tu imagen se mantiene impoluta en mi corazón.

Te llamabas Ángel, y sé que como tal permaneces a mi lado, sé que me sigues protegiendo de todo lo malo que me pueda hacer este mundo cruel y despiadado. Sé que mientras vivas en mí, vivirás para siempre.

sábado, 21 de mayo de 2011

A mano. O a máquina.

El bolígrafo rasguea el papel con un sonido que solo puede venir del pasado. Se recrea en las volutas redondas de las letras, en las mayúsculas sinuosas, en la rectitud perfecta de los renglones. En el silencio solo se escucha la larga fricativa de la bola contra la hoja. Nada de repiqueteo de teclado.

Escribo sobre un cuaderno con la aplicación de un escolar porque hay que ahorrar energía. No tengo acelerador del que levantar el pie… Y por eso decido colocar el blog a la velocidad del pasado

A mano las frases me salen más cortas. Las palabras no caen con la alegre inercia con la que se dibujan sobre la pantalla. Lo párrafos se vuelven engañosos: parecen largos, pero mecanografiados parecerán cortos. Temo que las frases caligrafiadas puedan dejar de parecer hermosas al pasar el filtro de la arial. Y me pregunto si escribimos distinto cuando empuñamos la pluma y cuando bailamos sobre el teclado. Y me pregunto si a Cervantes le habría salido otro Quijote si sus andanzas hubieran pasado por una Underwood. 





Hay en Nueva York un lugar mágico. Una mansión donde un millonario con un síndrome de Diógenes muy refinado guardaba los fetiches de su vida. De libros a partituras. Pierpont Morgan era un coleccionista vorazUn depredador del pasado que atesoraba la letra de sus mitos literarios como si fueran reliquias sagradas: la caligrafía elegante de Wilde, el galimatías indescifrable de los originales de Balzac, las aristas imposibles de Lord Byron. Hoy se puede ver en una de las plantas superiores de la Biblioteca Morgan.Una sala donde la luz es tan tenue que parece recordarnos que en otro tiempo solo las velas nos alumbraban.

Hoy a mi sólo me ilumina un foco y escribo a mano. Pero es una farsa. De un momento a otro abriré el ordenador, mecanografiaré este texto con la pericia con la que solo mecanografían las chicas de barrio y lo lanzaré al hiperespacio. 

encenderé una vela en recuerdo de los escritores que no conocieron los teclados.  



-Marta Fernández.




martes, 17 de mayo de 2011

A veces tenemos que llorar todas nuestras lágrimas
para hacer hueco a un corazón lleno de sonrisas.

martes, 10 de mayo de 2011

How do I live without the ones I love? *...foREVer...*

Llevo ya un rato frente a la pantalla, sin saber muy bien como empezar esto.
Hoy, ha comenzado el día de una manera increíble por un lado y demasiado triste por otro. Hoy ha sido el día en el que ha salido el videoclip de So far away. Todos sabemos lo que es perder a un ser querido, en mi opinión es una de las peores torturas que se han inventado (desde pequeña le tengo un auténtico pavor a la muerte). Todos nos hemos tenido que enfrentar a ella alguna vez, es uno de los tragos más amargos por los que pasamos en la vida. Estos chicos han tenido que pasar por eso, hace aproximadamente un año y medio Jimmy Sullivan (The Rev), batería de la banda, dejó el mundo de los vivos, el resto de la banda no sólo perdió a un compañero, perdió a un amigo, al mejor amigo de todos, perdieron a un hermano. ¿Qué perdimos el resto de nosotros? ¿Qué perdimos los seguidores de Avenged Sevenfold? Perdimos al mejor batería que he tenido el placer de escuchar en años. Y no, no es que tuviese la técnica más depurada del mundo, es que tocaba con el corazón, tocaba de verdad, tocaba por auténtico gusto, había nacido para eso y lo demostraba en cada canción, en cada escenario. So far away, es un homenaje a todo lo que él significó para Matt, Brian, Zacky y Johnny, es la mejor manera que han encontrado para hacerle eterno, la mejor manera para gritar a los cuatro vientos lo mucho que le quieren, lo mucho que le echaran de menos, y lo orgullosos que estaban de él. Y no sólo eso, es la manera que tienen de decir lo afortunados que se sienten por haber compartido toda una vida con él. ¿Su forma de despedirse de él? No lo creo, esto al igual que todo el disco de Nightmare (dedico en exclusiva a él), no es un adiós, es un hasta pronto, es un "sé que caminas a nuestro lado aunque no te podamos ver", es un "sé que estarás con nosotros celebrando cada uno de nuestros éxitos y acompañándonos en cada uno de nuestros fracasos".
Hay algo que está claro, aquel que no puede leer la palabra "forever" sin pensar en Jimmy, es alguien que nunca olvidara quien fue, ese puto loco que nos hacía reír a carcajadas con sus ideas de bombero, esa persona que significa tantísimo para tantos de nosotros, esa persona que se convertía en la persona más querida de los que tenía alrededor.
Por ti, por todos los "Avengers", y por el sentimiento Avenged Sevenfold:



