ddddddd“No sé lo que quiero y no pararé hasta conseguirlo.”

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martes, 16 de marzo de 2010

El salto

El frío congelando su cara, el viento azotando brutalmente todo su cuerpo, un cielo negro, con nubes grises, sin luna, sin estrellas, sin vida. Debajo de él, la ciudad, Madrid, preciosa, triste o contenta siempre tan perfectamente imperfecta. Siempre había sabido que sería aquel lugar, y ahora estaba a punto de convertirse en un cuerpo inanimado, un cadáver vagando a través de coches, de gente, de carreteras: "cualquier camino me lleva a mi hogar, y mi hogar es la muerte". Así, saltó desde una azotea a unos 100 metros de altura en plena Gran Vía madrileña. Según iba cogiendo velocidad su caída, su corazón latía más y más apresuradamente, como si supiese que el fin se acercaba e intentase agotar todos los latidos que le quedaban por gastar, sus pulmones se ahogaban con la fuerza del aire, él se llegó a preguntar si moriría antes por el colapso y el shock que estaban sufriendo sus órganos que por su cita con el duro asfalto. Y ese fue su último pensamiento, un segundo después todo su cuerpo se esparcía por la carretera.


lau~

Hemoglobina

Cada palabra desgarraba mi alma como el más afilado de los cuchillos, y yo me aferraba a él como si fuera el fin, no paraba de dolerme, me estaba cortando las manos, no paraba de sangrar por dentro, me hacía daño, mucho daño, pero sentía que si me soltaba caería a un vacio mucho más doloroso, asi que seguí, seguí sangrando, sangré y sangré, lloré y lloré, ya no sabía si lloraba hierro o si sangraba sal, sólo rezaba porque mi cuerpo no se quedará sin sangre, la última gota de líquido rojo corría por mi cuerpo buscando la salida, y yo no quería dejarla, ya no tenía alternativa, si me soltaba me hundiría, si me seguia aferrando moriría. Y tampoco estaba muy segura de que mi vida a partir de ese momento fuese mejor que la muerte, pero aún así le miré a los ojos, y, con la última gota de mi sangre, le dije adiós, me solté.

lau~