ddddddd“No sé lo que quiero y no pararé hasta conseguirlo.”

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martes, 24 de mayo de 2011

Place and time always on my mind.

Aquella tarde se mantiene imperturbable en mi memoria. Hay noches en las que la negra sombra de aquel día me acecha y me desconsuela al acostarme, antes de despedirme de un día más. Un día más sin ti.

Estábamos en pleno agosto, el sol estaba radiante ese día, hacía un calor abrasador, casi asfixiante. Una razón más por la que odiar aquel día. La noticia me pilló por sorpresa, como a todos. En aquel entonces yo sólo era una niña, una cría estúpida de doce años. Sé que no estaba preparada para pasar por aquello. Ni siquiera hoy lo hubiese estado. Nunca se está preparado para eso. Me dieron la noticia de sopetón, sin rodeos, mi hermana y su falta de tacto en los momentos difíciles. Recuerdo mi reacción, salí corriendo de casa. ¿Corriendo a dónde? Estaba sola en aquel pueblo, lejos de todos los que de verdad quería, alejada de la protección de mi madre, de la firme mirada de mi padre, alejada de mis verdaderos amigos. Me sentí sola, más sola que nunca. Acabé en casa de alguien, ni recuerdo de quien. No lo recuerdo porque no dejaron de llevarme de aquí para allá en toda la tarde, nadie quería que estuviese sola. Mi hermana y yo estuvimos rodeadas de familiares lejanos, de esos que sólo ves una vez al año y a veces ni eso. Yo sentía que me ahogaba poco a poco, no podía respirar, sentía que algo dentro de mí estaba desapareciendo. Sabría definir a la perfección el instante exacto en el que perdí cualquier clase de inocencia que pudiese quedar en mí. La gente me abrazaba, yo sólo lloraba, la gente me apartaba las lágrimas, yo lo veía inútil, no iban a parar de salir por muchas palabras de consuelo que me dijeran. "Sé por lo que estás pasando." "Tienes que ser fuerte." "Era su momento." Esas frases entraban en mis oídos, pero a mi cerebro sólo les parecía un rumor que prefería ignorar.

Aquel día ya no era el día soleado que había amanecido, truenos y relámpagos empezaron a romper el cielo a mitad de la tarde. ¿Eras tú? Yo sé que lo eras. La gente seguía hablando a mi alrededor, hablando entre ellos, no paraba de llegar gente, y todo el mundo parecía que tenía el discurso ensayado: ¿Cómo fue? ¿Qué le ha pasado? Pobrecillo, tan joven. Yo sólo quería gritar a todo el mundo que se callasen, que se callasen de una puta vez y que me dejasen en paz. En mi fuero interno ardía en deseos de irme con él, a donde se hubiese ido. Pero no sabía dónde estaba. Le había perdido y me había perdido. Y no sabía que hacer. Y lo único que hacía era llorar, llorar como lloro ahora mientras escribo esto, llorar como lloro cada vez que lo recuerdo.

Y llegué a ese momento en el que parece que las lágrimas se te han acabado, el momento en el que aparentas una fortaleza inmensa cuando por dentro estás rota en mil pedazos. Pero entonces, llega lo peor, empiezas a recordar. Recuerdas cada momento que has vivido junto a esa persona. Recordé toda mi vida junto a esa persona, recordé su afán por protegerme, recordé la manera en la que me demostraba lo importante que era para él, recordé todos los buenos momentos, le recordé, le recordé tal y como era para mí. Y pensé en mi padre, y las lágrimas volvieron a mis ojos automáticamente, y es que hay algo que me devora por dentro pero que nunca me atreveré a preguntarle, y sé que él nunca tendrá fuerzas para contestarme. ¿Qué sintió cuando encontró a su hermano postrado en la cama, con una mueca de dolor en la cara y un corazón que hacía horas que había dejado de latir?

Con el tiempo me di cuenta, y me explicaron, que las cosas no eran exactamente como yo me las pintaba. Pero me dio igual, seguí y sigo recordándote como te recordaba aquella niña de doce años.

Ya he olvidado tu voz casi por completo, pero tu imagen se mantiene impoluta en mi corazón.

Te llamabas Ángel, y sé que como tal permaneces a mi lado, sé que me sigues protegiendo de todo lo malo que me pueda hacer este mundo cruel y despiadado. Sé que mientras vivas en mí, vivirás para siempre.

5 comentarios:

Eileen dijo...

Lo que has escrito me ha dejado echa polvo. No sé, quiza sea por el sentimiento que derrocha, tan precioso y triste a la vez que me ha dejado sin plabras, la verdad.

Los que nos quieren nunca nos abandonan :)

Laura ! dijo...

Necesitaba "desahogarme" la otra noche... y esto es lo que salió

Gracias, supongo :) y eso último que has dicho lo acabo de escuchar de la boca de Sirius Black en la peli de HP3 ^^ bueno en realidad él dice: te aseguro que quien nos quiere no nos abandona jamás ^^ Estáis conectados jejeje

carlaa. dijo...

Ok, estoy segura que si algo que no dejare de comentar JAMAS es cuanto me encanta lo que escribes

ES TAN PERFECTO!

Yo se que solo dios es perfecto
pero te juro, entro a tu blog y leo tus entradas y me el sentimiento que me queda es lo mas cercano a la perfeccion que yo conosca

Simplemente es fasinante
no se como lo haces
tienes un don magnifico

IDOLATRO TUS ENTRADAS!
Cada historia corta es como una luz que me desconecta

In creible


bisous Laura, nunca dejes de escribir PORFAVOR!


carlaa

AlexisRead dijo...

Apenas te conosco, bueno al blog y lo que más me ha gustado son tus entradas, lo que escribes me gusta muchisimo y claro que aquí seguire leyendo.

Laura ! dijo...

@Carla: Dios siempre me animas con tus comentarios, muchísimas gracias en serio, ya no sé que más decirte :) jajajaja

Y tranquila que no dejaré de escribir ^^

@Alexis: Jajaja, muchísimas gracias por quedarte por aquí :)