ddddddd“No sé lo que quiero y no pararé hasta conseguirlo.”

dddddd

lunes, 25 de abril de 2011

Music is a beautiful fucking thing to listen to.

- Aquel iba a ser el último concierto, no sólo de la gira, era el último concierto del grupo. Después de muchos altibajos, habíamos decidido separarnos. Yo estaba estancado en el pasado, así que esa noche no tenía ni siquiera fuerzas para salir al escenario. Sin embargo, ahí estaba mi chica, diciéndome: ¿Tú qué sabes si va a ser el último concierto? ¿Eh? Sal ahí esta noche y disfruta como si fuese el primero. Ahí estaban las fuerzas que necesitaba.
Diez minutos antes de empezar la encontré en mi camerino, con una sobredosis. Quise ir con ella al hospital, pero el productor se negó, tenía que salir ahí, a enfrentarme a miles de personas. Tuve que salir y cantar a duras penas. Cuando terminó el concierto me dijeron que había muerto.
Ella tenía razón, ese no fue el último concierto del grupo, un mes después le hicimos un homenaje en la sala que ella nos consiguió para nuestro primer concierto...

- ¿Y por qué decidiste seguir con la música?

- Básicamente, fue mi salvación. La única que no me falló. En aquellos días todo era confusión, estaba muy perdido, me pasaba el día drogado y alcoholizado para intentar olvidar. Pero, llegó un punto en el que tuve que tomar una decisión, no elegí el camino fácil, pero sí el que, a día de hoy, me ha dado más alegrías.
Me pasé encerrado en casa meses y meses, volcando todos mis sentimientos, toda mi frustración y todos mis miedos en cada canción, en cada acorde de guitarra. Y eso es lo que tenéis ahora en vuestras manos, ese disco fue el resultado. En cierto modo, ella me ayudó a componer cada letra, pensaba en ella todo el tiempo, me la imaginaba sentada a mi lado, corrigiéndome siempre, como solía hacer. Posiblemente cuando lleguéis a vuestra casa lo escucharéis tranquilamente, y seguramente os sentiréis identificados con algunas de las canciones, por algo la música es el lenguaje de los sentimientos.

miércoles, 20 de abril de 2011

Puedo presumir de poco porque todo lo que toco se rompe...

Y empiezas a llorar, y no sabes por qué, al menos no del todo. Lo único que sabes es que te sientes sola, incluso cuando estás rodeada de gente para ti no hay nadie más, sientes que nada vale la pena, que no va a haber más mañanas por los que merezca despertar. Hace tiempo decidiste tomar la decisión de fingir, fingir ante todo, sonreír viniesen las cosas como viniesen, sonreír en vez de poner caras largas, sonreír para evitar que la gente hablase, que la gente se preguntase, que la gente se preocupase. Nunca te gusto eso, quizá por eso estás sola, tú sola te lo has ganado. ¿En realidad quieres dejar de sentirte así? Seguramente sí, seguramente quieras tener lo que todo el mundo ha tenido en esta vida, o al menos, lo que toda la gente que conoces ha tenido, pero tú no. ¿Por qué? No lo sabes, por eso te sientes aún más sola. Quieres acabar con ese sentimiento, pero no sabes como hacerlo, al menos no sabes como hacerlo en este momento de tu vida, no tienes fuerzas, ni ganas de buscarlas. Sólo tú decides, así que ponte en pie y lucha, o coge el camino fácil... ¿Qué decides?



martes, 19 de abril de 2011

¿Quién te ha salvado de mis precipicios?

