ddddddd“No sé lo que quiero y no pararé hasta conseguirlo.”

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lunes, 28 de junio de 2010

Reencuentro

Estela salió tarde de trabajar aquel día, acababa de dimitir, después de haber sido acosada por su jefe, un hombre que rondaba los 60 años, y sumido en un matrimonio infeliz, que descargaba sus calentones con la primera cara bonita que se le cruzaba, o según Estela: un maldito cabrón. Pero se acabo, tres años en aquel bar de mala muerte que se acababan aquella noche. Llovía.
-Estúpida lluvia – pensó Estela – Esta claro que las cosas siempre van de mal en peor.
Echo a andar hacia su casa, sola, bajo el agua que cada vez caía más fuerte, iba tan metida en su mundo que no pudo evitar tropezar con él. Una sombra negra, capucha sobre la cabeza, pantalones caídos, mochila al hombro, y cascos puestos, andaba en su dirección, con la cabeza agachada. El golpe era predecible.
-Ai, perdóneme, lo siento. – Sollozaba Estela.
-Tú – dijo él.
-Tú – corroboró ella.
-¿Qué tal?
-Pues si voy llorando, será señal de que no muy bien, ¿no crees? Veo que tu intuición sigue siendo igual de pésima que cuando me dejaste tirada en aquel andén.
-Golpe bajo, y lo sabes. No sé, a lo mejor llorabas por la hostia que te acabas de dar con mi cabeza.
-Sí, también podría ser por eso, siempre fuiste muy cabezón.
-Bueno, ya vale, ¿no crees?
-No, ¿te importa apartarte de mi camino?
Estela siguió andando, cuando Álvaro salió tras ella:
-Pues sí, sí que me importa. ¿Sabes qué día es hoy?
-Déjame en paz!
-¿Lo sabes verdad? No es casualidad que nos hayamos encontrado, ¿no te parece?
-Sí, por supuesto que lo sé, hoy hace exactamente 5 años desde que conocí el error más grande de toda mi vida. Veo que sigues creyendo en el destino y todas esas gilipolleces.
-¿De verdad piensas eso? ¿De verdad crees que he sido lo peor que ha pasado por tu vida?
Estela no dijo nada, Álvaro dio media vuelta y siguió su rumbo.
-Álvaro! Sabes que no hablaba en serio –gritó.
Él dejo esbozar una maliciosa sonrisa y se dio la vuelta.
-Perdona, he tenido un día demasiado horrible, y haberme encontrado con la persona que más daño me ha hecho no lo está mejorando mucho, lo siento, pero es así. – dijo Estela.
-Bueno, que te parece si te vienes a mi casa y me cuentas qué tal te va? Y creo que yo te tengo que explicar unas cuantas cosas.
Estela estaba indecisa, pero finalmente accedió a irse con él. Cinco años atrás se habían chocado de casualidad en una tarde lluviosa en el centro de Madrid, ella se había cargado su ipod, él hizo que se fracturase un tobillo, pero para ambos fue el mejor día de sus vidas, y el preludio de la historia más bonita y apasionada de sus vidas. Pero nada dura para siempre, y dos años después todo eso se había acabado, y el amor dio paso al odio. No se veían desde el día en que habían decidido fugarse juntos de aquel espantoso lugar, y él la abandono sin más despedida que un mensaje que decía: No te quiero.
No habían vuelto a hablar, ni a verse, hasta aquel día, sus palabras dejaban ver rencor y todo lo que se habían echado de menos, por eso a pesar de todo, ignoraron el pasado. Hicieron como si ese reencuentro fuese suficiente para olvidar todo el daño. Así acabaron en casa de Álvaro, hablando de lo penosas que se habían vuelto sus vidas, Estela viviendo en el pequeño piso que sus padres le habían dejado antes de morir meses atrás, manteniéndose con trabajos de mala muerte, mientras intentaba sacarse la ESO en un colegio nocturno. Álvaro con millones de euros en su cuenta bancaria, que no usaba, pues el odio y el desprecio que sentía hacía su padre era mayor que cualquier cantidad de dinero. Estela lloró y lloró, mientras Álvaro la consolaba entre sus brazos, y llegaron a un punto clave de la noche:
-Te mentí - dijo Álvaro – Siempre te he querido, no he dejado de quererte ni un solo minuto, desde que te conocí, hasta el día de hoy, me acuesto y me levanto pensando en ti…
-No me hagas esto.
-Esa es la única verdad.
-No, cállate!
-No…mi padre no quería que estuviésemos juntos, me amenazo, me dijo que si no te dejaba, arruinaría a tu familia, o los mataría, y luego iría a por ti. Yo no podía soportar eso, fui un cobarde, lo sé, no hay día en el que no me arrepienta. No hay día en el que no me odié a mi mismo por lo que te hice. No hay día en el que no descuelgue el teléfono e intente marcar tu número, pero mi puta cobardía me lo impide. Fuiste y eres, lo mejor que ha pasado por mi vida. Cuando te fuiste, bueno, cuando te dejé ir. No fui yo, era un espectro de mí, no hablaba con nadie, apenas comía, y mucho menos salía. Sólo escribía y escribía, escribía para ti, porque fuiste la única que entendió mi sueño de ser escritor, de intentar serlo, la única que me animó a luchar por ello. Y aunque esa idea ya la he desterrado de mi mente, he seguido escribiendo sólo para ti.
Estela se había quedado helada, sin saber que decir.
-¿Y que escribías?
-Ñoñerías, a veces escribía sobre la vida que hubiésemos tenido si me hubiese fugado contigo, otras sobre la realidad, otras sobre lo que hacer si te volvía a encontrar, y así, inventaba mil historias de ti y de mí, pero todas tenían algo en común, todas tenían un final feliz.
-No, me he pasado años odiándote, haciéndome creer a mí misma que eras la peor persona que existía, que los dos maravillosos años que habíamos pasado juntos sólo fueron una farsa, que nunca me quisiste de verdad. Me engañaba a mí misma. Lo sé. Pero así conseguí aguantar día a día en este asco de vida. Cuando me enviaste aquel mensaje, quería alejarme de todo, hice el viaje que tendríamos que haber hecho juntos, me fui a Italia, y allí me intenté suicidar sin éxito, volví a casa, pedí perdón a mis padres y me encerré en una vida desgraciada, odiando a todo lo que era y lo que tenía. A veces pienso que mis padres murieron de la pena de ver a su hija así, que yo tuve la culpa…No, no me puedes hacer esto.
Estela cogió sus cosas y se marcho de aquel lugar, ahora estaba granizando, pero no le importó, no podía sentir nada.


© LauraPuente ' 2010