Porque marcaste la vida de todas las personas con las que te encontraste en esta vida, y porque ayudaste a hacer grande a uno de los mejores grupos de hardrock/metal que he tenido el placer de escuchar en mi jodida vida. Rest in peace, te lo mereces.
Naciste para ser un espíritu libre, y ahora lo eres.

R.I.P. JIMMY "THE REV" SULLIVAN 02/09/81 - 12/28/09

domingo, 8 de mayo de 2011

Volveré a por ti

Hace tiempo empecé una de tantas historias, que tengo bastante desatendida, pero para la que últimamente no paran de ocurrirseme ideas. Aquí, un pequeño fragmento que he rescatado hoy del olvido:

-Toma, ella me dejó esto para ti – extendió la mano, entregándole un trozo de papel, era una carta, una carta de ella. Alex la abrió, una caligrafía tan desordenada como ella, una carta escrita con prisas pero a su vez llena de sentimiento. Alex empezó a llorar, cada palabra que leía era como un disparo en la sien, cuanto dolor encerraban cada una de esas palabras. –Todo es mentira- Se empeñaba en pensar Alex, queriendo creerlo. De verdad, no podía ser que ella le escribiese algo así, nunca lo haría. Sabía que ella podía llegar a ser muy borde, pero ahora era innecesario, y menos contra él. Ella era la que había huido, a él casi ni le dio tiempo a pestañear y ya no estaba.
Hola Alex. Me voy, no voy a volver a Madrid nunca más, no intentes buscarme, no me encontrarás, en realidad, no quiero que me encuentres, porque no te quiero, nunca te he querido, te he utilizado, te he utilizado porque sabía que eso cabrearía a mis padres y me enviarían a algún lugar lejos de allí, y voilà! Ha funcionado. Olvida todas las palabras bonitas que te haya dicho a lo largo de estas semanas, todo era mentira. Me he reído de ti en tu cara, pero gracias me has sido de gran ayuda. Perdona si te has enamorado de mí, y si alguna vez pensaste que podría llegar a ser “tu chica”, nunca fuiste más para mí que alguien insignificante al que persuadir y usar a mi manera y para mis intereses. Así que, sé feliz. No vuelvas a acordarte de mí, porque yo no lo haré. Ódiame todo lo que quieras, aunque sé que no podrás.
Cora.
PD: Te puedes quedar con mi colección de CDs, tantas veces me dijiste que te encantaban, que allá donde voy no los necesito. Es mi manera de agradecerte tu ayuda.
Después de leerla un par de veces más, con los ojos encharcados en lágrimas, Alex miró al padre de Cora y le dijo:
-¿Puedo subir un momento a su cuarto? Ha tenido el detalle de dejarme sus CD’s mientras está fuera...
-Oh, sí, claro hijo, sube y coge lo que quieras. Aunque poco queda, se llevó prácticamente todo.
Cuando Alex entró en aquella habitación sentía que el mundo se le caía encima, a pesar de que no quedaba apenas nada, todavía estaba aquella cama en la que tantas veces pasaron noches y noches pensando y hablando de cómo sería su vida si todas las noches fuesen como aquella, lo felices que serían, mirando las falsas estrellas de ese techo, que a ella siempre le gustaba tener allí. Tantas horas habían pasado sentados en aquel suelo escuchando música, besándose, abrazándose, en su propio y único mundo. No podía creerse que todo aquello fuese mentira, pero tenía que hacerlo. Quería salir cuanto antes de ahí, así que empezó rápidamente a coger sus CDs, la verdad es que no sabía porque lo hacía, no los quería, sabía que acabarían en algún contenedor, pero sentía una extraña sensación que le incitaba a hacerlo. Y de repente separando un vinilo de Nirvana de la discografía de Guns and Roses, una nota, ahí estaba, ahí estaba el sentido de su sensación. Alex abrió aquella nota nervioso y un profundo alivio invadió su corazón: “Te quiero, nunca lo pongas en duda, espérame, volveré, volveré a por ti. Cora.”
© LauraPuente ' 2010