Frío, frío gélido, frío invernal, frío glacial, frío, de ese que se te mete en los huesos y no desaparece hasta el día siguiente, e incluso entonces todavía quedan restos de él.
Ella todavía seguía preguntándose porque había acudido a la cita, miró el reloj, él llegaba tarde, como siempre. Volvió a meter las manos en los bolsillos, empezó a moverse, le gustaba el frío pero hasta cierto punto. Era de noche, y apenas se veía nada, salvo por una farola que parpadeaba levemente, así que Duna se llevó un susto de muerte cuando la silueta de Martín apareció, de repente, a su lado.
- ¡Joder! - dijo ella, dejando ver que eso iba a ser lo más amable que iba a decir.
- Hola a ti también... - contestó él. Ella no dijo nada más, se leía claramente la decepción en su mirada. - ¿Qué tal todo?
- ¿Qué tal todo? - Duna parecía realmente enfadada, o más bien parecía que lleva tragando demasiada tristeza durante demasiado tiempo. - Llevó un año sin saber nada de ti y me dices que qué tal todo... Pues todo de lujo, de puta madre, nunca fueron mejor. Gracias a ti me he dado cuenta de que nadie es imprescindible para nadie en esta vida, así que creo que he aprendido una de las lecciones más útiles de mi vida. Gracias a ti, ya no me fío de nadie, ya no confío mi vida a nadie, y ya no doy todo por nadie. ¿Y tú? Dime, ¿qué tal todo?
- Ya veo que sigues con tu misma ironía - Martín ni siquiera levantaba la mirada del suelo. - Yo... - deseaba decirle cuanto lo sentía, que se había equivocado, que quizá había cometido el error más grande de su vida, que la quería, que la ha echado de menos todos y cada uno de los 365 días, que la quiere, que fue un estúpido, no estúpido no, gilipollas por todo lo que hizo, un cabrón de la cabeza a los pies por haberse alejado así, por haber desaparecido sin más, por haberle hecho sufrir de aquella manera, por... - Yo bien, ya sabes, con mis proyectos y mis historias. - Fue lo único que murmuró.
- En fin, esto ha sido una tontería. Pensé que tu desesperación por verme vendría acompañado de palabras mejores que esas. No tenía que haber venido...

Duna echó a andar, pero cuando pasó por su lado él la agarró del brazo, sin llegar a hacerle daño, con el suficiente cariño para que ella se parara. Martín levantó la cabeza, por fin, la miró a los ojos, a aquellos ojos negros, profundos, que parecía que siempre te estaban ocultando algo. Estaban a escasos centímetros el uno del otro, Duna había olvidado el frío que sentía, su corazón iba a mil por hora, estaba incluso sonrojada, y no sabía del todo la razón. Fue un minuto, que se hizo eterno para los dos, al final él la soltó, y ella salió corriendo. Martín se quedó allí, parado, con la vista nublada a causa de las lágrimas que acudían en tropel a sus ojos. Se dejó caer al suelo, solo y desamparado.

domingo, 17 de abril de 2011

But it's just another one of those day...

