ddddddd“No sé lo que quiero y no pararé hasta conseguirlo.”

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domingo, 28 de noviembre de 2010

despiertame si te hago falta, si me haces falta te despierto yo.

Abrió los ojos, ella seguía durmiendo acurrucada en su pecho. Decidió que aquel día no se separaría de ella ni un segundo.

Y así fue, ella fingió no darse cuenta de nada, estaba encantada teniendo toda su atención, pero se acabó cansando. Después de la cena, al salir de un restaurante, ella preguntó:

- ¿Se puede saber qué te está pasando? Más que mi novio pareces mi madre. Me estás agobiando.

- ¿A mí? Nada, sólo que te quiero, y no quiero que te pase nada.

- ¿Y qué se supone que me tiene que pasar? - ella estaba confusa.

Él se puso nervioso:

- Eh, es...esto, mm nada, nada.

- Cariño, me voy a casa, yo sola. Mañana te llamo, ¿vale?

- En serio, ¿no quieres que te acompañe? ¿O qué me quede contigo? ¿O venirte conmigo?

- No. Necesito irme yo sola.

- Vale, pero llámame cuando llegues. - Él la dejó ir de mala gana. La siguió con la mirada hasta que dobló la esquina, se dio la vuelta dispuesto a poner rumbo hacia su casa, pero de repente ruido de neumáticos frenando bruscamente, gritos, choque de coches, desolación. Salió corriendo a buscarla, y, desde la misma esquina en la que la vio perderse, la ve tirada en el suelo, atropellada, rodeada de gente que se compadece de ella. Se acercó, se agachó a su lado, lloró, no le salieron las palabras, pero dio igual, ella, con los últimos suspiros de vida que le quedaban, habló por él:

- Sé lo que soñaste anoche -dijo débilmente- Lo sé, porque yo soñé lo mismo, pero, a diferencia de ti, yo sabía que no podría eludir a mi muerte. ¿Te das cuenta? Era inevitable, no podemos escapar de nuestro destino. Te quiero. Te esperaré en el otro lado... - su voz se apagó, su respiración se agotó, sus latidos se acabaron, murió, en sus brazos. Él la besó, y susurró:

- Hubiese sido capaz de protegerte toda mi vida, si me hubieses dejado... - y lloró, sin consuelo alguno.



Sin embargo, nadie despertó en aquella habitación esa mañana, ambos descansaban en paz, en un sueño eterno.


martes, 16 de noviembre de 2010

di sere nere.

Tardes de lluvia, de mantas, de pelis, de series, de libro. Tardes de otoño, de casi invierno. Tardes de pensar, de escribir. Tardes negras, grises. Tardes de soledad.


jueves, 11 de noviembre de 2010

Mi lamento.

Llevo un rato frente a la pantalla, con el nuevo disco de Dani Martín fluyendo en mis oídos, y sin saber que decir. Me gustaría desahogar todo lo que me está matando últimamente, pero no es algo fácil de hacer, y yo para hablar de mi vida suelo ser bastante pésima.

No estoy pasando por un momento feliz de mi vida, la verdad, estoy en una de las peores etapas. Me he hundido mil veces, pero siempre he visto una luz, algo por lo que merece la pena luchar. Ahora esto está completamente oscuro, creo que he tocado fondo y que poco a poco me voy acomodando en este lugar, ya no lucho, no sirve, siempre hay algo que me trae de vuelta a este tétrico lugar. Lo peor es ver como nadie se da cuenta, como soy capaz de crear una máscara de felicidad perfecta, que me deje sola por completo en mi oscuridad. Pero esto incrementa el dolor, ver que ni siquiera la gente a la que piensas que le importas un poquito se dan cuenta de que estás a un paso de decirles adiós, duele, y la verdad, siempre me he considerado una chica bastante independiente, no necesito a alguien las 24 horas pendiente de si estoy bien o de si no estoy tan bien, más bien eso me agobia hasta convertirme en una maldita borde. Sí, soy borde, la gente me cansa rápido, no soy muy sociable aunque parezca lo contrario. La verdad, es que la sociedad no me divierte. Siempre he creido que tendría que haber nacido en otra época, siglos y siglos atrás, en otra época y en otra situación geográfica. España, Madrid, quizás Europa, no son mi lugar. Últimamente, retumba más fuerte que nunca la idea de irme fuera, a Inglaterra, tal vez América. La verdad, este sería el año perfecto. Soy una puta fracasada. Los días van pasando y son todos una copia del anterior. No tengo nada que hacer con mi vida. ¿Año sábatico? Já! Año de mierda, de odio a mi misma, de frustración...de miedo, de ver las cosas claras. Quiero irme de Velilla. Lo tengo claro. Y en este punto, si alguna alma perdida lee esto se preguntará: ¿y por qué no se va? Pues, simple y claro, ¡MIEDO! ¿Familia? Nunca he sentido que perteneciese a una en realidad, lo sé, soy egoísta, tengo una familia completa, bueno ya no tan completa... y no la disfruto, no sé disfrutarla, no soy capaz. Antes he estado escuchando una canción que me ha hecho pensar sobre esto, nunca le he dicho a mi madre que la quiero, nunca le he dado un abrazo a mi hermana porque me saliese del corazón, nunca he llamado a mi padre por el simple hecho de que me apeteciese oír su voz. ¿Y cuando se vayan? ¿Cuando ya no estén a mi lado? Lo siento, si no los supe amar. ¿Amigos? Hasta hace un tiempo pensaba que tenía unos "amigos" de verdad por los que valía la pena luchar. Ahora no sé que pensar. Está claro que esto iba a pasar, ellos están haciendo sus vidas, yo no. Y, en el fondo, sé que soy yo la culpable, que me estoy alejando de todo el mundo porque no quiero que me hablen de los bien que les va, y de lo maravillosas que son sus vidas nuevas. ¿Y Laura? Dentro de poco será un simple recuerda en la memoria de todos ellos. Nada importante. Nada que merezca la pena conservar.

