ddddddd“No sé lo que quiero y no pararé hasta conseguirlo.”

dddddd

viernes, 30 de diciembre de 2011

Mundo enfermo terminal.

Las campanadas que marcaban el fin de año estaban a punto de comenzar, el reloj de Sol estaba a punto de marcar la hora exacta para recibir al año nuevo. Miles de personas se agolpaban en la plaza que marcaba el kilómetro cero de toda España, todos con sus doce uvas en la mano, con los nervios incipientes, en pleno centro, irradiando felicidad y alegría, al igual que la mayoría de las familias desde sus casas.

Empezaron los cuartos y por fin la primera campanada, la segunda, la tercera... la gente de aquella plaza no era consciente de que cada campanada venía acompañada de una explosión en distintos puntos de la península, y llegó la última campanada, la última explosión, más fuerte, más intensa, más letal, más céntrica. Una bomba directa al corazón de Madrid, a ese kilómetro cero. Millones de personas habían muerto ya en el resto del país, y millones más en el resto del mundo, había pasado lo mismo en cada país. Lo curioso es que en ningún sitio había marcas de intervención humana, había sido cosa de la naturaleza. Y es que la naturaleza se había cobrado por sí misma, en vidas humanas, todo el rencor que había guardado durante miles de años por el daño que la civilización le había causado.

Había llegado el momento de matar el virus llamado humanidad.

El indomable Will Hunting.

Si te pregunto algo sobre arte me responderás con datos de todos los libros que se han escrito, Miguel Ángel, lo sabes todo, vida y obra, aspiraciones políticas, su amistad con el Papa, su orientación sexual, lo que haga falta. Pero tú no puedes decirme como huele la Capilla Sixtina, nunca has estado allí y has contemplado ese hermoso techo, no lo has visto. Si te pregunto por las mujeres, supongo que me darás una lista de tus favoritas, puede que hayas echado unos cuantos polvos, pero no puedes decirme que se siente cuando te despiertas junto a una mujer y te invade la felicidad. Eres duro. Si te pregunto por la guerra probablemente citarás algo de Shakespeare: 'de nuevo en la brecha, amigos míos.' Pero no has estado en ninguna. Nunca has sostenido a tu mejor amigo entre tus brazos, esperando tu ayuda mientras exhala su último suspiro. Si te pregunto por el amor me citarás un soneto, pero nunca has mirado a una mujer y te has sentido vulnerable, ni te has visto reflejado en sus ojos, no has pensado que Dios ha puesto un ángel en la tierra para ti, para que te rescate de los pozos del infierno, ni que se siente al ser su ángel, al darle tu amor, darlo para siempre, y pasar por todo, por el cáncer. No sabes lo que es dormir en un hospital durante dos meses, cogiendo su mano, porque los médicos vieron en tus ojos que el término 'horario de visitas' no iba contigo. No sabes lo que significa perder a alguien, porque sólo lo sabrás cuando ames a alguien más que a ti mismo, dudo que te hayas atrevido a amar de ese modo. Te miro y no veo a un hombre inteligente y confiado, veo a un chaval creído y cagado de miedo. Eres un genio Will, eso nadie lo niega, nadie puede comprender lo que pasa en tu interior. En cambio, presumes de saberlo todo de mí porque viste un cuadro que pinté y rajaste mi puta vida de arriba a abajo. ¿Eres huérfano, verdad? ¿Crees que sé lo dura y penosa que ha sido tu vida, cómo te sientes, quién eres, porque he leído Oliver Twist? ¿Un libro basta para definirte? Personalmente, eso me importa una mierda porque ¿sabes qué? No puedo aprender nada de ti, ni leer nada de ti en un maldito libro. Pero si quieres hablar de ti, de quien eres, estaré fascinado, a eso me apunto, pero no quieres hacerlo, tienes miedo, te aterroriza decir lo que sientes. Tú mueves, chaval.

miércoles, 28 de diciembre de 2011

09.02.1981 - foREVer

Hoy, 28 de diciembre, hace exactamente 2 años que falleció un grande entre los grandes, Jimmy 'the Rev' Sullivan. Entiendo que hoy su recuerdo esté más presente entre todos los que seguimos incondicionalmente al grupo, esta no es una entrada para aprovechar este día para decir lo mucho que le echo de menos, lo mucho que voy a llorar hoy por él, lo mucho que ha marcado mi vida, etc. porque no sería del todo cierto. Simplemente quería dejar constancia de que no sólo nos acordamos de ti, Jimmy, en un día como hoy, y no por el simple hecho de que sea el aniversario de tu muerte, no. Nos acordamos de ti cada día que el ruido de una batería invade nuestros oídos, cada vez que escuchamos una canción de Avenged Sevenfold, o simplemente cada vez que oímos un trueno, miramos al cielo y pensamos: ese podía ser Jimmy tocando la batería ahí arriba. Porque estás y estarás presente en nuestras vidas de una manera o de otra, con más o menos intensidad, pero siempre serás un recuerdo precioso al que regresar. Hoy y los 364 días del año restantes.
Together strong, forever unstoppable

viernes, 23 de diciembre de 2011

Smiter.

Llegó el invierno y me pilló sonriendo.

lunes, 19 de diciembre de 2011

Q.

Que veas, que pienses, que sientas, que estoy aquí, que estoy aquí por ti, que te quiero, que me quieras, que me digas que me quieres, que no me digas nada y que me demuestres.

domingo, 18 de diciembre de 2011

Chavales de instituto.

Hoy eché de menos aquellas tardes que pasábamos planeando juntos cambiar el mundo sentados en cualquier banco de la ciudad, acompañados de una bolsa de pipas y una cerveza. Hoy nada es igual, nada de lo que planeamos se hizo realidad, incluso la ciudad parece diferente, la verdad es que los que cambiamos fuimos nosotros, los diferentes ahora somos nosotros.

lunes, 12 de diciembre de 2011

Esto no avanza y yo me hundo.

Hoy está siendo un día de esos introspectivos, un día de mierda, hablando en plata. El típico día en el que paras, frenas tu vida, desconectadas y la miras con cierta perspectiva, y te das cuenta de que no, que esto no avanza, que nada va bien. Y por fin te quitas la careta, por fin tienes las fuerzas para admitir lo que va mal, lo que no tienes son las fuerzas y el valor para cambiarlo.

Todo esto es la desembocadura de un río que lleva fluyendo un par de días, concretamente este fin de semana me sumergí por completo en un par de vlogs, en el mundo y la música de dos hermanos, JPelirrojo (Voy a por ello) y Curricé (son geniales, y está claro que van a llegar mucho más lejos de donde ya están por su talento y porque no paran de luchar para que así sea). El caso es que descubriendo su filosofía, me empecé a ver reflejada a mí misma, el hecho de perseguir tus sueños cueste lo que cueste y le pese a quien le pese. Siempre he tenido la cabeza llena de pájaros según la gente, cuando en realidad son sueños, siempre he tenido las ganas de ir a por ellos, pero vas viendo como se van desmoronando uno a uno sin poder hacer nada, y quieras que no el ver que no consigues nada de lo que te propones hace que, al menos yo, deje de intentarlo un poco cada día. Concretamente un par de canciones y un par de vídeos me han hecho reflexionar mucho acerca de todo este asunto. (Si quieres saber cuales son pincha aquí, aquí, aquí y aquí.)

Anoche me acosté sabiendo que hoy iba a costar despertar, que iba a ser un día de esos en que por mucho que sonrias, la sonrisa no aguanta. Me he levantado completamente desmotivada, y sin ninguna gana de pisar la universidad, me he montado en el bus casi por inercia pensando que eso es lo que se espera de mí durante los próximos cuatro años de mi vida y no me ha gustado para nada la sensación, finalmente no he ido a clase, me di una vuelta por el metro observando los sueños y las desgracias de cada alma que veía a mi alrededor, y me he vuelto a casa, reconociendo por primera vez que estoy desorientada, que me siento perdida, que si lo pienso detenidamente no tengo nada que me anime a levantarme con ganas por las mañanas. Me ha dado tiempo a hundirme, a tocar el fondo y creo que a empezar a subir. Curiosamente, no he derramado ni una lágrima de frustración y mucho menos de tristeza, al parecer me estoy acostumbrando a una vida que no me gusta y me niego rotundamente.

A raíz de todo esto, y de un día entero de reflexión interior, he decidido que el 2012 voy a cambiar, porque nadie lo va a cambiar por mí,  muchas cosas de mi vida, limpieza emocional y vital, cerraré caminos que terminaron siendo callejones sin salida, y me marcaré las metas que realmente quiero conseguir e iré a por ellas cueste lo que cueste, y sobre todo sin importarme lo más mínimo a quien le guste o a quien no, es mi vida y tengo que empezar a vivirla tal y como yo quiero.



Pero no os preocupéis por mí, siempre he sido como un fénix ardiendo en mis propias llamas, muriendo mil veces y renaciendo de mis cenizas mil y una.


¡Buenas noches! No os olvidéis de soñar.

domingo, 4 de diciembre de 2011

Maldita dulzura la tuya.

Adriana no sabía como llamarlo. Adriana sólo sabía que cuando la luz de su móvil mostraba aquel nombre una enorme sonrisa se dibujaba en su cara. Adriana sólo sabía que se ponía nerviosa cada vez que le veía conectado, que algo en su estómago revoloteaba cuando él le hablaba. Adriana sólo sabía que su corazón se aceleraba cuando le veía girar la esquina, que su corazón se le salía del pecho cuando lo tenía frente a frente, que le flaqueaban las piernas cuando él le clavaba su mirada en sus ojos. Lo que Adriana no sabía era lo que era el amor, porque da igual lo mucho que te hablen de él, el amor nunca es como te lo describen, es mil veces peor y millones de veces mejor. Adriana no sabía como llamarlo, pero le faltaba muy poco para empezar a llamarlo amor.


sábado, 3 de diciembre de 2011

Hallazgo afortunado e inesperado.