Quizá sea uno de esos días, de esos en los que te sientes triste y nadie puede ayudarte, simplemente porque, aunque parezca raro, no tienes ninguna gana de mostrar tu sonrisa al mundo. Quizá sea uno de esos días, de esos en los que no sabes muy bien que te pasa, pero te sientes la persona más desgraciada del mundo.
Todo el mundo tiene derecho a sentirse triste alguna vez, sin palabras que reconforten, sin abrazos vacíos, sin nada, sólo tú en contra de tus pensamientos, sólo tú y todo lo que un día fue y ya no es, y nunca será, porque el tiempo no perdona, el tiempo pasa y si no corres te lleva por delante, y no tienes tiempo casi de recuperarte cuando ya estás en tu siguiente lucha, porque la vida no es más que eso ¿no? Una lucha de titanes continua, una lucha en la que todo el mundo pierde algo, y en la que nadie ganará nunca. Quizá esté loca, quizá lo esté el resto del mundo, y es que todo el mundo está obsesionado con una estúpida palabra... "futuro". ¿Qué futuro? Todo el mundo quiere saber que será de ellos, mañana, el mes que viene, dentro de cinco años, pero en realidad os cagaríais de miedo si tuvieseis la posibilidad de descubrirlo. Y no os dais cuenta de que la magia de la vida radica precisamente en esa ignorancia ante el mañana, el tiempo te lleva y te trae como le viene en gana y tú no puedes saber por donde te llegará el golpe. Pero... ¿De verdad quieres saberlo? No, yo creo que no, y si me equivoco eres estúpido. Si mañana fuese el mejor día de tu vida, ¿querrías saberlo? No, yo creo que no, básicamente porque la belleza de un día perfecto es que no sabes que lo va a ser, no reconoces el día más feliz de tu vida hasta que estás dentro de él, o incluso cuando ya ha pasado. Sería estúpido despertarse sabiendo que ese día va a ser un gran día. ¿Qué tiene eso de especial? Especial, bonita palabra que se está usando con demasiada facilidad, todo el mundo dice de todo el mundo que es especial. Si todo el mundo es como todo el mundo entonces no puede ser especial, no claro, es que según dicen cada persona es especial a su manera. ¿Qué coño...? ¿A mí manera de qué? Y puede que esté escribiendo cosas sin sentido, lo sé, puede que esté rayando a más de una persona, o puede que a ninguna. Sólo estoy pensando en voz alta, en letra minúscula. Me dirijo ESPECIALmente a ti, sí sí, a ti, no mires para atrás, no hay nadie más que tú, esto va para ti. ¿Ves? Te has sentido especial, ¿verdad? No seas iluso, no sé quien eres. A todo el mundo le gusta sentirse importante, a mí me gusta de vez en cuando, tampoco demasiado, a ti seguro que también. ¿Y a ti? No lo sé, no sé quien eres. Me he dado cuenta de que uso el concepto "todo el mundo" con demasiada ligereza. ¿Y a mí que? Soy de esas a las que por lo general, les gusta dar la espalda a este mundo de mierda. Así que, dime lo que quieras, quizá te escuche, quizá te ignore, pero seguro que con cualquier cosa que haga te sentirás especial. O quizá no, sinceramente, me da igual, no es que sude de todo, bueno la verdad es que es básicamente eso. Puedes pensar que soy una irresponsable, en ocasiones lo soy, puedes pensar que soy pésima como persona, ¿Y qué me quieres decir con eso? ¿Qué tú eres mejor que yo? Bueno, eso dependerá del concepto que tengas de buena persona. Para mí una buena persona es aquella que...yo que sé, aquella que...¿no es una mala persona? Quien sabe, quién decide en este mundo lo que está bien o lo que está mal. ¿Qué coño narices estoy diciendo? Estás en mi cerebro. ¿Cómo te sientes? ¿Perdido verdad? Pues como todo el mundo, o alguien sabe qué camino es el que debe tomar o qué decisiones serán las que le harán feliz. Nadie sabe nada, todos estamos, de alguna manera, ciegos ante el mundo, ignorantes. Y siempre será así, porque todo se reduce a la pregunta que nadie, jamás de los jamases podrá contestar: ¿Cuál es el sentido de nuestra existencia? ¡Y yo que sé! ¡Tú sólo VIVE! Pero vive el hoy, no el mañana ni el ayer, pues te perderás lo mejor de la vida.

martes, 12 de abril de 2011

A little piece of heaven...

Empezó a sentir algo húmedo extendiéndose por su cara, a la vez que le hacía cosquillas. Abrió poco a poco los ojos:

-Oh Pinkly…para… me estás llenando de babas, asqueroso. – dijo mientras se estiraba, y miraba a su alrededor. Su mirada se paró en el hombre que tenía al lado, se acurrucó más a su lado, mirándole fijamente, acariciándole, primero el pelo, luego su perfecta nariz, y por último sus pómulos llenos de pecas.

De repente, él hizo un amago de mordisco, mientras se desperezaba y dijo:

-¡Buenos días, jodida princesa!

Ella río, la verdad es que todavía seguía en la nube de estar viviendo todo aquel sueño, porque, al fin y al cabo, eso es lo que había sido Brian para ella, un sueño, hasta hace unos meses, cuando el sueño dio paso a una bonita realidad.

Brian la abrazó y se puso encima de ella dulcemente, mientras empezaba a besarla, empezando por la boca y descendiendo por el cuello.

-Me encanta despertar así. – dijo ella.

-Y a mí cariño, lamentablemente hoy no tengo tiempo para más. – ahora simplemente se agarraban de las manos.

-Oh, Synyster fucking Gates, ¿a qué féminas te toca revolucionar hoy?

-Aquí al lado en Seattle. ¿Estás segura de que no quieres venir?

-Sí, además tengo que terminar cuanto antes un artículo que tengo entre manos y enviarlo a España, así que… - Un timbrazo les hizo levantarse al fin, ambos sin ninguna gana.