Sólo quiero irme de aquí, ¿alguien me ofrece un trabajo, un piso y una vida nueva?

Quien sabe, quizás un día de estos venza este miedo y me vaya de verdad, y alcance la felicidad. Esa felicidad con la que no me llevo bien desde hace 15 años.

La línea - Dani Martín

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Vivimos en un mundo donde nos escondemos para hacer el amor,
pero la violencia se practica a plena luz del día.

John Lennon



lunes, 8 de noviembre de 2010

Mi chica.

- No podemos seguir así, esto es demasiado precipitado. Tú estás pidiendo de mí algo que no sé si voy a ser capaz de dártelo, porque, reconocelo, a fin de cuentas, no nos conocemos.

- ¿Eso es lo qué piensas?

- Sí, básicamente es eso.

El silencio que surge entre los dos se vuelve atronador, ella se desespera:

- ¿En qué estás pensando tú?

- Pensaba en...ti. Intentaba imaginar como será mi vida a partir de ahora. Como volver a acostumbrarme a una vida sin la chica que se come la masa de mis tortitas a cucharadas, sin la chica que va desordenando todo a su paso, esa chica que tiene mil sonrisas, pero cada una más bonita que la anterior, la que siempre, siempre llega tarde porque no le gusta tener que esperar, sin esa chica con la que voy a tomar algo y me roba el limón de mi bebida para comérselo. Esa chica con la que pongo mi vida en peligro cada vez que me subo a su coche por no ir a menos de 150. La chica que llora y ríe por cualquier cosa, pero que se enfada por mil cosas más. La chica de los pequeños detalles, de dejarme notitas pegadas a la frente antes de irse de mi cama, la que me dibuja corazones en mi coche cuando me descuido. La chica que siempre estará colgada a una cámara, un boli, un papel y unos cascos. Esa chica que me rompe los cigarros, porque le asquea el tabaco. La que siempre tiene que tener la razón, la cabezota y orgullosa, y borde. La chica que nunca pedirá perdón, ni dirá te quiero, si no lo siente su corazón de verdad, y aún así, se muere de vergüenza al hacerlo. En realidad, se muere de vergüenza con cualquier cosa, es la chica capaz de sonrojarse con una simple mirada. La que no le gusta hablar mirando a los ojos. La histérica, la bipolar. La que te puede matar con una mirada, la que me hace reír con sus miradas de asco. La que empieza a leer los libros por la última página. La chica a la que nada se le olvida, la que perdona y no olvida. La chica de la lluvia, a la que no le importa pillar una pulmonía mientras haya sido por estar bajo la lluvia horas y horas. La chica de octubre, de otoño, de invierno. La chica que odia la navidad, pero adora la nieve. La chica que odia su cumpleaños, pero adora a toda la gente que hace de ese día algo especial. La chica que me odia y a la vez me adora. La chica que amo, que quiero, que adoro. Mi chica. ¿Sabes de quién estoy hablando?

- Creo que sí...

- ¿Sigues pensando que esto es un error? ¿Sigues pensando que no te conozco en absoluto?

- Bésame.


© LauraPuente'2010