Jonathan Trager, el destacado productor de la ESPN, murió anoche a causa de las complicaciones surgidas al perder a su alma gemela y a su prometida. Tenía 35 años. De voz suave y obsesivo, Trager nunca tuvo el aspecto de un romántico. Pero, durante los últimos días de su vida desveló una parte desconocida de su mente. Esa persona oculta, casi junguiana, emergió durante la búsqueda, en plan Agatha Christie, de su ansiada alma gemela. Una mujer con la que sólo pasó unas pocas horas preciosas. Tristemente, la prolongada investigación terminó la noche del sábado en un completo y absoluto fracaso. Pero, a pesar de la amarga derrota, el valiente Trager seguía aferrado a la creencia de que la vida no es meramente una serie de accidentes o coincidencias sin sentido, sino, más bien, un tapiz de acontecimientos que culminan con un plan exquisito y sublime. Cuando le preguntaron sobre la pérdida de su amigo, Dean Kansky, ganador de un premio Pulitzer y director ejecutivo del New York Times, describió a Jonathan como un hombre nuevo en los últimos días de su vida. "Veía las cosas con más claridad" - observó Kansky. Al final Jonathan concluyó que, para poder vivir en armonía con el universo, todos nosotros debemos poseer una poderosa fe en los que los antiguos llamaban fatum, lo que comunmente calificamos como destino.

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Nos conocemos demasiado, nos peleamos demasiado 
y nos queremos, pero de eso nunca es ni será demasiado, solamente infinito.


miércoles, 23 de noviembre de 2011

Verbo amar, pluscuamperfecto amplificado.

Ella era rara, él era raro, y de dos personas raras que se topan por casualidad en este ir y venir de gente sólo se puede esperar que acaben siendo el uno para el otro, aunque ellos, como buenos raros que son, no se den cuenta de nada de esto y se dejen escapar el uno al otro.
Ella era de esas personas que si necesitaban ayuda iban a buscar exacta y únicamente a una persona a la que pedírsela, una y no más, era de las que no querían grandes pretensiones, de las que no hablaban de sus cosas con cualquiera, de las que les cuesta confiar pero de las que una vez te ganas esa confianza nunca más la pierdes, por mucho daño que le hagas, era rara. Él era un extremo medio opuesto, era de los que nunca jamás en la vida te iban a pedir ayuda, nunca te hablaría de sus sentimientos abiertamente, ni cerradamente, nunca, nunca y nunca te dajaría ver por propia voluntad lo hecho polvo que estaba, todo esto derivaba de la infinita cantidad de golpes que la vida le había dado.
A ella le desquiciaba mucho esa situación, sentía que le daba todo y él no le daba nada, pero por alguna extraña razón, por una extraña atracción, no podía ni quería dejar de confiar en él. Tanto confío que llegó el punto en que parecía que él la conocía mejor que ella misma. Lo curioso es que la que confíó fue ella, pero ella era la que, en realidad, le conocía a él mejor que él a sí mismo. Y por eso mismo, ella sabía que él la necesitaba tanto o más que respirar, ella era su oxígeno, su vida. Él era su paz con el mundo, su tranquilidad, su belleza del momento. Sobraban las palabras, aunque ella se empeñaba en usarlas y eso a él le gustaba, le volvía loco. Nunca lo decía, pero lo demostraba, demostraba que la necesitaba en su vida para todo, en todo momento, de alguna extraña manera lo demostraba aunque nunca lo decía. Y como nunca lo decía él la perdió. Y es que ella era rara y no quería hechos sino palabras.


lunes, 21 de noviembre de 2011

Ya te has cansado, y yo también, de tanto perder, ahora abrázame.

Y sí, te tengo a mi lado, te siento cerca, mucho más cerca que antes pero te sigo echando de menos, incluso más que antes. Me arrepiento de que hayamos perdido todo este tiempo, y me paro a leer cosas que te escribí sólo para mí, y no te veo reflejado en esas palabras, sigo sin entender como todo eso pudo salir algún día de mi puño y letra, pero ahí está, la prueba irrefutable de los daños que me causaste, la prueba que me ayuda a no olvidar del todo, a no olvidarme de todo, a no olvidarlo todo y lanzarme a tus brazos otra vez, y lanzarme al vacío una vez más de tu mano, la prueba de que puedes soltar esa mano en cualquier momento y dejarme caer, y dejarme sola, y abandonarme a mi suerte sin mostrar un ápice de tus sentimientos. La prueba de que no debo cegarme por lo que eres para mí, la prueba de que no tengo que volver a idealizarte. Pero no puedo, cada vez que leo todo eso me duele, me duele ver que llegamos al punto en el que mis palabras hacia ti pudieron ser tan crueles, pudieron destilar tanto odio. ¿Y qué ha cambiado? Dos palabras y arreglado, y nada es distinto pero sin embargo yo lo veo todo diferente. Te siento a mi lado, te siento cerca, te sigo echando de menos pero nunca más quiero volver a sentirte a años luz de mí. Eres o fuiste el centro de algo, de algo importante en mi vida, el centro al que siempre vuelvo. ¿Qué coño tienes que me hace permanecer a tu lado pase lo que pase? Me has hecho sangrar por dentro como nadie y sigo aquí, viva gracias a ti. Y la única pregunta que me hago es: ¿Qué coño tengo yo para que me quieras o me hayas querido tanto, tan fuerte, durante tanto tiempo y con tanta intensidad? ¿Qué coño tengo yo para que todavía pienses en mí? ¿Qué coño tengo yo para que no me eches de tu vida? ¿Qué coño tengo yo para que me sigas echando de menos?

Me hiciste tan importante...

martes, 15 de noviembre de 2011

Untitled.

Era esa chica a la que todo el mundo recurría... sólo cuando no tenían a nadie más. Cuando esa gente recuperaba lo que perdía a ella siempre la olvidaban. Así una y otra vez, y otra y otras mil. Ella lo sabía, y no era feliz pero siempre sonreía.


sábado, 12 de noviembre de 2011

Still loving you.

- Quizá al final todo el mundo tenía razón y eramos nosotros los equivocados, estábamos destinados a compartir nuestro futuro. Era algo que desde dentro no veíamos o no queríamos ver. Nunca he querido o he sabido reconocer lo que supe en el momento que te vi por primera vez, que te amaría hasta el final de mis días.


- Y yo siempre he sabido que nuestra relación estaba y está condenada al fracaso, destinada a preguntarnos '¿cómo habría sido?'...

Esa fue mi última conversación con ella, nunca llegamos a encontrar la respuesta a esa pregunta, ahora ella no está, hace mucho tiempo que se fue, y a mí casi sin darme cuenta se me ha pasado la vida. La perdí, y sólo ahora he llegado a entender que tendría que haberme aferrado a ella a pesar de todo.

jueves, 10 de noviembre de 2011

Donde duele inspira.

Esa misma chica que siempre sonreía está ahora en el borde, llorando desconsalada, casi nadie la mira y quien la mira no la ve. Simplemente es parte del atrezo de esta vida, una de esas almas perdidas, destinadas a fracasar en cada cosa que intentan, destinadas a no hacer nada más que vagar como tristes entes que hacen que las vidas de los demás parezcan más felices, más fáciles, mejores.
Esa chica es joven, tiene sólo veinte otoños, lo que a ella le parece una eternidad marchita, es demasiado joven para ser consciente del objetivo de su existencia, pero lo es, se ha dado cuenta y ha tomado una decisión: va a dar el salto de su vida... y de su muerte. Sólo tiene que coger impulso y saltar desde esa azotea, el negro asfalto parara la caída, su corazón y su vida.

domingo, 6 de noviembre de 2011

Allí donde solíamos gritar.

Recuerdo nuestras tardes, nuestras noches, nuestros días. Recuerdo que cualquier excusa valía para llamarnos tras separarnos después de doce horas juntos. Recuerdo esas conversaciones por teléfono en las que no decíamos nada pero que nunca queríamos terminar. Recuerdo que cualquier sitio valía, cualquier sitio en el que estuviésemos tú y yo. Recuerdo los atardeceres y los amaneceres. Recuerdo nuestros pequeños detalles que traían la más grande felicidad. Recuerdo como hacías fluir mis carcajadas, y mis tímidas sonrisas. Recuerdo nuestros lugares preferidos de la ciudad, allí donde solíamos gritar. Recuerdo nuestros infinitos planes sensatos que nunca llevábamos a cabo, y nuestras infinitas locuras espóntaneas que siempre llevábamos a cabo. Recuerdo tu forma de tomarme el pelo y recuerdo mi ingenuidad. Recuerdo nuestros escondites del mundo. Recuerdo nuestros silencios, nuestro caminar el uno al lado del otro sin decir palabra, recuerdo que era un momento perfecto. Recuerdo nuestros no callarnos nunca, nuestra efusividad cuando teníamos mil cosas que contarnos. Recuerdo que nadie nos entendía. Recuerdo nuestras idas y venidas. Recuerdo tus manías, mis caras largas, tus rayadas, mis enfados. Recuerdo tus mil lo siento y mis novecientos noventa y nueve te perdono.


miércoles, 2 de noviembre de 2011

Lo que te hace grande.

Él juró poner a su nombre la gravedad
Ella era lo único por lo que seguía con los pies en la tierra,
y a la vez lo único que le hacía volar.


miércoles, 26 de octubre de 2011

Solamente tú lo puedes entender y solamente tú te lo podrás creer.