-Me apuesto lo que quieras a que es Zacky – sugirió Brian, mientras salía de la habitación.

Laura se puso la primera cosa que pilló, una de las típicas camisetas sin mangas que siempre lucía Brian, y baja a desayunar con ellos.

-¡Ey, Laura! Veo que habéis tenido una gran noche… - sugirió Zacky mirándolos con cara picarona, mientras empezaba a zampar bollos. Zacky y su sutil manera de dejar caer las cosas.

-¡Ey, señor V! Veo que en tu casa no te dan de comer. – dijo Laura mientras se preparaba una enorme taza de café.

-Si buscabas una manera sutil de decirme que deje de comerme tu desayuno esa no lo era. – replicó Zacky, con la boca llena por supuesto. Ambos se empezaron a reír.

-¡Ey, chicos! ¿Os acordáis de mí? Estupendo amigo – dijo Brian mirando a Zacky – y mejor amante. – ahora dirigiéndose a Laura.

-¡Bah! Laura, ¿quieres ver mi nuevo tatuaje? – dijo Zacky, ignorando por completo a Brian, mientras se levantaba la camiseta dejando ver una especie de mujer/monstruo de colores.

-Puag… Es horrendo Zacky…

-Es que tú no sabes apreciar la belleza Laura, por eso estás con Syn y no conmigo. – bromeó.

-¡Que os jodan! – dijo Brian. – Vámonos Zacky, Matt debe estar como loco.

-Matt siempre está como loco. – replicó Zacky.

Brian se acercó a Laura, le dio un beso rápido, como si fueran a hacerlo a diario el resto de sus vidas.

-Hasta mañana cariño – le susurró tierno al oído- ¡Y llévate a pasear a Pinkly si no quieres pasarte la mañana recogiendo mierda de la alfombra! – añadió mientras se marchaba

-¡Adiós Laura, que tengas un buen día! – se despidió Zacky. – Es una pena que no vengas.

-Adiós chicos, que se os de bien ese concierto, y ¡divertiros! – dijo Laura con una gran sonrisa.

Laura oyó la puerta cerrarse, el coche de Zacky arrancar, se quedó allí parada hasta que el sonido de la música a todo volumen sólo fue un leve rumor que traía el viento.

Subió a la habitación, se puso unos vaqueros, unas deportivas y se fue a dar una vuelta, con la única compañía de un mini perro, en aquella ciudad a la que nadie la ataba, sólo un hombre, el hombre por el cual lo dejaría todo. Y aunque él todavía no se lo había pedido, ni se lo pediría nunca, sabía que iba a tener que tomar una decisión, no podía vivir a caballo entre España y California el resto de su vida, no podía y no quería. Ni siquiera sabía si estaba preparada para entrar de lleno en la vida de Brian, en su vida de nómada, de vivir de aquí para allá, por y para la música. Por suerte, el sonido del móvil la sacó de sus pensamientos, un mensaje, era de él.

“A lonely road, crossed another cold state line, miles away from those I love purpose hard to find, while I recall all the words you spoke to me, can't help but wish that I was there back where I'd love to be...”

Increíble, Brian siempre sabía decir las palabras adecuadas, en el momento adecuado, pero ahora parecía que su conexión era más fuerte de lo que pensaba.

Sin quererlo, su mente voló al momento en que se conocieron. Lo recordaba perfectamente. 24 de junio de 2011, por esa época, ella era una groupie más, aquel día iba a asistir a su primer concierto de Avenged Sevenfold. Como fiel seguidora, se tragó horas y horas de cola, para conseguir aquellos sitios perfectos en primera fila, el día parecía que no podía mejorar, pero M. Shadows, decidió hacer su habitual numerito de sacar a cantar a alguien del público y llevárselo después al backstage, Laura fue la elegida. Pero no, ella decidió cederle ese honor a su amiga Elena, amiga gracias a la cual los había empezado a escuchar, a sentir, a prácticamente, adorar.

Elena, no sabía cómo agradecerle a aquello, así que después de tocar, besar, abrazar a Syn, y a toda la banda, les dijo lo que Laura había hecho. La respuesta de Matt fue inmediata: “danos su número, la llamaremos”. Elena, no sabía muy bien si lo iban a hacer de verdad o no, así que prefirió no decirle nada a Laura para que no se decepcionara.