sábado, 7 de mayo de 2011

I really want you

[...] Rápidamente bajó del coche, con el ramo de rosas que había traído para ella. E igual de rápido, la mano de Lexie le plantó una bofetada en toda la cara, después cogió el ramo y lo tiró al suelo con desprecio, mientras empezaba a gritar:
- ¡No te pienses que con un mísero ramo de flores vas a arreglar algo!
- Lexie... - dijo Mark, intentando calmarla.
- ¡Ni Lexie, ni nada! Vas por ahí, creyéndote invencible por ser una puta estrella del rock, hiriendo a la gente sin que te importe lo más mínimo. - continuó Lexie.
- Lexie... - repitió él, que a pesar de todo aún sonreía.
- ¡Joder! ¿A qué has venido? ¿A acostarte conmigo y abandonarme hasta el año que viene otra vez? ¡Pues ni lo sueñes! - Lexie no paraba de moverse de aquí para allá, en medio de la calle, mientras que de vez en cuando le daba golpecitos recriminatorios a Mark.
- ¡LEXIE! - acabó gritando él, perdiendo un poco la paciencia. 
- ¿QUÉ? - contestó ella.
- ¡QUÉ TE QUIERO, JODER! - grito Mark, mientras le agarraba las muñecas a Lexie, para que dejara de golpearlo. Pero ya no hacía falta, Lexie se había quedado completamente inmóvil, sin habla. Así que Mark continúo:
- Te quiero, y quiero que te vengas conmigo a California, que te vengas a vivir conmigo.

Lexie, como toda respuesta, se empezó a acercar más a él para besarle, pero él quería saber:
- ¿Eso es un sí?
- Esto es un cállate y bésame de una vez - él la besó.