Como me gustaría ir y decirte que te quiero, sin más, sin venir a cuento, llegar un día y pum, que te enteres, que te quiero, porque es así, no diría ninguna mentira, todavía te quiero. Te quiero como siempre te he querido, quizá un poco menos, o quizá igual que siempre, quizá solo sea que una parte de ese querer esta un poco dormida y parece que es menos pero no lo es. Yo te quiero, claro que te quiero, lo repito aquí una y mil veces. Pero sólo aquí porque decirtelo a ti ahora mismo, en nuestra situación, no procede. Joder. ¿Por qué tiene que ser todo tan complicado? Yo te quiero, y eso debería bastar, o al menos importar. Me encantaría llegar y soltartelo, como he hecho tantas veces, decirtelo así sin que viniese a cuento, sin que respondiese a ningún por qué, sin que me lo pidieses, simplemente porque lo sentía en ese momento y lo hacía, y lo siento en este momento y no puedo hacerlo, y eso me duele. También me apetece llegar y contarte todo lo que me pasa, sobre todo hoy, no sé por qué, bueno sí que lo sé, y que tú me animaras sin hacer nada en particular pero dandome tanto y no puedo. Bueno, en realidad, esto si podría hacerlo, y sé que me escucharías, y seguramente me animarías pero ¿surtirían esos ánimos el mismo efecto que antes? Eso es lo que me da miedo descubrir, eso y que quizá ya no hay tiempo para mí. Llegar y llorar sobre tu hombro y protegerme bajo tu abrazo, eso es todo lo que quiero ahora.


lunes, 17 de octubre de 2011

100 gracias.

¡Sois amor!

Y os presento mi nuevo blog: Esta soy yo merodeando por Hogwarts.

miércoles, 12 de octubre de 2011

Would you lie with me and just forget the world?

Os voy a contar una historia. Una historia con la que cualquiera podría sentirse identificado o tal vez no, una historia que para mí es especial pero que vosotros leeréis hoy y mañana la habréis olvidado. Esta es una historia de chico conoce a chica, chico se enamora de chica, chico conquista a chica, chica se enamora de chico. Os diría su nombre pero es innecesario, ella es anónima como siempre lo fue para mí. Y digo lo fue porque llegó un día y se fue, sin más, así era ella, impulsiva y desquiciante muy desquiciante. En el poco tiempo que estuvo a mi lado, me fumé más cigarros que en toda mi vida, me desquiciaba, me desquiciaba mucho. Pero joder como la amaba, sí, suena cursi que te cagas, pero es así. La quería, creo que hay algunas noches que todavía la quiero, luego el día vuelve a empezar y vuelvo a odiarla, a odiarla por el daño que me hizo, por como me desarmó y así me dejo, sin más, sin explicación. Sé que ella nunca me quiso, sé que sólo fui un tránsito en su vida, todo era así para ella. Pero bueno voy a dejar de hablaros de la mierda esta de los sentimientos y empezaré por contaros como era ella. Como era ella, no sé ni por donde empezar la verdad, tenía ese don que tienen sólo unas cuantas personas en el mundo. También tenía esas manías raras y esa sonrisa. Dios, esa sonrisa, cuantas veces me pilló embobado en esa sonrisa y sin más me decía: Idiota, bésame. Y yo la besaba, pues claro que la besaba. ¿Qué coño iba a hacer si no? Era borde, joder, era una de las personas más bordes que he visto en mi vida, en serio, pero todos veían que tenía algo por eso todo el mundo se lo perdonaba todo. La verdad es que nunca he llegado a entender que es lo que tenía. Bueno, lo tenía todo. También tenía esa manera de andar, esa manera con la que parecía que se iba a comer el mundo a cada paso. Y esas largas piernas por las que tantas veces deslicé mis manos, joder que suave era. En fin, nunca se me ha dado bien esto de escribir y menos escribir sobre alguien y menos si ese alguien ha sido la persona más importante de mi vida. Ya lo creo que lo fue, fue la luz que iluminó mi vida entera, pero se lo llevó todo, ella estará ahora haciéndole sentir todo lo que me hizo sentir a mí a otro, mientras yo estoy aquí sintiéndome un fracasado, un mierdas, un pringado escribiendo sobre ella. Pero, joder, era ella y nadie más y como un idiota la deje escapar.


lunes, 10 de octubre de 2011

Como extraños que juntos van sin hablar.

 

No sabíamos lo que teníamos entre manos y como niños lo dejamos caer, viendo como se rompía en mil pedazos. Era la amistad más grande jamás creada pero ninguno de los dos fuimos lo bastante fuertes para mantenerla en pie.


domingo, 9 de octubre de 2011

Una vez más prometes que te quedas.

Es como esa película que has visto más de un millón de veces, pero siempre la ves con igual ilusión, el mismo nudo en el estómago, esperando, sin saber muy bien por qué, que el final sea distinto, aún sabiendo que eso no va a ocurrir, te emocionas con cada minuto y acabas llorando más que la última vez que la viste porque al final no acaba bien por mucho que tú lo quisieras. Pues así son las cosas con él, no puedo ni quiero dejar de luchar por muchas veces que todo se haya ido a la mierda, aquí los minutos se traducen en miradas, besos, sonrisas, palabras y abrazos, el nudo del estómago es infinitamente más intenso y real, pero mi ilusión es la misma, quiero que nuestra película acabe bien o, mejor dicho, que nunca acabe.


domingo, 2 de octubre de 2011

Timshel.

Allí, en el rincón más oscuro y solitario estaba ella, su pelo pelirrojo, el tacto de su piel, sus inmensos ojos azules en los que él solía zambullirse como si de un océano se tratase, cada uno de los lunares de su cuerpo en los que había posado su vista y sus manos, su sonrisa, aquella tímida sonrisa, sus labios, aquellos tiernos labios que tantas veces había besado, y tantas otras mordido. Su sabor, su dulce y a la vez amargo sabor. Aquellas cortas piernas que tantas veces se habían enlazado alrededor de su cuerpo. Sus dedos, sus ágiles dedos de pianista que solían recorrer veloces todo su cuerpo. En ese rincón estaba ella, todas las posibilidades de ella, todas las ella que él conocía, que eran todas las que existían porque él había sido el único que había tenido la oportunidad de conocerla a toda ella con todo lo que eso entrañaba. Ella feliz, ella enfadada, ella sonriendo, ella llorando, ella subiendo a lo más alto, ella cayendo en picado, ella soñando, ella viviendo, ella discutiendo, ella abofeteandole, ella besandole, ella haciendole el amor, ella haciendole el amor otra vez, y otra, y otra, y otra más, ella siendo ella, ella fingiendo no ser ella, ella con él y ella sin él.
Allí, en el rincón más oscuro y solitario de su memoria estaba ella, aquel amor que ya no volvería a probar.


miércoles, 7 de septiembre de 2011

Something in the way.

En todos los años que estuvo en mi vida le vi sonreír millones de veces. Sin embargo, oírle reír a carcajadas era más inusual y te acordabas de ellas cuando aparecían. Aún ahora, años y años después de aquella época loca de atar, sin control ninguno, de disfrute, de la que no me arrepiento de nada, aún hoy tengo el sonido de sus carcajadas metido en mi mente, aún hoy ese sonido me hace sonreír, aún hoy visualizo a la perfección las facciones de su rostro cuando se reía de esa manera, sus hoyuelos, las arrugas de expresión alrededor de sus ojos, sus dientes perfectamente alineados, su nariz arrugada como si fuera un niño haciendo de las suyas. Ha pasado mucho tiempo desde aquello, ya no está. Mi vida se calmó después de todo. No se puede decir que encontrase mi rumbo, porque sé que mi rumbo era él, aunque me hubiese arrastrado a una vida de miseria, de carreteras y de punk-rock. Esa vida que acabo llevándoselo por delante, y a mí con él. No hay ni un sólo día en el que no me acuerde de su sonrisa, no hay ni un sólo minuto en el que no recuerde sus carcajadas. Ahora, aquí, mientras su voz se reproduce en uno de sus discos, en el más glorioso y desgarrador. Aquí sentada, no sólo recuerdo su risa, también recuerdo sus lágrimas, esas lágrimas que sé que sólo vi yo, no me acuerdo de ellas a menudo, más bien no quiero recordarlas pero, al fin y al cabo, son parte de todo aquello que viví con él. Sé que soy la única que se acercó a saber cuanto sufrió, pero también sé que soy la única por la que no se suicido antes. Por eso aún puedo sonreír.

domingo, 28 de agosto de 2011

The last song.

Siempre he pensado qe la música es una pequeña parte del elixir de la felicidad. Escuchar canciones indicadas en el momento oportuno, llegar más alto cuando estás en la cumbre, llorar desconsolada cuando te hundes. Te ayudan a depurarte por dentro, a ver la parte feliz de la vida con cada acorde. Te dicen las palabras adecuadas pero ¿por qué? Porque tú mismo las eliges, tú eres el que decides que escuchar o que no, y eso depende simplemente de tu estado de ánimo, o de lo que está pasando por tu cabeza en ese momento. En realidad todo es un engaño, los músicos crean sus letras dedicadas a su vida, nosotros las escuchamos y las hacemos nuestras. Pero estamos tan confundidos, en el fondo la música no es mas qe una falta de personalidad. 
Utilizamos las desgracias o alegrías ajenas para nuestro lucro, pero la música, al fin y al cabo, no va a cerrar heridas.

viernes, 19 de agosto de 2011

Hey idiot, I love you.

