ddddddd“No sé lo que quiero y no pararé hasta conseguirlo.”

dddddd

domingo, 28 de noviembre de 2010

despiertame si te hago falta, si me haces falta te despierto yo.

Abrió los ojos, ella seguía durmiendo acurrucada en su pecho. Decidió que aquel día no se separaría de ella ni un segundo.

Y así fue, ella fingió no darse cuenta de nada, estaba encantada teniendo toda su atención, pero se acabó cansando. Después de la cena, al salir de un restaurante, ella preguntó:

- ¿Se puede saber qué te está pasando? Más que mi novio pareces mi madre. Me estás agobiando.

- ¿A mí? Nada, sólo que te quiero, y no quiero que te pase nada.

- ¿Y qué se supone que me tiene que pasar? - ella estaba confusa.

Él se puso nervioso:

- Eh, es...esto, mm nada, nada.

- Cariño, me voy a casa, yo sola. Mañana te llamo, ¿vale?

- En serio, ¿no quieres que te acompañe? ¿O qué me quede contigo? ¿O venirte conmigo?

- No. Necesito irme yo sola.

- Vale, pero llámame cuando llegues. - Él la dejó ir de mala gana. La siguió con la mirada hasta que dobló la esquina, se dio la vuelta dispuesto a poner rumbo hacia su casa, pero de repente ruido de neumáticos frenando bruscamente, gritos, choque de coches, desolación. Salió corriendo a buscarla, y, desde la misma esquina en la que la vio perderse, la ve tirada en el suelo, atropellada, rodeada de gente que se compadece de ella. Se acercó, se agachó a su lado, lloró, no le salieron las palabras, pero dio igual, ella, con los últimos suspiros de vida que le quedaban, habló por él:

- Sé lo que soñaste anoche -dijo débilmente- Lo sé, porque yo soñé lo mismo, pero, a diferencia de ti, yo sabía que no podría eludir a mi muerte. ¿Te das cuenta? Era inevitable, no podemos escapar de nuestro destino. Te quiero. Te esperaré en el otro lado... - su voz se apagó, su respiración se agotó, sus latidos se acabaron, murió, en sus brazos. Él la besó, y susurró:

- Hubiese sido capaz de protegerte toda mi vida, si me hubieses dejado... - y lloró, sin consuelo alguno.



Sin embargo, nadie despertó en aquella habitación esa mañana, ambos descansaban en paz, en un sueño eterno.


martes, 16 de noviembre de 2010

di sere nere.

Tardes de lluvia, de mantas, de pelis, de series, de libro. Tardes de otoño, de casi invierno. Tardes de pensar, de escribir. Tardes negras, grises. Tardes de soledad.


jueves, 11 de noviembre de 2010

Mi lamento.

Llevo un rato frente a la pantalla, con el nuevo disco de Dani Martín fluyendo en mis oídos, y sin saber que decir. Me gustaría desahogar todo lo que me está matando últimamente, pero no es algo fácil de hacer, y yo para hablar de mi vida suelo ser bastante pésima.

