ddddddd“No sé lo que quiero y no pararé hasta conseguirlo.”

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miércoles, 9 de febrero de 2011

Ni siquiera recuerdo como continuaba la historia.

Llevo unos días abriendo baúles y baúles de recuerdos,
encontrándome cosas como ésta:

Una fría sombra se deslizaba en el umbral de la puerta, justo cuando ella estaba sumida en un profundo sueño, recordando todas las emociones que había vivido aquel día. Él la observaba en silencio, su pelo rizado negro como el azabache, reposado en la almohada, sus parpados cerrados dejaban ver aquellas infinitas pestañas, el movimiento de su pecho acompasado con una profunda respiración, sus brazos y piernas arrullados, encogidos como una pequeña niña inocente, lo cual en John evocaba un instinto protector. De repente algo altero el sueño de Lucía, y él desapareció. Ella despertó sobresaltada, sin saber por qué, se asomo a la ventana, dirigió su mirada a la luna y se quedó perdida en mundos lejanos. Cuando volvió a despertar…

6 MESES ANTES

-¡¡Lucy, Lucy!! Corre, levántate que el timbre sonó hace 10 minutos, otra vez vamos a llegar tarde a clase, y es el primer día, no quiero pasarme toda la tarde castigada, asíque corre!

-Vic... Tranquila…todavía tenemos tiempo... –dijo Lucía, mientras se desperezaba de un sueño profundo..el cual recordaba nítidamente, deseando que fuera real. Tranquilamente se levantó, y a los 2 segundos estaba vestida con el uniforme del colegio Rishood.

-¿Cómo te has vestido tan rápido? - dijo Victoria atónita, mientras buscaba desesperadamente sus medias por toda la habitación.

-Jajaja, Vic deberías ordenar de vez en cuando esto, o deberías echarle un ojo a este libro. –Lucía le lanzó un libro llamado “Hechizos de andar por casa”, en cuya contraportada ponía: “El libro más completo, para hacer tu día a días, más llevadero, llevando este libro en tu mochila no tendrás que preocuparte de nada más, solo de acordarte de coger la mochila”.

A Victoria le encajó de repente todos los movimientos de Lucía, así comprendió como la chica llegaba siempre a tiempo a todos los sitios, y siempre tan perfecta, sin olvidarse de nada, ella llevaba una temporada muy confundida recordando lo descuidada que era Lucía antes e impresionada por como había cambiado. Alguna vez la había preguntando que a qué se debía ese cambio, pero ella nunca le había dado ninguna respuesta ni verdadera ni válida, pero hoy, Lucía estaba de un humor distinto al habitual, seguía sumida en sus ensoñaciones de aquella noche, y llevaba una sonrisa dibujada desde que se había levantado, comparado con lo borde que solía ser. Vic pensó que ese curso todo iba a ser diferente, que Lucía había cambiado, que volvía a ser la de siempre, después de todo lo mal que lo habían pasado el año pasado, todo lo que habían sufrido. Lucía había dado un cambio radical desde que se murieron su madre y su hermano en un misterioso accidente aéreo, no había levantado cabeza desde entonces, se había sumido en una profunda depresión. Su hermanastra Victoria, una chica que había llegado de casualidad a su vida, cuando su padre loco por rehacer su vida y olvidar el dolor se casó con Melissa, una mujer divorciada desde hacía años que cargaba con una hija adolescente, se convirtió, contra todo pronóstico, en su mejor amiga. Las dos hijas se llevaban estupendamente, se hicieron amigas a los dos días de conocerse, pero Lucía no podía dejar de odiar a su padre, siempre le había echado a él las culpas de la muerte del resto de su familia, tras el accidente, Lucía se había centrado simplemente en seguir respirando, sin saber muy bien por qué, más de una vez había intentado suicidarse, pero su magia poseía una extraña sustancia que se lo impedía. Cuando una vez se cortó las venas su sangre cambió de su habitual color rojo a un negro oscuro que taponó la herida y le hizo una marca de estrella en la muñeca que después parecía un sencillo tatuaje. Había pasado ya un año desde aquel trágico accidente, y hoy era el primer día que Victoria la vio sonreír. Ésta empezó a ojear el libro que Lucy le había pasado y le impresionó de tal manera, ese libro era la solución perfecta para facilitar la vida a unas chicas desordenadas y vagas como ellas, pero Vic tenía curiosidad...

- Lucía, ¿se puede saber de dónde has sacado este libro?

-¿ Y a ti que te importa? Tu úsalo y punto. – le contestó más borde de lo habitual.

Al instante Victoria comprendió que ese resquicio de felicidad que había visto en su sonrisa y en su mirada había desaparecido, y la había sumido de nuevo en su profunda depresión.

2 comentarios:

Eileen dijo...

Jooooo pues yo quiero que recuerdes como continuaaaaa!

Me encanta! Como se nota que esto de escribir siempre ha sido lo tuyo >////<
Y lo de Hechizos de andar por casa me suena tanto a un libro que perfectamente podría tener en su cocina Molly Weasley ^^ Como se nota que siempre te ha gustado la magia =)

Turner dijo...

A mi tambien me gusta tu blog! ;)
Te sigo yo tambien chiquilla! :)

Un besooo! (KK)