Eh, idiota, cuando ames a una mujer quiérela hasta el fin de su vida, 
porque ese también será el fin de tu vida.


lunes, 15 de agosto de 2011

La vida de los muertos está en la memoria de los vivos.

- ¿Esto está pasando realmente?

- Todo pasa realmente, en un plano o en otro, en una vida o en otra, o en tu cabeza o fuera de ella.

- Bueno, estoy oyendo tu voz y viendo tu cara... tal y como la recordaba... con eso me basta.

Silencio.

- Hoy hace siete años. ¿Por eso estás aquí?

- Estoy aquí porque tú quieres que esté aquí.

- Yo no quiero que estés aquí, yo quiero que estés vivo.

- Eso es imposible pequeña...

- Tengo veinte años, ya no soy tan pequeña.

- Tú siempre serás mi pequeña.

- Seguramente porque la última vez que me viste sólo tenía doce años. Si hubiese sabido que esa iba a ser la última vez...

- Te equivocas, te he visto crecer, te he visto madurar, sufrir y sobre todo sonreír. También te he visto recordarme, sé que no me has olvidado y que nunca lo harás y no sabes lo feliz que me hace eso, pero he estado a tu lado en cada paso que has dado. ¿Quieres saber un secreto? Siempre fuiste mi sobrina favorita.

- ¿Y eso es un secreto? Era a la única a la que le dabas todo lo que te pedía, la niña pequeña mimada que siempre iba detrás de su tío... Cuando te fuiste también quise ir detrás...

- Lo sé, pero no he venido a hablarte de eso. Sé cual es tu mayor miedo, y no me refiero a las serpientes, aunque en realidad está bastante relacionado.

- La muerte.

- Exacto, la muerte. Sé que te aterroriza morir, pero sé que te aterroriza aún más ver morir a la gente que quieras.

- Pero a todo el mundo le aterroriza eso.

- No tanto como a ti, puede que sea porque has tenido que mirarle a los ojos a la muerte más veces de las que se podría esperar, puede que sea porque te ha destrozado el corazón mil veces, puede que sea porque has visto como destrozaba familias, y porque has visto como destrozaba a tu familia. O puede que sea por todo eso, o puede que no tenga nada que ver. Lo único que puedo decirte es que la próxima vez que te enfrentes a ella tienes que superarla, demostrarle que eres más fuerte, porque sé que lo eres, tienes que superar ese miedo, porque sólo así podrás ser tú misma otra vez.

- Significa eso... ¿Me estás previniendo de algo?

- En cualquier caso, debes aceptarla, y sobre todo no vuelvas a intentar ir a su encuentro, ahí es cuando te vence.

- Pero...

- No puedo quedarme mucho más tiempo...

- Quiero que sepas que la culpabilidad me mata, nunca he superado tu muerte, eso lo sé, y a estas alturas lo veo imposible, pero nunca fui a despedirme de ti. Estás bajo tierra en un cementerio que ni siquiera sé donde está, nunca he ido y sé que nadie va a verte. Siento que necesito ir, pero no sé donde estás, y sé que tu hermano no querría que fuese.

- Tu padre va por ahí más de lo que te piensas... Pero no debes preocuparte por eso, yo no estoy allí, yo estoy donde tu quieras que esté, yo estoy en ese hueco enorme que tienes para mi en tu corazón y de ahí nunca me iré.

- Él no ha vuelto a ser el mismo. Nadie en realidad. Te echamos tanto de menos, pero nadie se atreve nunca a decirlo en voz alta.

- He de irme.

- ¡NO!

- Vuelve a la vida, pequeña, por favor, vívela por mí y por todos los que estamos al otro lado.

Lágrimas.

- No sientas lástima por los muertos, siéntela por los vivos, y más por aquellos que viven sin amor.

Cuando ella abrió los ojos, lágrimas de verdad empezaron a correr por su rostro, ese odioso día de agosto, el día que más odiaba del año, ya no era tan malo, había tenido un sueño rarísimo, pero le gustaba pensar que no había sido un sueño, al menos no totalmente, le gustaba pensar que había hablado con él una última vez. Mientras agarraba ese viejo peluche que él le había regalado tantísimos años atrás y se volvía a dormir profundamente. Sabiendo que el día que amanecía no iba a ser fácil, ni feliz, pero empezando a asumir los caprichos del destino. Y, sobre todo, sabiendo que siempre, siempre, siempre le echaría de menos, y eso era algo que nada ni nadie podría cambiar jamás.

viernes, 12 de agosto de 2011

Desafía al miedo.

"Háblanos de ti de tal forma que podamos hacernos una idea de quien eres en 500 palabras." Ojalá me lo hubieras pedido hace dos años, te habría dicho quien era al detalle, quien iba a ser. Hace dos años lo sabía todo, y el caso es que tenía razón. Los planes son como dulces para el destino, lo único de lo que puedes estar seguro es de que nada sale nunca como lo habías imaginado. Ya debería estar acostumbrado. La cuestión es que nunca sabes cuando se va a desmoronar todo en lo que confiabas, por muy sólida que sea la roca. Todo se rompe, todo cambia y cuando crees que estás seguro, especialmente. Si yo fuera un hado del destino mirando desde arriba los planes perfectos de los estúpidos humanos también querría desbaratarlos.
¿Quieres conocerme en 500 palabras? A veces tengo miedo, me decepciono, tengo dudas y me encanta salirme con la mía. No me gusta cambiar pero sé que es bueno para mí e inevitable, así que lo acepto lo mejor que puedo. Hay un poema de Johann Frank que lo dice mejor que yo: "Desafía al viejo dragón, desafía al miedo, el mundo puede rugir y temblar pero yo seguiré cantando sin inmutarme." Sí, ocurren cosas, cosas que uno no espera, o quiere o le gusta. El mundo ruge y te conviertes en alguien que no sabías que ibas a ser. Y ahí estás, en tu papel, en tu vida. Éste es mi futuro. Ésta soy yo y quiero cosas que nunca pensé que querría.


miércoles, 10 de agosto de 2011

Fighter.

Dicen que el tiempo cura las heridas, no estoy de acuerdo, las heridas perduran, con el tiempo la mente, para proteger su cordura, las cubre con cicatrices y el dolor se atenúa pero nunca desaparece.
Rose Kennedy


miércoles, 3 de agosto de 2011

Que armarse de valor es el mayor escudo para hacerse fuerte.

Otoño. Octubre. Todo está gris ahí fuera. Todo está oscuro ahí fuera. Todo está oscuro aquí dentro. Continua es lo único que mi cerebo le decía a mis piernas, continuar hacia algún lugar donde puedas encontrar la felicidad. Huir eso era lo que de verdad estaba haciendo. Huyendo hacia la felicidad, ¿yo? La que siempre había creido que la felicidad estaba en el camino no en el destino. Pedazo de hipocrita. ¿A dónde quieres ir? No quieres buscar la felicidad, sólo quieres buscar un sitio en el que no exista tanto dolor, en el que la gente no pueda herirte de tal manera, estás huyendo de la realidad, de la dureza del mundo. Y de eso, nadie puede huir. Y quizás estás huyendo de tu propia felicidad, porque las personas que pueden hacerte el mayor daño posible, son aquellas que más quieres, o que más te quieren, aquellas que en algún momento te han hecho feliz, y tú les estás dando la espalda como una cobarde. Eso es lo único que eres. Date la vuelta, marcha en la dirección contraria, enfrentate a tu dolor, y en ese camino disfruta de la verdadera felicidad, pero nunca huyas, pase lo que pase...


jueves, 28 de julio de 2011

Crimen Perfecto

- Sé como son las chicas como tú, en realidad sé como eres exactamente tú, demasiado tímida, demasiado insegura, con demasiado miedo a crecer y a lanzarte al mundo. Todos tus miedos escondidos bajo una capa de seguridad falsa y una sonrisa más falsa aún. Sé como eres, sé que no eres feliz la mayoría del tiempo, sé que te sientes fracasada, sé que has visto como todos tus sueños uno a uno iban desapareciendo, sé que cada mañana te despiertas pensando que no deberías existir, sé que quieres tener a alguien que te quiera y te proteja y que te lo demuestre, alguien a quien nunca has tenido. Sé que no le encuentras sentido a la vida, sé que más de una vez has pensado en suicidarte pero también sé que le tienes pánico a la muerte y que por eso nunca has sido capaz de mirarla cara a cara, pero no te preocupes...

Lo último que vio aquella chica fue la bombilla titilar en aquel zulo y la horripilante sonrisa de aquel hombre, acto seguido dos disparos acabaron con su vida. El primero al corazón para que dejara de sentir, el segundo directo al cerebro para que dejara de pensar.


miércoles, 13 de julio de 2011

Si no fuera por la música habría más razones para volverse loco.