No estoy pasando por un momento feliz de mi vida, la verdad, estoy en una de las peores etapas. Me he hundido mil veces, pero siempre he visto una luz, algo por lo que merece la pena luchar. Ahora esto está completamente oscuro, creo que he tocado fondo y que poco a poco me voy acomodando en este lugar, ya no lucho, no sirve, siempre hay algo que me trae de vuelta a este tétrico lugar. Lo peor es ver como nadie se da cuenta, como soy capaz de crear una máscara de felicidad perfecta, que me deje sola por completo en mi oscuridad. Pero esto incrementa el dolor, ver que ni siquiera la gente a la que piensas que le importas un poquito se dan cuenta de que estás a un paso de decirles adiós, duele, y la verdad, siempre me he considerado una chica bastante independiente, no necesito a alguien las 24 horas pendiente de si estoy bien o de si no estoy tan bien, más bien eso me agobia hasta convertirme en una maldita borde. Sí, soy borde, la gente me cansa rápido, no soy muy sociable aunque parezca lo contrario. La verdad, es que la sociedad no me divierte. Siempre he creido que tendría que haber nacido en otra época, siglos y siglos atrás, en otra época y en otra situación geográfica. España, Madrid, quizás Europa, no son mi lugar. Últimamente, retumba más fuerte que nunca la idea de irme fuera, a Inglaterra, tal vez América. La verdad, este sería el año perfecto. Soy una puta fracasada. Los días van pasando y son todos una copia del anterior. No tengo nada que hacer con mi vida. ¿Año sábatico? Já! Año de mierda, de odio a mi misma, de frustración...de miedo, de ver las cosas claras. Quiero irme de Velilla. Lo tengo claro. Y en este punto, si alguna alma perdida lee esto se preguntará: ¿y por qué no se va? Pues, simple y claro, ¡MIEDO! ¿Familia? Nunca he sentido que perteneciese a una en realidad, lo sé, soy egoísta, tengo una familia completa, bueno ya no tan completa... y no la disfruto, no sé disfrutarla, no soy capaz. Antes he estado escuchando una canción que me ha hecho pensar sobre esto, nunca le he dicho a mi madre que la quiero, nunca le he dado un abrazo a mi hermana porque me saliese del corazón, nunca he llamado a mi padre por el simple hecho de que me apeteciese oír su voz. ¿Y cuando se vayan? ¿Cuando ya no estén a mi lado? Lo siento, si no los supe amar. ¿Amigos? Hasta hace un tiempo pensaba que tenía unos "amigos" de verdad por los que valía la pena luchar. Ahora no sé que pensar. Está claro que esto iba a pasar, ellos están haciendo sus vidas, yo no. Y, en el fondo, sé que soy yo la culpable, que me estoy alejando de todo el mundo porque no quiero que me hablen de los bien que les va, y de lo maravillosas que son sus vidas nuevas. ¿Y Laura? Dentro de poco será un simple recuerda en la memoria de todos ellos. Nada importante. Nada que merezca la pena conservar.

Sólo quiero irme de aquí, ¿alguien me ofrece un trabajo, un piso y una vida nueva?

Quien sabe, quizás un día de estos venza este miedo y me vaya de verdad, y alcance la felicidad. Esa felicidad con la que no me llevo bien desde hace 15 años.

La línea - Dani Martín

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Vivimos en un mundo donde nos escondemos para hacer el amor,
pero la violencia se practica a plena luz del día.

John Lennon



lunes, 8 de noviembre de 2010

Mi chica.

- No podemos seguir así, esto es demasiado precipitado. Tú estás pidiendo de mí algo que no sé si voy a ser capaz de dártelo, porque, reconocelo, a fin de cuentas, no nos conocemos.

- ¿Eso es lo qué piensas?

- Sí, básicamente es eso.

El silencio que surge entre los dos se vuelve atronador, ella se desespera:

- ¿En qué estás pensando tú?

- Pensaba en...ti. Intentaba imaginar como será mi vida a partir de ahora. Como volver a acostumbrarme a una vida sin la chica que se come la masa de mis tortitas a cucharadas, sin la chica que va desordenando todo a su paso, esa chica que tiene mil sonrisas, pero cada una más bonita que la anterior, la que siempre, siempre llega tarde porque no le gusta tener que esperar, sin esa chica con la que voy a tomar algo y me roba el limón de mi bebida para comérselo. Esa chica con la que pongo mi vida en peligro cada vez que me subo a su coche por no ir a menos de 150. La chica que llora y ríe por cualquier cosa, pero que se enfada por mil cosas más. La chica de los pequeños detalles, de dejarme notitas pegadas a la frente antes de irse de mi cama, la que me dibuja corazones en mi coche cuando me descuido. La chica que siempre estará colgada a una cámara, un boli, un papel y unos cascos. Esa chica que me rompe los cigarros, porque le asquea el tabaco. La que siempre tiene que tener la razón, la cabezota y orgullosa, y borde. La chica que nunca pedirá perdón, ni dirá te quiero, si no lo siente su corazón de verdad, y aún así, se muere de vergüenza al hacerlo. En realidad, se muere de vergüenza con cualquier cosa, es la chica capaz de sonrojarse con una simple mirada. La que no le gusta hablar mirando a los ojos. La histérica, la bipolar. La que te puede matar con una mirada, la que me hace reír con sus miradas de asco. La que empieza a leer los libros por la última página. La chica a la que nada se le olvida, la que perdona y no olvida. La chica de la lluvia, a la que no le importa pillar una pulmonía mientras haya sido por estar bajo la lluvia horas y horas. La chica de octubre, de otoño, de invierno. La chica que odia la navidad, pero adora la nieve. La chica que odia su cumpleaños, pero adora a toda la gente que hace de ese día algo especial. La chica que me odia y a la vez me adora. La chica que amo, que quiero, que adoro. Mi chica. ¿Sabes de quién estoy hablando?