Un par de días después, el móvil de Laura comenzó a sonar. Ella no conocía de nada aquel número, pero era demasiado curiosa para no cogerlo, menos mal. Era Matt, que acabó diciéndola que la próxima vez que pasarán por España, estaba completamente invitada al concierto, y a estar con ellos. “Genial – pensó Laura- sólo tendría que esperar un par de años hasta que regresarán…” Bueno, al menos había hablado con él un largo rato.

Unas semanas después, aquel número volvió a llamarla, pero esta vez no era Matt, era Brian, borracho, diciendo que le había quitado el móvil a Shadows, y que estaba llamando a gente al azar. Laura estaba alucinando, pero no le dio más importancia, ya que al día siguiente Brian ni se acordaría. Error. A la mañana siguiente, le llamó un número distinto, era de nuevo Brian, desde su propio móvil, disculpándose. Una cosa llevó a la otra y estuvieron hablando prácticamente toda la mañana. Resultó que estaban en Francia, volvían a casa esa misma tarde. Pero Brian no volvió, se fue a Madrid, a conocer a aquella chica.

Laura sintió que alguien la sacaba de nuevo de sus pensamientos, de sus recuerdos, una chica de no más de 15 años estaba jugando con Pinkly, pero lo que más le impactó a Laura es que le estaba llamando Pinkly. ¿Cómo podía reconocer todo el mundo a ese perro? La chica levantó la vista, con cierta timidez y le dijo:

-Oye…Tú…tú eres la novia de Syn, ¿no? ¿Laura? – Laura se quedó más alucinada, era la primera vez que una desconocida le hacía esto.

-Eh… Sí, soy yo – reconoció. La chica se abalanzó sobre ella, dándole un fuerte abrazo.

-Te adoro – dijo, y sin más se fue corriendo. Laura juraría que estaba casi llorando. Jamás se había tenido que enfrentar a algo así. ¿Cuántas veces había sido ella aquella chica? La chica a la que no le importaba hacer horas y horas de cola, en cualquier sitio, para cualquier cosa, solo para ver durante un momento a algún artista. Esa chica había sido ella, y ahora era la novia de uno del otro lado. Esto sólo complicaba un poco más su decisión. Cogió a Pinkly, acordándose de los buenos momentos que le había dado ese perro y su dueño, a través de una mísera pantalla de ordenador. Y se fue a casa, a vivir un día en la vida de Brian, sin Brian, a aclararse, a decidir de una vez por todas, si realmente estaba dispuesta a vivir esa vida.


sábado, 9 de abril de 2011

Once again...

Play. Un solo de guitarra empezó a inundar sus tímpanos, un grito atronador, y una canción que comienza, su grupo favorito acompañándola en las largas horas de tren que tenía por delante, de repente, la música fue desapareciendo poco a poco, echándole un ojo a su destartalado mp3: “Batería agotada” decía su pantalla. – Genial… - pensó la chica, desanimada. Se quitó los cascos, y sacó un libro de su mochila, lo abrió y empezó a leer, sin prestar demasiada atención, la verdad es que sólo quería tener la mente ocupada fuera como fuese, no quería pensar en nada, no quería pensar en él.
Sin embargo, ahora sabía que eso iba a ser imposible, el sonido de aquel silbido fue introduciéndose poco a poco en su cabeza. ¿Lo estaba imaginando? Puso más atención, y supo que era real, aquel silbido no podía ser de otra persona, aquel silbido provenía de aquel vagón de alguien sentado un poco más atrás que ella. Intentó ignorarlo, pero no pudo, cerro fuerte los ojos deseando que aquellas canciones tarareadas desapareciesen de su mente, pero fue inútil, poco a poco fue hundiéndose en un mar de recuerdos…