Bruce Springsteen me ayudaba a dormir cuando era apenas un bebé, mientras que la voz profunda de Barry White se encargaba de despertarme. La primera vez que escuché el sonido que los dedos de Slash hacían salir de su guitarra eléctrica fue el día en que descubrí que la magia existe y que se llama música, sólo tenía siete años. Mägo de Oz me ha ayudado a crecer, me ha acompañado prácticamente toda mi vida, y con sus letras y la melodiosa voz de Jose Andrea, me han enseñado lecciones que nunca olvidaré, también son los que me ayudan a no rendirme cuando estoy a punto de hacerlo. Kurt Cobain me hizo comprender que lo diferente puede ser extraordinario, y su rabia desgarradora me ayuda a sacar mi propia rabia cuando pienso que el mundo apesta. Cuando siento que Metallica está a punto de hacer estallar mis tímpanos es el momento en el que el mundo deja de existir, sólo estamos James y yo, es una felicidad que nada ni nadie más me puede dar. Hay veces que me olvido de que Iron Maiden está ahí, pero siempre que vuelvo me tratan tan bien como el primer día. Robe Iniesta, mezclado con el rítmico sonido que hago al deslizar mis dedos por el teclado, me trae la inspiración y me recuerda quien soy. Mientras que Kutxi Romero me recuerda a días bajo la lluvia y a noches de luna llena en las que me pide que me bañe en sus ojos y que se joda el marPablo Moro me hizo ver cuanto puede encerrar un fin de semana, y me saca una enorme sonrisa infantil con Álbumes de fotosGreen Day me mostró la parte de América a la que a nadie le gusta mirar, mientras Simple Plan me daba la bienvenida a su vida. Entre tanto Tom Higgenson me juraba que el Times Square no podía brillar más que su querida Delilah. Entre decepción y decepción con el mundo Santana me consolaba diciéndome eso de Put your lights on. Los Red Hot Chili Peppers me enamoraron con su Dani California y despertaron en mí esas ganas de conocer California con su Californication, ganas que se incrementaron en exceso cuando Avenged Sevenfold arrasó mi vida como un huracán. La voz de M. Shadows le dio un vuelco a mi vida que era más que necesario, y la maestría de Synyster Gates a la guitarra me llevó a mis dulces siete años cuando me topé con Guns n' Roses. Tengo claro que la canción que me llevará al altar en mi boda será I don't want to miss a thing de AerosmithDavid Bowie me alenta a cumplir mis sueños de alguna manera, mientras me hace bailar irrefrenablemente con su Young AmericansRulo es mi melancolía hecha persona y guitarra, es él quien me recuerda que el pasado siempre va a estar ahí. Me recuerda a personas y lugares que ya no conozco pero que en algún momento fueron lo más importante. También me mostró la soledad de los Sueños de papel, y me hizo llorar con su Por verte sonreir y más recientemente con Heridas del rock&rollFito es el encargado de hacerme ver las cosas de manera distinta, sin dejarme olvidar nunca lo necesario que es el rock and roll y lo prescindible que es el cuero. Melendi me acompañó con su rumba en mi edad del pavo y ahora me acompaña con su rock ligero. Hemos madurado a la par de maneras obviamente distintas y es una parte de mí que sé que siempre voy a llevar conmigo, Con la luna llena para muchos es sólo la canción de la vuelta ciclista de hace años, para mí fue el comienzo de algo que cambió mi vida. Hubo un tiempo en el que Estopa era mi obsesión, ahora son simplemente buenos compañeros de viaje. Quique González e Ismael Serrano me acompañan en mis días tristes mientras que Rayden me seca las lágrimas convirtiéndose en mi Sastre de sonrisas. Nach y El Chojin son como esos abuelos sabios que habría que escuchar más pero a los que no se presta la suficiente atención, me hacen reflexionar sobre esta sociedad de una manera increíble. Mika es aquel que me saca de los pozos más profundos y me recuerda que soy joven, que tengo una vida por delante y que valgo oro. Pereza me recuerda a paseos por la Gran Vía, al embrujo de Madrid. A la vez que la voz de Leiva me lleva a un éxtasis musical pocas veces alcanzado. Gavin DeGraw me endulza los días con sus canciones de amor.  Dani Flaco se convirtió en mi Subterfugio particular. Y los Rolling entraron en mi vida con su Satisfaction y aquí se quedaron, al igual que Bon Jovi con su Livin on a prayer.
Sé que me habré olvidado a un montón, incluso seguramente a algunos verdaderamente importantes, todos estos son los hombres que más han hecho el amor con mis oídos. No es que tuviese pensando hablar sólo de voces y guitarras masculinas, sino que ninguna voz femenina me ha marcado lo suficiente como para estar aquí, quizá mencionase a Avril Lavigne o Evanescence.

No podía terminar esto sin mencionar a AC/DC por hacerme amar el R&R y a Jimmy Hendrix por hacerme desear convertirme en guitarra eléctrica.

La música es vida y ésta es la mía.


© Idea original de Kill my s0ul

martes, 28 de junio de 2011

Promise me you'll never feel afraid.

El concierto estaba a punto de empezar, el clamor y la impaciencia de las miles de personas que esperaban se filtraba a través de los pasillos de aquel lugar hasta llegar a él, sentado en el suelo, cabizbajo, con una cerveza en la mano y pensando. Guardando el minuto de silencio que le dedicaba siempre antes de cada concierto, alzando su vaso hacia el cielo y pensando: Va por ti, hermano. 
Todos estaban ya preparados, ultimando los últimos detalles, listos para hacer felices a aquellas personas que estaban ahí única y exclusivamente por y para ellos. Pero él no estaba listo todavía, aquel concierto le había afectado más de lo normal y nadie sabía por qué, pero él sí lo sabía. Y tú también lo sabías - pensó.
Era hora de levantarse, tenía que salir de ahí, no podía fallar a toda esa gente que les había ayudado a salir de aquel pozo, gracias a todos sus fans habían logrado sobrellevar aquella jodida pesadilla. Se lo debía, a ellos y al resto del grupo. Saldría ahí fuera a demostrar que había nacido para tocar la guitarra. Igual que tú para tocar la batería... Y las pelotas a todo el mundo. - volvió a pensar en él con una sonrisa torcida.
Le pegó el último trago a la cerveza, apuro las últimas caladas de un cigarro que se había estado consumiendo en el cenicero y salió de allí.
Cuando llegó al escenario los demás estaban impacientes, esperándole, cuando le vieron aparecer Arin comenzó a tomar posiciones en su batería, Brian le lanzó una mirada de odio prácticamente imperceptible, mirada que no merecía y de la que se arrepintió casi al instante. Matt le preguntó dónde se había metido, pero no había tiempo para respuestas, alguien le pasó su guitarra negra y Brian salió escopetado hacia el escenario asumiendo su papel de Synyster Gates, avanzando despacio hacia el centro del escenario, mientras Johnny y Zacky se colocaban frente a la batería y Shads se dirigía corriendo a su lado para dar el pistoletazo de salida al concierto.

El concierto terminó, una hora y media después, fue increíble, Brian estaba impresionado. Había disfrutado sobre un escenario como hacía mucho tiempo que no disfrutaba, él y todos, se lo veía en las caras, en las sonrisas. Supuso que estaba en esa fase denominada "aceptación" en la que aprendes a vivir con el recuerdo y con la pérdida, los demás llevaban mucho tiempo en esa etapa pero él tenía la sensación de que acababa de llegar. Y decidió que para que esa aceptación fuese completa, que para dejarle ir del todo tenía que hacer una última cosa.
Después del concierto desapareció, salió del recinto solo, por su cuenta, y se cogió un taxi. Nadie sabía que unos cuantos años atrás él y Jimmy habían ido a Madrid, sin planearlo, simplemente se despertaron un día en un aeropuerto, de resaca, y pensaron que coger el primer vuelo que viesen sería una buena idea. Brian sonrió recordando a aquel Jimmy medio borracho al que cualquier locura le parecía una buena idea. Así llegaron a Madrid, perdidos y con lo puesto, pasaron el día por sus calles y por sus bares.
Llegó al sitio que buscaba, un parque cutre y descuidado, con un par de mendigos durmiendo en sus bancos. Brian sabía perfectamente a donde se dirigía, no sabía muy bien como pero tenía la sensación de que algo estaba tirando de él, de que esa pared que buscaba le estaba atrayendo hacía si, y ahí estaba, sólo tuvo que buscar un poco y lo encontró, seguían allí, aquellas tres letras rayadas en la pared, Rev, Brian tocó cada uno de esos trazos, acordándose de los dos ahí, tirados en la calle, ya sin saber que hacer, a punto de volver a su hogar. En realidad mi hogar estaba allá donde tú estuvieses a mi lado. Brian sacó algo afilado del bolsillo convirtiendo ese 'Rev' en un 'foRever'. Cuando acabó se dejó caer en el suelo, y ahí se quedó durante dos horas, machacándose un poco más con los recuerdos, dando un paseo por toda su vida, vida que cambió irremediablemente cuando el destino le llevó a aquella tienda de discos que ya quedaba tan lejana.
Su móvil empezó a sonar y le sacó de sus pensamientos, era Michelle, no lo cogió. Se levantó, echó una última mirada a aquel lugar y se fue directo al hotel. Al día siguiente ya estarían lejos de aquel lugar.

domingo, 26 de junio de 2011

24062011

Hoy vengo aquí con la intención de intentar explicar y describir el que ha sido, hasta la fecha, el mejor concierto de mi vida. Y digo intención e intentar porque no tengo muy claro que lo consiga, llevo desde ayer pensando en esta entrada y todavía no sé muy bien que decir. El concierto fue el viernes y todavía sigo sin palabras, me dejaron muda y no sólo afónica. Pero aún así, voy a intentarlo porque necesito dejar constancia de ello, constancia de lo orgullosa que estoy de estos chicos. Así que, allá voy.