miércoles, 4 de mayo de 2011

Nunca digas nunca pero nada es para siempre

- Teníamos tantos planes juntos, tantos sueños... Eramos tú y yo contra el mundo. Claro que nadie me avisó de que ese mundo sólo eran las cuatro paredes del instituto.
- No lo era.
- No, tienes razón, no lo era. Lo es. Nunca imaginé mi vida sin que tú estuvieses a mi lado. ¿Y tú?
- A veces. - él intenta sonreír pero las incipientes lágrimas no le dejan. - En realidad no, nunca.
- Tú y yo siempre creíamos en esa cosa del destino. Es más, solíamos agradecerle a él que nos hubiese cruzado en el camino. Incluso decíamos que hiciera lo que hiciese el destino con nosotros, con nuestro rumbo, tú y yo jamás nos separaríamos.
- Lo recuerdo.
- Pero lo hemos hecho. Mira por un momento hacia atrás, eramos los mejores amigos que la gente había visto nunca, la gente se extrañaba de nuestra complicidad, de nuestra confianza, decían que no habían visto nada como aquello, la mayoría no nos entendían, y algunos hasta nos envidiaban. Y ahora miro al futuro y soy yo la que tiene envidia, porque soy yo la que, de golpe y porrazo, se ha quedado sola, se ha quedado sin nada. Fuimos lo más grande, y ahora simplemente insignificantes. Veo como me vas olvidando poco a poco, como compartes con otras cosas que antes eran sólo tuyas y mías. Mucha gente decía que estábamos hechos para ser amigos, que no existíamos el uno sin el otro. Y míranos, nos costó muy poco hacernos amigos, y nos ha costado poco dejar de serlo. Y ¿sabes qué? Pensé que iba a ser peor, pensé que el dolor de dejarte ir iba a ser algo peor que insufrible. No lo fue. A lo mejor es que dejarte ir es lo que necesitaba. Miro nuestras fotos y ya no me siento identificada con ese yo que sale a tu lado, siempre a tu sombra. Ese yo que siempre se sintió inferior a ti, que siempre pensó que tú eres el importante, que tú eras al que quería todo el mundo, y que yo sólo era tu mejor amiga, la que siempre querías que estuviese a tu lado.
- Y lo sigo queriendo. Te echo de menos...
- No, yo también te echo de menos, no sabes cuanto, ni sabes cuantas veces al día me acuerdo de ti, por tantas cosas... pero no quiero volver a lo que eramos.
- Supongo que todo era más fácil cuando nos imaginábamos un futuro juntos.
- No, todo era más fácil cuando nos imaginábamos un futuro feliz juntos. Joder, si hasta alguna vez hablamos de morir juntos. Nunca nos imaginé así. Te estoy perdiendo y lo peor es que no estoy haciendo nada para evitarlo, quizá es que tú me habías perdido a mí hace un centenar de decepciones y nunca intentaste recuperarme de verdad.
- Yo me di cuenta de cuando te perdí, pero no quería aceptarlo, y mi forma de no aceptarlo ya sabes que es hacer como si no pasase nada. Pero me di cuenta de que te perdí el día en que no tenías nada que recriminarme, nada por lo que enfadarte conmigo, el día en el que todo lo que tenías para mí eran sonrisas y felicidad. Me di cuenta de que te perdí el día en que sólo me mostrabas una parte de ti, tu falsa fachada forjada a base de sonrisas. Esa no eres completamente tú. Y en el momento en que dejaste de ser completamente tú conmigo, en ese momento te perdí.
- Touché... ¿Eres feliz?
- Supongo que sí. ¿Y tú?
- Creo que sí, así que al fin y al cabo tu mejor amigo del instituto no tiene porque ser vital para alcanzar la felicidad el resto de tu vida.
- Supongo, la vida no frena, pero tú y yo saltamos cada uno a otro tren hace mucho tiempo.
- Aprenderemos a vivir con ello. ¿Sabes lo que jode? La gente, la gente que cree que entre nosotros nada ha cambiado, y hablan y me preguntan sobre ti, como si yo siguiese sabiéndolo todo. Y la verdad es que hace mucho ya que no sé nada.
- Todo va a cambiar a partir de ahora.
- Todo ha cambiado ya.

domingo, 1 de mayo de 2011

Now I'm trying to find my way back home.

- He venido a decirte que siento mucho haberte decepcionado...
- ¿Eso es lo qué piensas? ¿Qué estoy decepcionada contigo?
- ¿Por qué no ibas a estarlo? Soy horrible, está claro que mis hermanas tienen talento o inteligencia, o ambas cosas. Y yo sólo soy Taylor, y nadie quiere a Taylor.
- Yo sí.
- Tú tienes que decir eso, eres mi madre.
- Hay una cosa que no le he contado a nadie, de todas mis hijas tú eres sin duda la que más se parece a mí.
- No me lo creo.
- Eso es porque sólo has conocido a Lydia la mamá, pero hubo una Lydia muy Taylor antes de la mamá. Por esa razón nunca he tenido la menor duda de que acabarías encontrando tu camino, igual que yo. Y da lo mismo que te resistas porque terminarás siendo muy feliz.
- Me he portado muy mal... ¿Cómo puedes seguir queriéndome?
- ¡Dios, mi pequeña muñeca! Mi amor por ti nunca ha disminuido, lo único que hay que saber es cuánto vas a tardar tú en quererte a ti misma. No sé dónde voy a estar, hija, pero te aseguro que yo jamás, jamás, te abandonaré.
- Por favor, no me dejes.



Creo que ese texto describe, de manera bastante fiel, como ha sido mi relación con mi madre durante toda mi vida, prácticamente inexistente, fría y distante. Básicamente, por mi culpa. Y es algo que ahora no le deseo a nadie, ahora que por fin me he dado cuenta de lo que significa para mí, y yo para ella. Siempre me sentí incomprendida, incluso no querida por mi propia familia. Hace meses ya que por fin me he dado cuenta de que mi madre es lo más importante que tengo y tendré en mi vida, y me alegro de haber abierto los ojos, y de haber podido recuperarla. Por eso, y por todo lo que ha hecho por mí en estos 20 años.
¡Feliz día de la madre!