- Creo que sí...

- ¿Sigues pensando que esto es un error? ¿Sigues pensando que no te conozco en absoluto?

- Bésame.


© LauraPuente'2010


sábado, 30 de octubre de 2010

I wanna be free.

Viernes. Hoy es un viernes de esos que lo único que apetece es coger tu portátil, tirarte al sofá, ponerte alguna buena serie o algo de música de fondo, o leer un buen libro mientras escuchas el retumbar del viento en las ventanas o el escurrir de las gotas de lluvia en los cristales, mientras tú te sientes segura bajo tu manta. Hoy, que para lo único que me apetecía pisar la calle era para sacar a mi perro, la verdad es que adoro ese momento, el frío que se siente al dejar tu casa, la tranquilidad que llevas al andar, el aire moviéndote el pelo, unos cascos como tus mejores amigos...es algo inexplicable, algo que simplemente apetece, algo para vaciar la mente de todos los problemas, dejar que el viento haga volar esos problemas lejos, muy lejos de donde tú te encuentres, y disfrutar, disfrutar del progresivo congelamiento de cada una de tus extremidades, y llegar a casa y sentir esa oleada de calor que nos devuelve la vida.

Todo eso es lo más interesante que he hecho en este día, y ¿sabéis qué? Hoy, no necesitaba nada más.


And I wanna be free, wind in my hair, salt on my skin, sun in the air,
I have to feel love, holding on me. I'll give you everything that you would ever need..

jueves, 28 de octubre de 2010

27 de octubre de 2010.

19 añitos...
Y ya está. No hay nada más. Es un día como cualquier otro, que la gente te hace sentir especial, y como si este día fuese sólo y exclusivamente tuyo. ¿La gente? No! "La gente" sólo te deja un comentario insulso en tal o cual red social, un comentario que no significa nada, sin ni siquiera preguntarse si será tu cumpleaños de verdad, sintiendo que han cumplido. Las personas que realmente te hacen sentir este día como tuyo, son tus amigos, los verdaderos, los que llaman a tu puerta a las 9 de la noche, mientras hace un frío invernal, y te empiezan a cantar el cumpleaños feliz con una vela y una tarta improvisada! Los que te regalan un simple dibujo que para ti significa mucho más que un regalo material, los que quieren pasar la mañana, el único tiempo que tienen libre, contigo por el siempre hecho de verte crecer, de todo el camino recorrido y compartido a su lado. Y, porsupuesto, los amigos que no pueden hacer ninguna de esas cosas por unos cuantos de cientos o decenas de kilometros de distancia, pero que aún así, con sus gestos y detalles, los sientes tan cerca como al resto. Y, sin duda, tu familia, la primera y la última que te felicita siempre, la que se pasa el día a tu merced por el simple hecho de hacerte feliz en "tu día". Por todo eso, es por lo único (que no es poco) por lo que me gusta mi cumpleaños. Odio crecer, odio cumplir años, sí, lo sé, sigo inmersa en el síndrome Peter-Pan! Pero ellos consiguen hacer que este día, yo sea feliz!
A todos y cada uno de vosotros que no hace falta nombrar, GRACIAS!
Os quiero.


lunes, 25 de octubre de 2010

Mejor que la libertad, mejor que la vida.


Felicidad en estado puro, brutal, natural, volcánico, que gozada, era lo mejor del mundo... Mejor que la droga, mejor que la heroína, mejor que la coca, chutes, porros, hachís, rallas, petas, hierba, marihuana, cannabis, canutos, anfetas, tripis, ácidos, lsd, éxtasis... Mejor que el sexo, que una felación, que un 69, que una orgía, una paja, el sexo tántrico, el kamasutra, las bolas chinas... Mejor que la nocilla y los batidos de plátano... Mejor que la trilogía de George Lucas, que la serie completa de los Teleñecos, que el fin del Milenium... Mejor que los andares de Ally Mcbeal, Marilyn, la Pitufina, Lara Croft, Naomi Campbell y el lunar de Cindy Crawford... Mejor que el pequeño paso de Amstrong sobre la Luna, el Space Mountain, Papa Noel, la fortuna de Bill Gates, las malas experiencias cercanas a la muerte, la resurrección de Lázaro, todos los chutes de testosterona de Schwarzenegger, el colágenos de los labios de Pamela Anderson, mejor que los excesos de Morrinson... Mejor que la libertad... Mejor que la vida.