24 de junio de 2011, ese día mi despertador sonó a las 5 de la mañana, tocaba madrugar pero es una de esas pocas veces en las que no me importa. A eso de las 7 y poco ya estaba acomodada en la cola del concierto con un buen montón de gente por delante. Tengo claro que la próxima vez voy a acampar los días que hagan falta. Ya estaba allí, el sueño que había empezado hace ya casi un año (sí, no sigo a este grupo desde hace mucho tiempo, pero en menos de una semana después de conocerlos ya estaban reventando mi mp4 con toda su discografía, y unos pocos meses entraron en mi top 10 de bandas que escucharé toda mi vida) iba a hacerse realidad por fin, el sueño de verles en directo. Después de ver tantos vídeos y tantísimas fotos, aquí estaban en Madrid, en mi ciudad, ya sólo quedaban 15 horas. Las 15 horas más lentas que recuerde, pero pasaron y ya estaba dentro, con una posición mucho mejor de la que esperaba, con un subidón increíble, con una sonrisa de oreja a oreja y con unos nervios que se intensificaron en ese mágico momento en el que se apagan las luces, y desaparecieron en el mismo instante en que los primeros acordes de Nightmare comenzaron a sonar, y el grito de Shadows rompió el palacio. Reconozco que al principio me acojoné bastante, pensando en donde me había metido, me separé de mis amigos y me encontré rodeada de gente que no conocía. Era una auténtica locura, pero qué más da. Toda esa gente teníamos algo en común, esa música que estaba sonando, la adoración de las personas que estaban sobre el escenario. La locura siguió en Critical Acclaim, después la cosa se relajó e hicimos temblar el Palacio Vistalegre con canciones como Welcome to the family, Almost Easy o Buried Alive. Y aquí llegaba el momento más emotivo de todo el concierto, el momento de alzar nuestras manos al cielo y dedicar cada uno de nuestros gritos a Jimmy 'the Rev', y al ritmo de ¡SU-LLI-VAN, SU-LLI-VAN! comenzó So far away, seguida por Afterlife, God hate us y la mítica A little piece of heaven, y para comenzar a echar el cierre Bat Country. Luego reaperecería un Zacky vacilón, que no paraba de dejarnos con la miel en los labios con Unholy Confessions, y para terminar una espectacular Save me.

Fueron 12 canciones, una hora y media de mi vida que no cambiaría por nada del mundo. En esa hora y media me olvidé de todo absolutamente, sólo sabía que estaba allí, que era el sitio en el que tenía que estar, y que era la gente con la que tenía que estar. Lo disfruté al máximo, pero lo que más feliz me hizo fue ver como ellos lo disfrutaban casi más que nosotros. Se les veía impresionados, impresionados por el calor y la fuerza con la que los recibimos (impresionados por tararear los solos de guitarra a la manera tipical spanish) y eso me enorgulleció enormemente. He cumplido un sueño, un sueño que hace un tiempo veía imposible de cumplir.

Sé que no he conseguido transmitir ni una mínima parte de como me siento, ni de como me sentí, pero sé que si tú estás leyendo esto y estuviste allí me entenderás a la perfección.

24 de junio de 2011, grabado a fuego en mi memoria como un día épico, mítico, increíble y alucinante.




Avenged Sevenfold is:
Matt Shadows,
Synyster Gates,
Zacky Vengeance,
Johnny Christ,
Arin Ilejay,
and forever The Rev.

martes, 21 de junio de 2011

Somebody told me that this is the place where everything's better and everything's safe.

Ella, la chica que guardaba mil y un sueños rotos dentro de su corazón, y en su cuaderno de notas. Últimamente se acordaba mucho de uno de aquellos sueños en concreto, el de convertirse en una gran periodista, directa, sagaz y correcta. Sueño que había abandonado hace mucho tiempo, había luchado por ello mucho más de lo que os podría contar, pero finalmente se había rendido, abandonándose a servir cervezas en aquel bar de mala muerte. Ella tiene nombre, un nombre que es irrelevante, es una del montón de aquellas personas que han abandonado sus sueños, y ella tiene una biografía, biografía que ella misma escribe a diario en su cuaderno. Su cuaderno, en el que conviven fantasía y realidad. Todo lo que ve lo escribe, todo lo que le parece que está fuera de lugar lo investiga, y todo lo que no ve también lo escribe, aquellas historias que sólo podrían salir de una mente y una imaginación tan potente como la suya. Y ahí está ella, con su cuaderno abierto encima de la barra, escribiendo, aprovechando que no hay más que un par de mesas ya atendidas.

Él, con el periódico abierto encima de la barra, con un café sólo con sacarina como única compañía. Vestido de traje. Él no tiene nombre, pero lo que él no sabe es que ella está inventándoselo, escribiendo la historia de aquel hombre en aquel cuaderno, contando de mil maneras las adversas circunstancias que llevan a un hombre como aquel a tomar un asqueroso café de máquina en aquel antro. Él mira de repente su reloj, se da cuenta de que llega tarde a algún sitio, apura el último trago de su café, cierra el periódico, deja un par de euros encima de la barra, coge su maletín y se va, desaparece, no volverá por aquel lugar en mucho tiempo.

Quien sabe si la próxima vez que vuelva se fijará en ella, quien sabe si la próxima vez que venga esa chica ya habrá cumplido algún que otro sueño. Quien sabe si son dos personas que se buscarán eternamente la una a la otra sin ni siquiera saberlo, y nunca se encontraran.

martes, 14 de junio de 2011

You never said goodbye...

Adriana, de pelo enmarañado, negro azabache y ojos enormes, verde botella, toquetea un viejo joyero de su madre. Se enfunda todo lo que pilla, sobre todo pulseras, pero sus ojos se topan con un viejo colgante de plata ennegrecida del que cuelga una bola un poco abollada y con algo en su interior que suena al agitarla. Curiosa, se la guarda y se dirige al despacho de su madre a resolver sus dudas. Ésta se encuentra frente a su portátil con un montón de libros abiertos a su alrededor, y con un documento de Word en blanco. Abraza a su hija, mientras Adriana se retuerce para zafarse de sus brazos y saca el colgante del bolsillo:

- Mamá, ¿qué es esto? - su madre mira aquel colgante y sonríe, pero es una sonrisa triste llena de recuerdos.
- Un llamador de ángeles. - contesta. - Según dicen, la persona que te lo regala se convierte en tu ángel, y cada vez que hagas sonar el cascabel que lleva dentro, ese ángel y todos los demás que te protejan acudirán a tu lado para ayudarte.
- ¡Alaaaa! - dice Adriana, encandilada con lo que le cuenta su madre. - ¿Y a ti quién te lo regaló? ¿Papá?
- No... - su madre gira la cabeza, y su mirada se pierde en algún punto lejano a través de la ventana de la habitación, mientras recuerda aquellos años y a aquella persona. - Un viejo amigo, un hermano que perdí hace mucho tiempo... - dice melancólica, más bien hablando consigo misma.
- ¿El mismo amigo que te regaló esa esclava - Adriana señala la muñeca de su madre - con esas iniciales tan raras? Nunca te he visto sin ella.
- Sí, ese mismo Adriana. Si alguna vez encuentras a alguien en tu vida que signifique tantísimo para ti como este chico significaba para mí, no cometas el mismo error que yo, y no le dejes escapar, aunque a veces le hubiese matado, era el pilar más fuerte que tuve en mi adolescencia. - Adriana sonríe.

En ese momento se oye la puerta del garaje y un coche aparcando, Adriana sale de su fascinación por ese colgante, dejándolo olvidado en el escritorio, y se va corriendo a recibir a su padre.
Su madre lo coge, lo observa detenidamente, lo aprieta con fuerza contra su pecho, y lo agita suavemente para que oírlo sonar, un par de lágrimas se abren paso poco a poco, se lo vuelve a colgar al cuello y después de veinte años siente su abrazo de nuevo.

jueves, 9 de junio de 2011

Co-razones...

No hace falta que me digáis eso de que perdéis la cabeza
por eso de que sus caderas...

Ya sé de sobra que tiene esa sonrisa,
y esas maneras,
y todo el remolino que forma en cada paso de gesto que da.

Pero además, la he visto seria ser ella misma,
y en serio, que eso no se puede escribir en un poema.

Por eso, eso que me cuentas de que mírala cómo bebe las cervezas,
y cómo se revuelve sobre las baldosas,
y qué facil parece a veces enamorarse.

Todo eso de que ella puede llegar a ser ese puto único motivo de seguir vivo y a la mierda con la autodestrucción...

Todo eso de que los besos de ciertas bocas saben mejor es un cuento que me sé desde el día que me dio dos besos y me dijo su nombre.

Pero no sabes lo que es caer desde un precipicio y que ella aparezca de golpe, y de frente
para decirte: "venga, hazte un peta y me lo cuentas".

No sabes lo que es despertarte y que ella se retuerza y bostece,
luego te abrace,
y luego no sepas cómo deshacerte de todo el mundo.

Así que supondrás que yo soy el primero que entiende
el que pierdas la cabeza por sus piernas,
y el sentido por sus palabras,
y los huevos por un minimo roce de mejilla.

Que las suspicacias,
los disimulos cuando su culo pasa,
las incomodidades de orgullo que pueda provocarte,
son algo con lo que ya cuento.

Quiero decir que a mí de versos no me tienes que decir nada,
que hace tiempo que escribo los míos.

Que yo también la veo.
Que cuando ella cruza por debajo del cielo solo el tonto mira al cielo.

Que sé como agacha la cabeza, levanta la mirada y se muerde el labio superior.

Que conozco su voz en formato susurro,
y formato gemido,
y en formato secreto.

Que me sé sus cicatrices
y el sitio que la tienes que tocar en el este de su pie izquierdo para conseguir que se ría,
y me sé lo de sus rodillas
y la forma que rozar las cuerdas de una guitarra.

Que yo también he memorizado su número de teléfono,
pero también el número de sus escalones,
y el número de veces que afina las cuerdas antes de ahorcarse por bulerías.

Que no sólo conozco su última pesadilla,
también las mil anteriores,
y yo sí que no tengo cojones a decirla que no a nada
porque tengo más deudas con su espalda
de las que nadie tendrá jamás con la luna, y mira que hay tontos enamorados en este mundo.

