ddddddd“No sé lo que quiero y no pararé hasta conseguirlo.”

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sábado, 12 de febrero de 2011

Cuatro palabras me hicieron falta para darme cuenta de lo mucho que te echo de menos...

Fueron sólo cuatro, cuatro palabras las que cruzaron en ese encontronazo. Fueron cuatro, cuatro los meses que llevaban sin saber nada el uno del otro. Fueron cuatro, cuatro eran los años que hacía que se conocían. Fueron cuatro, cuatro los días que tardaron en darse su primer beso. Fueron cuatro, cuatro las semanas que tardaron en hacer el amor. Pero fue uno, sólo uno, el único momento en el que todo se fue a la mierda.

Hacía cuatro meses que no se veían, y lo único que quedó: dos besos fríos como saludo, un “¿Qué tal?” Sin querer saber en verdad la respuesta, y una despedida, con un “Adiós” en lugar de un “Hasta pronto”.

Ella se alejó pensando que nada quedaba de la complicidad que compartieron desde la primera vez que se vieron, parecía tan lejana. Ni siquiera los gustos eran ya los mismos, esos gustos musicales que tanto les habían unido. Esos gustos que habían usado como su banda sonora. Él llevaba un disco de Melendi, ese que siempre habían criticado tanto. Bueno, quizás porque le dolía demasiado seguir escuchando aquellas canciones, impregnadas de recuerdos para ellos. Aunque sabía la verdad, él estaba con otra, malditas redes sociales que te hacen descubrir aquello que nunca querrías ver o saber, quizás era esa zorra la que le estaba cambiando, la que le estaba haciendo ser quien no es. Las primeras lágrimas empezaron a resbalar por sus mejillas, mientras se daba cuenta de algo: “No te intentes engañar, la única a la que puedes llamar zorra aquí es a ti misma.” Al fin y al cabo, era ella quien se había despertado un día, y con una simple nota le había abandonado. Para encontrar su verdadero rumbo le dijo, que estaba ahogada le dijo, que no quería atarse a algo tan serio siendo tan joven le dijo, que necesitaba vivir le dijo. “Tú eras mi vida…” Ahora ya lloraba desconsoladamente.

Él se alejó pensando que seguía tan preciosa como siempre, que seguía siendo aquella chica excepcional, esas que sólo te cruzas una vez en tu vida, si tienes mucha suerte. Esas que sabes que si las pierdes, estás perdido para siempre. Llevaba con otra chica un par de meses, pero su corazón nunca dejó de querer a otra. La culpabilidad no paraba de acecharle, estaba con alguien que no quería sólo por olvidar a alguien que amaba. Y la verdad es que su actual novia era genial, simpática, buena persona, inteligente y guapa. Pero ella era todo lo anterior y mucho más. Las comparaciones son odiosas dicen. Bajó la mirada a lo que llevaba entre las manos y pensó: “¿Un disco de Melendi? ¿Tú?” Sin más, lo tiró en la primera basura que encontró, lo siguiente que hizo fue ir a cortar con su novia. ¿Después? Sería lógico que fuese a intentar recuperar a aquella chica excepcional. No lo hizo. Ella tampoco fue a encontrarle.

Al menos no ha día de hoy, quizás en este mismo instante esté en mi rellano, preguntándose si llamar a mi puerta o no. Puede que haya hecho eso un millón de veces. Y puede que un día tenga el valor suficiente para hacerlo. Pero no será hoy, aquí estoy escribiendo el final abierto de esta historia en mi portátil. ¿Sabéis lo que escuchó? Todo aquella banda sonora, desde el final hasta el punto de partida. ¿Sabéis cuánto tiempo ha pasado desde aquel encontronazo? Fueron cuatro, cuatro las horas que tardó en volver a convertirse en la musa de todo lo que escribo. Y en este momento sólo os puedo dejar clara una cosa, aquella frase de: No sabes lo que tienes hasta que lo pierdes, es lo más cierto que nadie ha dicho jamás.

Sólo quisiera un minuto en el que no te eche de menos. Uno, uno fue el momento en el que todo se fue a la mierda, pero una, una es la única eternidad que quiero vivir junto a ti...

Adivinad a dónde me voy ahora mismo...Deseadme suerte.

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