¿Un juego de idiotas? Tal vez, pero era nuestro juego.


Me gusta jugar a las tabas. Y al monopoly, pero sólo cuando soy la banca. Me encanta jugar a las canicas, siempre gano. El juego de la oca es una idiotez. Aunque menos que las damas, el cubo de rubbik, y todas esas tonterías de los países del este. Las adivinanzas no son lo mío. Los dados las cartas y la rayuela... están bien.
El corre que te pillo tiene un pase, pero eso es todo. Pero hay un juego al que jamás hay que jugar. He dicho JA-MÁS. Aunque os lo proponga vuestro mejor amigo. Me refiero a dejarse sepultar en un bloque de hormigón.


- Hay dos o tres cosas que nunca me has pedido y lo lamento. Habría sido capaz.
~ ¿Qué cosas?
- Comer hormigas, insultar a los parados que salen del Inem... amarte como loco.


sábado, 9 de octubre de 2010

Elegí...


Yo elegí quererte y todas las consecuencias que eso conllevaba, elegí que tu fueses la persona que llenase mis días de sonrisas, elegí que tu olor era el que mejor le venía a mis sábanas. Yo elegí que me comieras a besos, elegí también tu voz al otro lado del teléfono. Elegí llorar por ti de vez en cuando, elegí creerme tus verdades y creerme a medias tus mentiras, elegí que no quería otras manos agarradas a las mías, que no quería ver por la mañana otra cara que no fuese la tuya, elegí nuestro mes del año y nuestro día del mes, elegí que tú fueras mi locura y mi cordura, elegí llenar el silencio de la noche de nuestra risa. Elegí las idas y venidas, las despedidas, elegí la impotencia, la incertidumbre y tu impredecibilidad, elegí el miedo a fallar y los impulsos, elegí las miradas, elegí temblar, elegí hacerme adicta a tus palabras, al corte de tu voz. Elegí conservar intacto cada momento, y dejar huella de lo que algún día fue. Elegí que mi mayor hobbie era verte dormir entre sábanas blancas, elegí no callarme nada, elegí darte todo, elegí hablar de nosotros cuando hablaba de mi, elegí ser fuerte sin la ayuda de ningún tipo de coraza y luchar por un solo motivo, elegí darte todas mis oportunidades, elegí quedarme con tus manías, tus defectos y tus carencias. Elegí perdernos debajo de cualquier edredón, y tu respiración en mi oreja derecha, elegí hacerlo lento, y la pasión a gran escala, elegí estremecerme sola y únicamente con tus caricias, elegí no ponernos límite. Elegí el sabor agridulce de las discursiones que acababan en abrazo, elegí derrumbarme cuando ya no aguantaba más, elegí encontrarte en lugares donde nunca estarías...Elegí arriesgar y jugarmelas por ti y no me arrepiento de nada...

jueves, 9 de septiembre de 2010

Rebeldía.

Hay un puente que va de la infancia a la adultez, cada uno lo cruza como puede, del otro lado está el mundo, esperando a los que tienen el coraje de soñar, de correr riesgos para vivir a pleno. El mundo necesita espíritus rebeldes que puedan cambiarlo, almas que se atrevan a ponerle el pecho a la vida y bandera blanca al corazón...

jueves, 2 de septiembre de 2010

lunes, 30 de agosto de 2010

Ohana




Soñó que tenía una familia de verdad, una familia que la quería, que le dedicaba su tiempo y su atención, que confiaba en ella, que creía en ella. Y despertó, y se dio cuenta de que seguía viviendo con aquellos extraños, para los que ni siquiera existía...

sábado, 21 de agosto de 2010

Recuerdos de toda una vida...