Que sé la cara que pone cuando se deja ser completamente ella,
rendida a ese puto milagro que supone que exista.

Que la he visto volar por encima de poetas que valían mucho más que estos dedos,
y la he visto formar un charco de arena rompiendo todos los relojes que le puso el camino,
y la he visto hacerle competencia a cualquier amanecer por la ventana: no me hablen de paisajes si no han visto su cuerpo.

Que lo de "mira sí, un polvo es un polvo",
y eso del tesoro pintado de rojo sobre sus uñas,
y solo los sueños pueden posarse sobre las cinco letras de su nombre.

Que te entiendo.
Que yo escribo sobre lo mismo.
Sobre la misma.

Que razones tenemos todos.

Pero yo muchas más que vosotros.


domingo, 5 de junio de 2011

El mundo te vence cuando tú te rindes

A veces parece que fue ayer, graduarse en la secundaria diciendo adiós, esa sensación que tienes cuando llegas a los diecisiete o dieciocho de que nadie en la historia del mundo ha llegado nunca tan lejos, que nunca ha amado tan ferozmente o reído tan fuerte o se ha preocupado tanto. A veces parece que fue ayer, y, a veces, parece que son los recuerdos de otra persona.

Algunas personas nunca llegan a rozar sus sueños, nunca llegan a saber que se siente al hacerlo. Nunca encontrar eso que aman, o poder hacerlo de por vida. Entonces, ¿es una tragedia que te hayan quitado eso? No. La tragedia sería estar en la cama despierto por la noche, preguntándose: "¿Qué pasaría sí?"

viernes, 3 de junio de 2011

Una historia de dos

Él mintió piadoso y necesitado: "Claro que te quiero."


[Editado]

miércoles, 1 de junio de 2011

Su espíritu imperecedero

Ahí estaba ella, sola, como siempre, solamente acompañada por su oscuro cuaderno de dibujo. Un cuaderno que parecía que nunca tenía fin. Alicia, con sus gafas en precario equilibrio en la punta de su nariz, con sus largos rizos rubios ondeando al viento. Era guapísima, la chica más guapa que he visto en mi vida, pero ella siempre estaba sola. No fue hasta meses después cuando descubrí el por qué, la perseguí durante días, sólo quería saber más de ella, intenté seducirla pero ella siempre me daba calabazas. No me preocupaba, soy un tío persistente y al final conseguí mi objetivo. Al principio todo era genial, ella era muy rara la verdad, pero creo que fue eso lo que me enamoró. Nuestro primer beso fue de película, yo sólo deseé besarla y ella, como si me hubiese leído la mente, lo hizo. Ahora sé que en verdad me leyó la mente. No sé por qué pero ella también me quería, era extremadamente inteligente, podía pasarme horas discutiendo con ella sobre cualquier tema y Alicia siempre acababa teniendo el mejor argumento. En estos casos yo me enfadaba, o más bien me hacía el enfadado, ahora sé que eso ella también lo sabía, se sentaba encima mía y me empezaba acariciar dulcemente. Dulzura era algo que ella irradiaba de manera natural. Sabía exactamente que botones tocar para volverme loco. Pero se suicidó, sin más, se tiró desde aquella azotea en la que solíamos pasar las tardes tirando globos de agua a la gente. Era divertido, ahora pasar por allí no me divierte para nada, todavía quedan manchas de sangre en la acera, y todavía está presente su leve olor a vainilla. Me dejó una carta, escondida en el falso ladrillo que los dos sabíamos que había en aquella azotea, justo donde yo sabía que estaría. Me decía que sabía un secreto, algo demasiado fuerte como para convivir con ello sin contárselo a nadie, pero que si lo contaba la matarían a ella y a mí. Todos estaréis pensando que me salvó la vida al suicidarse. Pero no es así. Me salvó la vida el día que cruzó su mirada con la mía por primera vez. Ahora está muerta, pero yo no y pienso llegar hasta el final de este asunto. Este sólo es el prólogo de mi venganza.


Primer premio del blog :)


¡Muchísimas gracias a Usoa! Me ha hecho muchísima ilusión entrar a mi blog y leer ese comentario tuyo informándome de dicho premio, el primero que recibe este blog. Me alegro mucho de que pienses que este es un blog escrito con amor.
Pero, ¿Cómo? ¿Qué no sabéis quién es Usoa? Pincha, aquí, y descubrelo. Desde ya aviso que su blog te va a atrapar nada más entrar, igual que me atrapó a mí, porque esta chica tiene una manera de escribir alucinante, y totalmente adictiva. Sobredosis de olvido.


Por último quería darle este premio a Eileen, a su blog: About a Girl I know. Si queréis conocer la pluma de una de las personas más maravillosas que he conocido y conoceré pasaros por ese blog, es increíble, lo comprobaréis en cuanto entréis, sin duda es un blog escrito con amor.
Se lo daría a muchos de los otros blogs geniales que sigo, pero me apetecía dárselo solamente a ella :)

sábado, 28 de mayo de 2011

Save tonight and fight the break of dawn.

La voz de Robe Iniesta se escucha desde el viejo radiocassette de mi habitación, me encantan los aparatos antiguos. Extremoduro como modo de inspiración, es algo que siempre funciona. A mí lado, una taza de café de los Simpsons, vacía desde hace un par de días, reposa sobre el último libro que me he leído, el cual a su vez descansa sobre una revista abierta de par en par, a medio ojear. Una pila de apuntes esperan ansiosos que los coja por banda, pero tendrán que seguir esperando, no son mi tipo. En la tele, el canal de noticias 24 horas, sin volumen, sólo dejando pasar las imágenes, imágenes casi siempre desoladoras acompañadas de titulares más desoladores, es lo que me gusta tener de fondo. ¿Tristeza? No, realidad. Por lo demás, a oscuras. Bueno, una vela olor a vainilla aromatiza la habitación desde mi estantería, creando largas y extrañas sombras a los personajes de los libros que a su lado duermen, esperando el día en el que los vuelva a despertar. Cerca de mi portátil, un boli enganchado a una libreta para apuntar ideas, no hace falta decir que la libreta esta prácticamente vacía. No me gusta apuntar lo que pienso hacer, me gusta hacerlo directamente. ¿Impulsiva? Esta vez sí has acertado. Unos cascos esperan impaciente sobre la cama, ansiosos porque empiece el último concierto que van a dar hoy, el de ayudarme a dormir. Y al lado de la cama un cuaderno, por si no pudiese dormir. Y aquí sigo yo, con mi vieja camiseta de Guns n' Roses, mi lata de cerveza a punto de terminarse, y una coleta bien alta, porque hace calor y mi cuello necesita respirar. Click, silencio. El disco se ha acabado, lo cambio, ahora me apetece una mezcla de voces, desde Avenged Sevenfold a Plain White T's pasando por los de mi camiseta, Sum 41, los Rolling, Good Charlotte y Hellogoodbye , todos juntos en 18 canciones. ¿Por dónde iba? Ah sí, que aquí estoy yo. Persiana levantada, luz apagada, ventana abierta, manías. Cielo anaranjado, gente gritando por la calle, imbéciles en su mayoría, chicas estúpidas con ganas de calentar pollas, y chicos gilipollas con ganas de follar. Estrellas que no se ven, mientras yo me debato entre irme a dormir o salir a la calle a dar de comer a un gato hambriento y abandonado que pasa casi todas las noches por aquí. Le miró, me mira, bajo, pero cuando salgo ya no está. Quizá algún niñato le haya asustado. Me quedo ahí fuera, pensando en todo y en nada a la vez, dejando que el poco aire que viene y va me aclare las ideas, me relaje el cerebro, y me doy cuenta de que mi música se oye desde allí. Está alta, para que engañarnos, muy alta, por suerte estoy sola en casa, si no tendría que estar escribiendo en susurros y escuchando sin cantar. Pero, ¿qué más da? Al fin y al cabo sólo os estoy explicando el momento exacto en el que decido irme a dormir. Con esto, y mi canción del día, os deseo buenas noches. Me voy a cumplir mi cita diaria con mi subconsciente, espero que haya planeado algo genial, esta noche me apetece ser bruja.


viernes, 27 de mayo de 2011

La gente siempre se marcha.

En ese mismo momento, abrió los ojos. Se dio cuenta que había perdido a las tres personas más importantes de su vida prácticamente a la vez. Dejó entrar a la soledad, esa soledad contra la que llevaba meses combatiendo, intentando negar la evidencia.

El primero de ellos quizá fue por el que más sufrió. Alejados por cientos de kilómetros, sin haberse visto nunca, pero con un vínculo de conexión mucho más fuerte de lo que nadie pudiese imaginar. Él tenía una manera de tranquilizarla, de calmarla y de hacerla enfadar y sonreír a la vez, le daba algo que nadie más podía darle. Pero él se fue. En realidad no se fue, en realidad nunca había estado, quizá todo había sido una farsa. No, le había querido, y él a ella, eso lo sabía. Se habían hecho inseparables desde la primera vez que hablaron, esa noche de conversación interminable, cenaron juntos y acabaron desayunaron juntos también. Todo lo junto que puedes estar con alguien a través de un teclado y una webcam. Pero ya no estaba, fue quizá por el que más sufrió. Es curioso como, alguien que nunca has tocado, que nunca has abrazado, que nunca te ha secado una lágrima o que nunca te ha fotografiado una sonrisa, puede hacerse un hueco tan enorme en tu vida, en tu corazón. Como puede dejar una huella imborrable en el alma. Pero se fue, poco a poco, hasta que ya no quedaba nada de él, ninguna excusa por la que hablar, y cosas mucho mejores que hacer en el mundo real. Cierro sesión, punto final.