Aquel primer encuentro, era tan parecido a ese momento. Los dos compartían el mismo autobús cada mañana, se miraban y se sonreían, pero ninguno se atrevía a dar el primer paso, la canción Can’t take my eyes off you empezó a salir del móvil de Summer, ella estaba tan inmersa en el libro que estaba leyendo en aquel momento que ni se inmutó, pero de repente empezó a escuchar a aquel chico silbando la misma canción, levantó la vista y vio como él se acercaba lentamente, mientras no dejaba de silbar. Se sentó a su lado y cuando Summer pensó que iba a decir algo increíblemente romántico y seductor, lo que salió de su boca fue:
- Sal de tu mundo y contesta al móvil. – Y siguió silbando.
Ella se sonrojó inmediatamente, terriblemente decepcionada, sacando el móvil con desgana, “Mamá llamando” decía la pantalla, el dedo de Summer se dirigió directo al botón rojo, colgando sin dudar. No hacía ni una hora que se había ido y ya estaba atosigándola. Su mal humor iba creciendo por momentos, enfadada miró a aquel chico con el que llevaba semanas queriendo hablar y le dijo:
- ¿Por qué no me dejas en paz y vuelves a tu sitio?
- Es que, tengo un problema. – contestó él, con una media sonrisa cautivadora – No quedan más asientos libres.
Summer miró a su alrededor, el autobús estaba prácticamente vacío, salvo por un grupillo de niñas escandalosas, un hombre de negocios hablando por el móvil, y una mujer charlando con el conductor. Summer no pudo evitar sonreír. Él extendió su mano:
- Me llamó Luke.
- Summer. – dijo ella estrechándole la mano. - ¿Dónde vas?
- ¿Y tú?
- A la estación de tren, rumbo a Florida.
- Pues ahí es donde yo voy. – dijo él, como si lo acabase de decidir en aquel momento, cosa que seguramente había hecho.
- ¿Y todas las mañanas coges este autobús para ir en tren hasta Florida?
- No – dijo Summer simplemente, no le apetecía darle ninguna explicación.
- Bueno, nos espera un largo día de viaje así que, tú decides: o silencios incómodos, o me cuentas tu vida.
- Bueno, también puedes silbar, ¿no?
- Podría, pero no creo que aguante silbando 20 horas. – Ella sonrió de nuevo.
- ¿A qué parte de Florida vas?
- A la que vayas tú, en realidad no pensaba ir a Florida, sólo me he subido a este autobús pensando que tú estarías en él, no sabía que iba a acabar a 1000 millas de casa, pero bueno, tampoco tengo nada mejor que hacer.
- Estupendo. – dijo Summer, intentando aparentar que no le importaba, cuando en realidad estaba increíblemente impresionada.


Pum. Vuelta a la realidad, todo aquello había acabado. Tenía que asumirlo, no podía estar huyendo toda la vida de estado en estado, de país en país, de continente a continente. Pero ese silbido la seguía a todas partes, ahora era real, sabía que ahora lo era, que venía de alguien, de aquel tren, no era un recuerdo, no era su imaginación. No pudo remediarlo, se dio la vuelta poco a poco, deseando que fuera y a la vez que no fuera Luke.
No era él, estaba decepcionada, pero sentía que habría tenido el mismo sentimiento de haberse encontrado con él. Pero no lo era, era un chico con unos enormes cascos puestos, moviéndose de una manera un tanto ridícula, intentando seguir el ritmo de la música, supuso Summer, y silbando, silbando canciones que Summer no lograba identificar, pero que le despertaban algo infinitamente fuerte en su interior. Esta vez fue ella la que dio el primer paso, se levantó, y se dirigió decida hacía él. Todo lo decidida que puede andar alguien en un tren que no deja de bambolearse. Se sentó a su lado, le quitó un casco de la oreja, y le dijo:
- ¿Podrías dejar de silbar de esa manera tan irritante? – sorprendiéndose a sí misma con su mal humor.
- Oh, lo siento, es que cuando escucho a este grupo me emocionó, pero bueno, ya paro, no sabía que te estuviese molestando, parecías tan perdida en tus pensamientos.
- Eh… Ya… Bueno pues… Gracias, supongo. – Sus mejillas ya estaban ardiendo.
Empezó a dar media vuelta, cuando él le dijo:
- ¡Oye, espera! Por casualidad no te gustará un grupo llamado Avenged Sevenfold ¿no?
Los ojos de Summer se iluminaron irremediablemente, acompañados de una sonrisa inmensa:
- ¿Bromeas? ¡Es uno de mis grupos favoritos! – Y a la vez, uno de los grupos que más le dolía escuchar.
- ¿En serio? Bueno, pues tentando un poco más a la suerte… Me dirijo al concierto que dan pasado mañana en California, y llevo una entrada de sobra. ¿Te interesa?
- ¿Siempre llevas una entrada de sobra?
- Siempre. – contestó él, con toda sinceridad. – Nunca sabes quién se puede cruzar en tu camino.
Summer no tuvo que pensarlo mucho, estaba deseando ir a ese concierto:
- Si vamos a pasar los próximos días juntos será mejor que empecemos por el principio. Me llamo Summer. ¿Y tú?
- Yo no, y eso es todo lo que tienes que saber por ahora.
Aquel chico se lo estaba poniendo difícil, por primera vez alguien le estaba pagando con su misma moneda, y aquel reto Summer no lo pudo resistir. Pensando que hay personas verdaderamente raras en el mundo, y realmente orgullosa de ser ella una de esas personas.