Katherine sale del Starbucks con su café calentito en la mano, tiene prisa, llega tarde a la redacción, bajo su brazo está el periódico que ha comprado al salir de casa, el primer New York Times que lleva de portada un artículo firmado por ella. Le echa otra ojeada mientras camina a paso ligero, y sonríe, sonríe porque no puede evitar recordar cómo empezó todo aquello. Su memoria ahora mismo no está pisando la Gran Manzana, se acaba de trasladar a diez años atrás, a un pequeño pueblecito en el que están todos sus recuerdos. Su casa, aquella habitación en la que empezó a escribir sólo por evadirse del mundo, de su vida. Aquel día que llego al instituto y dijo: yo quiero ser periodista. Y lo dijo medio en broma, medio en serio, pero ella ya estaba firmemente decidida. Allí era donde estaban sus amigos, aquellos amigos que serán los más sinceros que habás tenido en la vida. Aquel pensamiento: "cuando sea mayor y vean artículos en el periódico con mi nombre lo leerán, sonreirán y pensarán: lo consiguió." Y se da cuenta de que ya es mayor, de que ya lo ha conseguido. Y vuelve a sonreír, pero ahora es una sonrisa nostálgica, lo echa de menos, echa de menos todos esos sueños por cumplir, esos tiempos de soñar y reír, y soñar y reír, y ser feliz, sólo con sueños, con esperanzas, con ilusiones, con ganas de vivir...todo eso está tan lejos ya. Katherine va tan ensimismada en sus pensamientos que ni siquiera se da cuenta del choque. De repente otras manos preocupadas la están levantando, su café está esparcido por la acera, el periódico volando en el frío viento de otoño. Y ese hombre enfrente, esa cara tan familiar...
-¿Estás bien? ¿Te has hecho daño?
-¿Paul? ¿Eres tú?
-Vaya, me sorprende que Katherine Bridge, la periodista del momento, se acuerde de mí - Sonríe, esa sonrisa de niño tierno, su sonrisa, única e incomparable.
-Paul Scott, el estilista de moda, cuando quieras te hago un artículo. - contesta ella, feliz, tan feliz de repente.
-Jajaja, sí, estaría bien, tratarnos como dos auténticos desconocidos, que ironía.
-¿Te está pasando lo mismo que a mí?
-¿El qué? ¿Miles de imágenes, miles de recuerdos te están viniendo a la vez a la cabeza? ¿Y no sabes cual elegir? ¿Por qué cada uno te parece más feliz y alegre que el anterior? Sí, me está pasando lo mismo.
-Es raro, ¿no? Ahora mismo venía pensando en ti, bueno, en ti y en todos, en aquella época...
-Sí...tuvimos razón en pensar que esa iba a ser la mejor época de nuestra vida, aunque quizá nosotros nos separásemos demasiado pronto, quizá con demasiadas cosas todavía por descubrir.
-Bueno, quizá fue mejor así, nos separamos cuando todavía eramos inocentes, ingenuos ante la vida...
-Sí, bueno, yo creo que nunca dejé de serlo...
-Eso está bien, es lo que siempre me gusto de ti, tu ingenuidad tan divertida.
-Jajaja, lo que siempre me gusto de ti es que me hiciste reír como nadie, es que fuiste mi mejor amigo en el momento oportuno.
-Bueno, quien dice "momento" dice "ocho largos años aguantandote"...- Ella se ríe, ruidosamente, con la boca bien abierta, dejándole ver al mundo lo feliz que es, como siempre ha sido su sonrisa. Él sonríe, tímidamente, tapándose la boca con sus largos dedos, como siempre ha hecho, pero igualmente feliz.
-Vaya, hay cosas que nunca cambian - dice Katherine, y vuelve a reír, y ríe y no puede parar, como en aquellas horas de clase en las que se picaban, se molestaban, se torturaban, se escribían notitas, cartas enteras, se llamaban, se echaban la bronca, pero ante todo reían, siempre reían, él siempre supo hacerla reír, en cualquier situación, y aunque Katherine nunca estuvo muy seguro, Paul pensaba lo mismo sobre ella. Paul y Katherine, los inseparables, las eternas sonrisas, dos minutos con ellos y la gente olvidaba toda sus penas, eran únicos, y unidos eran un huracán de felicidad. Pero ahora se necesitan más que nunca, en estos tiempos de madurez, de hacer las cosas bien, de no querer equivocarse, es cuando más necesitas la sonrisa de alguien tan cómplice.
-Lo hemos conseguido, ¿no? - pregunta Paul, un poco inseguro.
-Lo hemos conseguido, sí. - contesta Katherine - Pero echo tantas cosas de menos.
-Venga, te invito a otro café y nos ponemos al día.
-Es justo lo que necesito.

