ddddddd“No sé lo que quiero y no pararé hasta conseguirlo.”

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viernes, 27 de mayo de 2011

La gente siempre se marcha.

En ese mismo momento, abrió los ojos. Se dio cuenta que había perdido a las tres personas más importantes de su vida prácticamente a la vez. Dejó entrar a la soledad, esa soledad contra la que llevaba meses combatiendo, intentando negar la evidencia.

El primero de ellos quizá fue por el que más sufrió. Alejados por cientos de kilómetros, sin haberse visto nunca, pero con un vínculo de conexión mucho más fuerte de lo que nadie pudiese imaginar. Él tenía una manera de tranquilizarla, de calmarla y de hacerla enfadar y sonreír a la vez, le daba algo que nadie más podía darle. Pero él se fue. En realidad no se fue, en realidad nunca había estado, quizá todo había sido una farsa. No, le había querido, y él a ella, eso lo sabía. Se habían hecho inseparables desde la primera vez que hablaron, esa noche de conversación interminable, cenaron juntos y acabaron desayunaron juntos también. Todo lo junto que puedes estar con alguien a través de un teclado y una webcam. Pero ya no estaba, fue quizá por el que más sufrió. Es curioso como, alguien que nunca has tocado, que nunca has abrazado, que nunca te ha secado una lágrima o que nunca te ha fotografiado una sonrisa, puede hacerse un hueco tan enorme en tu vida, en tu corazón. Como puede dejar una huella imborrable en el alma. Pero se fue, poco a poco, hasta que ya no quedaba nada de él, ninguna excusa por la que hablar, y cosas mucho mejores que hacer en el mundo real. Cierro sesión, punto final.

Con la segunda de ellos no acabó demasiado bien, la cambió por otra y eso era algo que nuestra protagonista de esta historia nunca había llevado bien. Se calló demasiado tiempo, viendo como aquella chica pequeñita, de pelo rizado y ojos penetrantes, se iba perdiendo en el tiempo. Se empezaron a ver cada vez menos, empezaron a dejar de hablar. Creo que esto es algo por lo que todo el mundo ha pasado alguna vez en la vida. El final era inminente, ella se dio cuenta de que la otra no la tenía en cuenta para nada, y lo asumió. Lo asumió quizá demasiado rápido, parecía que no le importaba en realidad, pero no era así, claro que la importaba, con esa chica había compartido tantas cosas que nadie más podía comprender, tantas pasiones, tantos problemas, tantísimas sonrisas. ¿Cuánta fue la gente que conocieron juntas? En definitiva, vivieron. Las dos tenían una personalidad prácticamente idéntica, se entendían prácticamente a la perfección, por lo que siempre tenían las palabras correctas, en el momento correcto, y siempre tenían el silencio oportuno cuando era necesario, y la mano tendida para cuando la otra quisiera aferrarse a ella para salir del agujero. Eso lo sigues teniendo - quiere hacerle saber nuestra protagonista. Último acorde, fin del concierto.

Y aquí viene el tercero, casi seis años de amistad tirados a la basura en un minuto. Ella ni siquiera se explica como llegaron a ese punto, cree que asumió su perdida mucho antes de que sucediera por eso le dejó ir sin más, sin luchar por él, sin intentar recuperarlo. Se rindió antes de tiempo, pero si él no se hubiese alejado ella no se tendría que haber rendido. Sin embargo, ella quizá siempre se sentirá culpable, y quizá también celosa de cada persona que ocupe su lugar, aunque él le hubiese dejado claro un millón de veces que ese lugar era irreemplazable, que siempre le pertenecería a ella. Lo creyó como una tonta, en su momento. Ahora que todo iba a ser tan diferente piensa que todas las promesas habían caído, que ya no se debían nada el uno al otro. Travesura realizada, fin del hechizo.

Pero, ¿por qué nuestra protagonista tampoco luchó en esta ocasión para recuperar aquello que quería más que a nada? Muy sencillo, quizá simplemente fuera que había agotado todas sus fuerzas intentando recuperar al primero. Al primero que era quizá el que más se merecía desaparecer de su vida, pero ella nunca supo como encajar ese golpe. Cuando aprendió a vivir con aquella herida abierta que nunca dejaba de supurar, dejó que nuevas heridas se abrieran pero ni siquiera el dolor la inmutó. Luchó una vez y perdió, y él nunca volvió a su lado. Por tanto nuestra protagonista no quiso tener que volver a pasar por aquella lucha sin sentido, simplemente se echó a un lado para dejar pasar a los demás, que huyeron en cuando tuvieron la mínima oportunidad.

¿Tan repelente es nuestra protagonista?

Ya sabéis el dicho, "si quieres algo déjalo libre, si vuelve es tuyo, sino nunca lo fue". Y, a día de hoy, ninguno de los tres ha vuelto a su lado, por lo que nuestra protagonista deduce que ha vivido años en una mentira. Y hoy es cuando ha empezado a doler, ha visto sus heridas, y no sabe como curarlas.

2 comentarios:

Smiley ;) dijo...

¡Ohh! Es tan verdadero el texto. Me encanta la frase, "si quieres algo déjalo libre, si vuelve es tuyo, sino nunca lo fue". Y sí, ha vivido años en una mentira.

¡Un beso!

Eileen dijo...

SIN-PALABRAS así me has dejado.
Este texto es increible y sobretodo doloroso. Demasiado.
Sin duda lo que mas me ha gustado es el final de cada párrafo.

Pero estoy en duda respecto a "la segunda" mmmmm...
Ya te preguntaré :)
Muaaack!