Con la segunda de ellos no acabó demasiado bien, la cambió por otra y eso era algo que nuestra protagonista de esta historia nunca había llevado bien. Se calló demasiado tiempo, viendo como aquella chica pequeñita, de pelo rizado y ojos penetrantes, se iba perdiendo en el tiempo. Se empezaron a ver cada vez menos, empezaron a dejar de hablar. Creo que esto es algo por lo que todo el mundo ha pasado alguna vez en la vida. El final era inminente, ella se dio cuenta de que la otra no la tenía en cuenta para nada, y lo asumió. Lo asumió quizá demasiado rápido, parecía que no le importaba en realidad, pero no era así, claro que la importaba, con esa chica había compartido tantas cosas que nadie más podía comprender, tantas pasiones, tantos problemas, tantísimas sonrisas. ¿Cuánta fue la gente que conocieron juntas? En definitiva, vivieron. Las dos tenían una personalidad prácticamente idéntica, se entendían prácticamente a la perfección, por lo que siempre tenían las palabras correctas, en el momento correcto, y siempre tenían el silencio oportuno cuando era necesario, y la mano tendida para cuando la otra quisiera aferrarse a ella para salir del agujero. Eso lo sigues teniendo - quiere hacerle saber nuestra protagonista. Último acorde, fin del concierto.

Y aquí viene el tercero, casi seis años de amistad tirados a la basura en un minuto. Ella ni siquiera se explica como llegaron a ese punto, cree que asumió su perdida mucho antes de que sucediera por eso le dejó ir sin más, sin luchar por él, sin intentar recuperarlo. Se rindió antes de tiempo, pero si él no se hubiese alejado ella no se tendría que haber rendido. Sin embargo, ella quizá siempre se sentirá culpable, y quizá también celosa de cada persona que ocupe su lugar, aunque él le hubiese dejado claro un millón de veces que ese lugar era irreemplazable, que siempre le pertenecería a ella. Lo creyó como una tonta, en su momento. Ahora que todo iba a ser tan diferente piensa que todas las promesas habían caído, que ya no se debían nada el uno al otro. Travesura realizada, fin del hechizo.

Pero, ¿por qué nuestra protagonista tampoco luchó en esta ocasión para recuperar aquello que quería más que a nada? Muy sencillo, quizá simplemente fuera que había agotado todas sus fuerzas intentando recuperar al primero. Al primero que era quizá el que más se merecía desaparecer de su vida, pero ella nunca supo como encajar ese golpe. Cuando aprendió a vivir con aquella herida abierta que nunca dejaba de supurar, dejó que nuevas heridas se abrieran pero ni siquiera el dolor la inmutó. Luchó una vez y perdió, y él nunca volvió a su lado. Por tanto nuestra protagonista no quiso tener que volver a pasar por aquella lucha sin sentido, simplemente se echó a un lado para dejar pasar a los demás, que huyeron en cuando tuvieron la mínima oportunidad.

¿Tan repelente es nuestra protagonista?

Ya sabéis el dicho, "si quieres algo déjalo libre, si vuelve es tuyo, sino nunca lo fue". Y, a día de hoy, ninguno de los tres ha vuelto a su lado, por lo que nuestra protagonista deduce que ha vivido años en una mentira. Y hoy es cuando ha empezado a doler, ha visto sus heridas, y no sabe como curarlas.

martes, 24 de mayo de 2011

Place and time always on my mind.

Aquella tarde se mantiene imperturbable en mi memoria. Hay noches en las que la negra sombra de aquel día me acecha y me desconsuela al acostarme, antes de despedirme de un día más. Un día más sin ti.

Estábamos en pleno agosto, el sol estaba radiante ese día, hacía un calor abrasador, casi asfixiante. Una razón más por la que odiar aquel día. La noticia me pilló por sorpresa, como a todos. En aquel entonces yo sólo era una niña, una cría estúpida de doce años. Sé que no estaba preparada para pasar por aquello. Ni siquiera hoy lo hubiese estado. Nunca se está preparado para eso. Me dieron la noticia de sopetón, sin rodeos, mi hermana y su falta de tacto en los momentos difíciles. Recuerdo mi reacción, salí corriendo de casa. ¿Corriendo a dónde? Estaba sola en aquel pueblo, lejos de todos los que de verdad quería, alejada de la protección de mi madre, de la firme mirada de mi padre, alejada de mis verdaderos amigos. Me sentí sola, más sola que nunca. Acabé en casa de alguien, ni recuerdo de quien. No lo recuerdo porque no dejaron de llevarme de aquí para allá en toda la tarde, nadie quería que estuviese sola. Mi hermana y yo estuvimos rodeadas de familiares lejanos, de esos que sólo ves una vez al año y a veces ni eso. Yo sentía que me ahogaba poco a poco, no podía respirar, sentía que algo dentro de mí estaba desapareciendo. Sabría definir a la perfección el instante exacto en el que perdí cualquier clase de inocencia que pudiese quedar en mí. La gente me abrazaba, yo sólo lloraba, la gente me apartaba las lágrimas, yo lo veía inútil, no iban a parar de salir por muchas palabras de consuelo que me dijeran. "Sé por lo que estás pasando." "Tienes que ser fuerte." "Era su momento." Esas frases entraban en mis oídos, pero a mi cerebro sólo les parecía un rumor que prefería ignorar.

Aquel día ya no era el día soleado que había amanecido, truenos y relámpagos empezaron a romper el cielo a mitad de la tarde. ¿Eras tú? Yo sé que lo eras. La gente seguía hablando a mi alrededor, hablando entre ellos, no paraba de llegar gente, y todo el mundo parecía que tenía el discurso ensayado: ¿Cómo fue? ¿Qué le ha pasado? Pobrecillo, tan joven. Yo sólo quería gritar a todo el mundo que se callasen, que se callasen de una puta vez y que me dejasen en paz. En mi fuero interno ardía en deseos de irme con él, a donde se hubiese ido. Pero no sabía dónde estaba. Le había perdido y me había perdido. Y no sabía que hacer. Y lo único que hacía era llorar, llorar como lloro ahora mientras escribo esto, llorar como lloro cada vez que lo recuerdo.

Y llegué a ese momento en el que parece que las lágrimas se te han acabado, el momento en el que aparentas una fortaleza inmensa cuando por dentro estás rota en mil pedazos. Pero entonces, llega lo peor, empiezas a recordar. Recuerdas cada momento que has vivido junto a esa persona. Recordé toda mi vida junto a esa persona, recordé su afán por protegerme, recordé la manera en la que me demostraba lo importante que era para él, recordé todos los buenos momentos, le recordé, le recordé tal y como era para mí. Y pensé en mi padre, y las lágrimas volvieron a mis ojos automáticamente, y es que hay algo que me devora por dentro pero que nunca me atreveré a preguntarle, y sé que él nunca tendrá fuerzas para contestarme. ¿Qué sintió cuando encontró a su hermano postrado en la cama, con una mueca de dolor en la cara y un corazón que hacía horas que había dejado de latir?

Con el tiempo me di cuenta, y me explicaron, que las cosas no eran exactamente como yo me las pintaba. Pero me dio igual, seguí y sigo recordándote como te recordaba aquella niña de doce años.

Ya he olvidado tu voz casi por completo, pero tu imagen se mantiene impoluta en mi corazón.

Te llamabas Ángel, y sé que como tal permaneces a mi lado, sé que me sigues protegiendo de todo lo malo que me pueda hacer este mundo cruel y despiadado. Sé que mientras vivas en mí, vivirás para siempre.

sábado, 21 de mayo de 2011

A mano. O a máquina.

El bolígrafo rasguea el papel con un sonido que solo puede venir del pasado. Se recrea en las volutas redondas de las letras, en las mayúsculas sinuosas, en la rectitud perfecta de los renglones. En el silencio solo se escucha la larga fricativa de la bola contra la hoja. Nada de repiqueteo de teclado.

Escribo sobre un cuaderno con la aplicación de un escolar porque hay que ahorrar energía. No tengo acelerador del que levantar el pie… Y por eso decido colocar el blog a la velocidad del pasado

A mano las frases me salen más cortas. Las palabras no caen con la alegre inercia con la que se dibujan sobre la pantalla. Lo párrafos se vuelven engañosos: parecen largos, pero mecanografiados parecerán cortos. Temo que las frases caligrafiadas puedan dejar de parecer hermosas al pasar el filtro de la arial. Y me pregunto si escribimos distinto cuando empuñamos la pluma y cuando bailamos sobre el teclado. Y me pregunto si a Cervantes le habría salido otro Quijote si sus andanzas hubieran pasado por una Underwood. 





Hay en Nueva York un lugar mágico. Una mansión donde un millonario con un síndrome de Diógenes muy refinado guardaba los fetiches de su vida. De libros a partituras. Pierpont Morgan era un coleccionista vorazUn depredador del pasado que atesoraba la letra de sus mitos literarios como si fueran reliquias sagradas: la caligrafía elegante de Wilde, el galimatías indescifrable de los originales de Balzac, las aristas imposibles de Lord Byron. Hoy se puede ver en una de las plantas superiores de la Biblioteca Morgan.Una sala donde la luz es tan tenue que parece recordarnos que en otro tiempo solo las velas nos alumbraban.

Hoy a mi sólo me ilumina un foco y escribo a mano. Pero es una farsa. De un momento a otro abriré el ordenador, mecanografiaré este texto con la pericia con la que solo mecanografían las chicas de barrio y lo lanzaré al hiperespacio. 

encenderé una vela en recuerdo de los escritores que no conocieron los teclados.  



-Marta Fernández.