Ninguno de los dos fue a trabajar aquel día, a ese café le siguió un paseo por Central Park, un largo camino en coche hasta sus raíces, un almuerzo en aquel bar al que tanto les gustaba ir, una tarde recorriendo el pasado, entre risas, comida, y conversaciones del tipo: ¿Te acuerdas cuando...? ¿Te acuerdas del día en el qué...? ¿Te acuerdas cuando fuimos a...? ¿Te acuerdas cuando vimos...? ¿Te acuerdas cuando le hicimos eso a ese? ¿Te acuerdas de aquella profesora a la que tanto odiábamos? ¿Te acuerdas del amigo aquel? ¿Cómo se llamaba? ¿Sigues hablando con él? ¿Te acuerdas?...Y ambos sonríen, y se ríen con ganas, porque ambos se acuerdan de todos y cada uno de aquellos momentos. Por qué, ¿cómo iban a olvidar la etapa más feliz de sus vidas? Por qué, ¿cómo iban a olvidar una amistad tan pura?
Y vuelven a la bulliciosa ciudad, el día se acaba...
Ai! Te juro que me duele la mandíbula y la tripa de tanto reír. Jajaja.
-Sí, te creo, a mí me pasa igual, hacía tiempo que no me lo pasaba tan bien - y se siguen riendo, quizá sin ningún motivo, quizá por alguna tontería, quizá por el simple hecho de haber podido disfrutar un día más el uno del otro.
Katherine está a punto de bajar del coche de Paul, cuando se gira y le dice:
-Paul...Te echo de menos.
-Estoy aquí, siempre estaré aquí, y yo siempre te echaré de menos.
-Quizá esto sea lo bonito, ¿no? Haber podido disfrutar de un día así, juntos, como si el tiempo se detuviese por un día, sólo para que nosotros podamos disfrutarlo, como si nada hubiese cambiado.
-Sí, eso es bonito, sin duda. Te quiero, Katherine. Siempre serás tú, la que me ayudo a empezar el camino más largo y duro que se pueda imaginar, la vida. Y me alegro de que fueses tú, eras la indicada. - Katherine está a punto de llorar. Le abraza, fuerte, más fuerte, como cuando le pegaba y luego se sentía culpable. No, más fuerte, como cuando volvía de vacaciones después de meses sin verle. No, aún más fuerte, como nunca antes le había abrazado...
-Te quiero mucho, Paul, siempre serás una gran parte de mí, de mi vida, llámame cuando te apetezca caminar un poco, o cuando vuelvas a ver mi nombre en portada.
-Llamame cuando te conviertas en la novia de algún "Hollywood Star" y necesites un estilista.
-¡Entonces no te llamaré nunca! - Y los dos vuelven a reír, como locos, como nunca, como siempre...

© LauraPuente.2010

jueves, 19 de agosto de 2010

Rhythm of love...

En verdad, si no fuera por la música, habría más razones para volverse loco.
Tchaikovski


viernes, 13 de agosto de 2010

Metro de Madrid: Sueña.

-Me está mirando, ¿por qué me mira tanto? - piensa ella, y le mira, él aparta la mirada.
-Mierda, se ha dado cuenta de que la estaba mirando, pero porque no deja ella de mirarme. - piensa él, y la vuelve a mirar.
-¿Por qué le miro tanto?
Sus miradas se cruzan, ambos se sienten cohibidos, todo el mundo se siento cohibido ante la fija mirada de un desconocido, pero ninguno de los dos aparta los ojos del otro, y la primera sonrisa surge sola, señal de confianza, señal de haberse dado el visto bueno o señal de "oh dios mío, me estoy muriendo de vergüenza, voy a sonreír para quitarle un poco de hierro al asunto."
Ella, con su poster de Kurt Cobain y su cd de Mika recién comprados en un mano, y su mp4 en la otra, con la voz de Gavin DeGraw en sus oídos, con sus diecinueve años a punto de cumplir, y con un montón de proyectos a punto de comenzar.
Él, con su pinta de bohemio desaliñado, tarareando alguna canción que escucha a través de sus cascos, mochila al hombro junto con sus 25 años, y una vida llena de sueños, sueños fracasados y sueños inalcanzables, y un nuevo sueño por cumplir.
Y ahí acabará todo, él con miles de preguntas sobre ella rondandole la cabeza. Ella con la firme certeza de que no encontrará al hombre de su vida a los 18 años.

