ddddddd“No sé lo que quiero y no pararé hasta conseguirlo.”

dddddd

martes, 14 de junio de 2011

You never said goodbye...

Adriana, de pelo enmarañado, negro azabache y ojos enormes, verde botella, toquetea un viejo joyero de su madre. Se enfunda todo lo que pilla, sobre todo pulseras, pero sus ojos se topan con un viejo colgante de plata ennegrecida del que cuelga una bola un poco abollada y con algo en su interior que suena al agitarla. Curiosa, se la guarda y se dirige al despacho de su madre a resolver sus dudas. Ésta se encuentra frente a su portátil con un montón de libros abiertos a su alrededor, y con un documento de Word en blanco. Abraza a su hija, mientras Adriana se retuerce para zafarse de sus brazos y saca el colgante del bolsillo:

- Mamá, ¿qué es esto? - su madre mira aquel colgante y sonríe, pero es una sonrisa triste llena de recuerdos.
- Un llamador de ángeles. - contesta. - Según dicen, la persona que te lo regala se convierte en tu ángel, y cada vez que hagas sonar el cascabel que lleva dentro, ese ángel y todos los demás que te protejan acudirán a tu lado para ayudarte.
- ¡Alaaaa! - dice Adriana, encandilada con lo que le cuenta su madre. - ¿Y a ti quién te lo regaló? ¿Papá?
- No... - su madre gira la cabeza, y su mirada se pierde en algún punto lejano a través de la ventana de la habitación, mientras recuerda aquellos años y a aquella persona. - Un viejo amigo, un hermano que perdí hace mucho tiempo... - dice melancólica, más bien hablando consigo misma.
- ¿El mismo amigo que te regaló esa esclava - Adriana señala la muñeca de su madre - con esas iniciales tan raras? Nunca te he visto sin ella.
- Sí, ese mismo Adriana. Si alguna vez encuentras a alguien en tu vida que signifique tantísimo para ti como este chico significaba para mí, no cometas el mismo error que yo, y no le dejes escapar, aunque a veces le hubiese matado, era el pilar más fuerte que tuve en mi adolescencia. - Adriana sonríe.

En ese momento se oye la puerta del garaje y un coche aparcando, Adriana sale de su fascinación por ese colgante, dejándolo olvidado en el escritorio, y se va corriendo a recibir a su padre.
Su madre lo coge, lo observa detenidamente, lo aprieta con fuerza contra su pecho, y lo agita suavemente para que oírlo sonar, un par de lágrimas se abren paso poco a poco, se lo vuelve a colgar al cuello y después de veinte años siente su abrazo de nuevo.

3 comentarios:

Eileen dijo...

Me gusta darme cuenta de las cosas y me gusta entender lo que escribes, los sentimientos que plasmas y los recuerdos que narras.

Es precioso, absolutamente nostalgico y precioso ♥
Y creo que la madre de Adriana no lo dejó escapar, él quiso marcharse.

Eileen dijo...

Pd. Espero no haberme colado xDDDDD

Anónimo dijo...

:')...muy bonito eso...
yo hice algo parecido...
le regale a una amiga un corazon estilo origami...
aun lo conserva...aunque estamos un poco distantes...:/...