miércoles, 6 de abril de 2011

Hate is a strong word but I really don't like you...

- ¿Me mentiste verdad? Ahora estás con ella, ¿no es así? Joder di la verdad! ¿Cuantas tias han pasado por tu cama desde que yo no estoy? ¡¿Cuántas?! Mientras decías que me esperarías.

- Sí tienes razón, pero me abandonaste, ¿qué esperabas? ¿Qué me quedase como un perro esperando a que volvieras? ¿Qué me arrastrase a ti una y otra vez? Eso se acabo, tú no me quisiste en su momento, y mucho menos me quieres ahora. Ahora sólo tienes rabia, rabia porque sientes que te he traicionado, pero ¿traicionar a qué? ¿Cómo se puede traicionar algo que no existe? Yo te he querido, te he querido como a nadie, y sí, ahora estoy con ella, pero, en serio te crees que la quiero? No, bueno, al menos ni la mínima parte de lo que te he querido a ti. Pero eso no significa nada para ti, cuantos habrán pasado por tu cama desde que yo no estoy...

- Ninguno…ninguno...porque cada vez que conocía a alguien eras tú el que me lo impedía, porque siempre has sido tú, nunca pude perdonarme por lo que te hice, pero ahora ya es tarde ¿no? Te jodí la vida ¿no? Lo veo en tus ojos, me quieres, pero tu odio hacia mí ha crecido tanto que no puedes ver otra cosa, me odias porque te abandoné, pero te aseguro que no me odias ni una mínima parte de lo que me odio yo a mi misma. Sé que un lo siento es absurdo, pero
lo siento…



martes, 5 de abril de 2011

Eres tú, la rabia sucia y rasgada de Kurt Cobain...

Para Boddah:

Hablando como el estúpido con gran experiencia que preferiría ser un charlatán infantil castrado. Esta nota debería ser muy fácil de entender. Todo lo que me enseñaron en los cursos de punk rock que he ido siguiendo a lo largo de los años, desde mi primer contacto con la, digamos, ética de la independencia y la vinculación con mi entorno ha resultado cierto. Ya hace demasiado tiempo que no me emociono ni escuchando, ni creando música, ni tampoco escribiéndola, ni siquiera haciendo rock'n'roll. Me siento increíblemente culpable. Por ejemplo, cuando se apagan las luces antes del concierto y se oyen los gritos del público, a mí no me afectan tal como afectaban a Freddy Mercury, a quien parecía encantarle que el público le amase y adorase.Lo cual admiro y envidio muchísimo. De hecho, no os puedo engañar, a ninguno de vosotros. Simplemente no sería justo ni para mí. Simular que me lo estoy pasando al 100% bien sería el peor crimen que me pudiese imaginar. A veces tengo la sensación de que tendría que fichar antes de subir al escenario. Lo he intentado todo para que eso no ocurriese. (Y sigo intentándolo, créeme Señor, pero no es suficiente).

Soy consciente de que yo, nosotros, hemos influido y gustado a mucha gente. Debo ser uno de aquellos narcisistas que sólo aprecian las cosas cuando ya han ocurrido. Soy demasiado sencillo. Necesito estar un poco anestesiado para recuperar el entusiasmo que tenía cuando era un niño. En nuestras tres últimas giras he apreciado mucho más a todo la gente que he conocido personalmente, que son fans nuestros, pero a pesar de ello no puedo superar la frustración, la culpa y la hipersensibilidad hacia la gente. Sólo hay bien en mí, y pienso que simplemente amo demasiado a la gente. Tanto, que eso me hace sentir jodidamente triste. El típico Piscis triste, sensible, insatisfecho, ¡Dios mío! ¿Por qué no puedo disfrutar? ¡No lo sé! Tengo una mujer divina, llena de ambición y comprensión, y una hija que me recuerda mucho como había sido yo.

Llena de amor y alegría , confía en todo el mundo porque para ella todo el mundo es bueno y cree que no le harán daño. Eso me asusta tanto que casi me inmoviliza. No puedo soportar la idea de que

Frances se convierta en una rockera siniestra, miserable y autodestructiva como en lo que me he convertido yo. Lo tengo todo, todo. Y lo aprecio, pero desde los siete años odio a la gente en general...Sólo porque parece que a la gente le resulta fácil relacionarse y ser comprensiva. ¡Comprensiva! Sólo porque amo y me compadezco demasiado de la gente. Gracias a todos, desde lo más profundo de mi estómago nauseabundo, por vuestras cartas y vuestro interés durante los últimos años. Soy una criatura voluble y lunática. Se me ha acabado la pasión, y recordad que es mejor quemarse que apagarse lentamente. Paz, amor y comprensión. Kurt Cobain.

Frances y Courtney, estaré en vuestro altar.
Por favor, Courtney, sigue adelante
por Frances,
por su vida que será mucho más feliz sin mí. Os quiero. ¡Os quiero!


He aquí la carta de suicidio de Kurt Cobain, hoy 5 de abril, 17 años después de su muerte.

Gracias por tu música, por haber sido lo que fuiste.

domingo, 3 de abril de 2011

De este circo que un día montamos...

Por fin, por fin he llegado al punto en el que ya no significas absolutamente nada, por fin he podido pasar una noche sin pensar en ti, sin querer llamarte, sin querer hablar contigo, sin querer sentirte a mi lado a pesar de que nos separen cientos de kilómetros, pero es que eso ya no me importa, me da igual, me das igual, ya comprendí hace tiempo que tú no eres para mí, que todo lo que yo sentía podía ser verdad o no, pero en ningún caso real. Por fin, por una noche he sido feliz en ese sentido, sin tener mi cabeza perdida en otro lugar.
Atrás quedaron aquellos días tristes, raros, en los que sólo tú me hacías sonreír. Atrás quedaron miles de recuerdos, miles de conversaciones, muchísimas horas de hablar sin parar, sin querer parar, atrás quedó todo aquello que un día me hizo feliz. Puede que haya días en el que sí que necesite algo de ti, tu amistad, tu sincerad, tu confianza en mí, mi confianza en ti, tus consejos... Sobre todo, tu manera de ver el mundo, pero ese día sólo podré sonreír, sonreír por todo lo que me has dado en estos escasos tres años, parece que fue ayer cuando apareciste en mi vida de la manera más absurda, más me parece ayer cuando te hiciste aquel hueco tan enorme en mi corazón, pero me parece mucho más lejano el tiempo que hace que desapareciste de mi vida.


sábado, 2 de abril de 2011

Show me, don't tell me.

Nunca pensé que una conversación nuestra sería tan distante, como dos personas que ya no tienen nada que ver, que ya no tienen nada en común. Es como si ya hubiésemos llegado al tramo final, a un nuevo cruce de caminos, en el que cada uno ha elegido la dirección opuesta al otro. Tú has echado a andar sin mirar atrás, yo voy poco a poco, demasiado poco a poco, todavía te sigo viendo a lo lejos como un completo desconocido, pero sé que llegará el día en el que giraras la cabeza, y asustado al no verme cerca, volverás a buscarme. Sin embargo, ese día será demasiado tarde, yo ya me habré ido, desapareciendo de tu vida para siempre. No podrás seguirme, no podrás encontrarme, porque allá donde voy no hay un hueco para ti.

Nos queda al menos lo vivido, y el decir adiós, sólo el decir adiós...