A ella se le acaba su trayecto, el metro empieza a salir del túnel, empieza a detenerse. Se levanta, y se sorprende al ver que también se acaba el trayecto para él. Casualidades del destino.

Él sale primero con paso ágil, ya no hay miradas, el coqueteo ha terminado. Cuando salgan del subsuelo volverá la prisa con la brisa de la ciudad.
Ella mira su reloj impaciente, está a punto de perder el autobús que la lleve de vuelta a su realidad. Acelera el paso. Lo tiene justo delante, sabe que perderá el bus, sabe que lo perderá a él, pero no quiere adelantarle. Él sabe que la tiene detrás.
Llegan a los torniquetes, pasan por la misma puerta, él muestra su primer gesto de caballerosidad, se la mantiene abierta, ella pasa y sus manos se rozan bruscamente durante un momento. Pero ambos siguen como si nada. Por fin salen a la superficie, ella gira a la derecha, él gira a la izquierda. Ambos saben que no se volverán a ver, que son dos almas diminutas perdidas en una inmensa ciudad, pero ambos siguen su camino.

Él se gira, la mira. Ella se gira, le mira. Sus miradas vuelven a cruzarse como hace unos minutos, pero ahora ya no hay vergüenza, sólo hay deseo. Él se dirige a ella, ella hacia él.

-Te invito a cenar -dice él.
-Primero bésame -contesta ella.




© LauraPuente ' 2010

lunes, 2 de agosto de 2010

Standby.

Me da vértigo el punto muerto y la marcha atrás. Vivir en los atascos, los frenos automáticos y el olor a gasoil. Me angustia el cruce de miradas, la doble dirección de las palabras y el obsceno guiñar de los semáforos. Me arruinan las prisas y las faltas de estilo, el paso obligatorio, las tardes de domingo y hasta la línea recta. Me enervan los que no tienen dudas y aquellos que se aferran a sus ideales sobre los de cualquiera. Me cansa tanto tráfico y tanto sin sentido...Parado frente al mar mientras el mundo gira...

me#






Tenía una risa que era increible, su risa te hacía reir, y era alegre, con ella volaba el tiempo, pero era también impaciente, exigente, egoísta e impulsiva...


domingo, 1 de agosto de 2010

I can fly

-Aún recuerdo el día que te conocí, lo recuerdo como si hubiese sido ayer. Y, sin embargo, ya pasaron dos años...y ya todo ha terminado ¿no? Recuerdo que te acercaste a mí, me empezaste a hablar, a animar, y luego me dijiste: "te preguntarás quien soy." La verdad esque no me lo preguntaba, sabía perfectamente quien eras, pero yo era una tonta que no tenía el valor suficiente para dar el paso que diste tú. Sin embargo, aún a día de hoy, me sigo preguntando quién eres. Siento que nunca llegue a conocerte del todo. De lo que estoy segura es de que tenías miedo, miedo de empezar a sentir algo tan arrollador, algo tan imposible, miedo a volver a sufrir, lo sé, había cosas que no se me escapan, aunque tú pensaras que nunca me daba cuenta de nada, que era una cría estúpida y feliz, que era como una niña a la que te gustaba cuidar. Pero tú tampoco llegaste a conocerme del todo. Miento, en realidad, creo que nos llegamos a conocer tantísimo que era irreal, era pura complicidad y nada más. Sin palabras tú podías leer mi mente. Tenías la palabra adecuada siempre en el momento adecuado, y en ese aspecto siempre me sentí inferior. Nunca sabía como tratarte, eras tan difícil, y al final, supongo que te cansarías, te fuiste, no hubo ni un "adiós", ni una mala palabra, ni una discusión, ni un "hasta luego". No hubo nada, un día desperte y ya no estabas a mi lado. Dolor, sentí mucho dolor, francamente un "hasta nunca" hubiese dolido infinitamente menos. Me abandonaste, cobarde, no tuviste valor para decirme a la cara que ya no me querías, no como un día nos quisimos, me dejaste sola. Te eche de menos, mucho, cada día, cada minuto, cada discusión que tenía, cada buen momento, cada viaje, cada noche, cada nuevo sentimiento que anidaba en mi interior, cada momento de la vida no era lo mismo si no podía compartirlo contigo. Y, ¿sabes lo que más me duele? Que siempre lo echaré de menos, que fuiste, eres y serás una persona que ha marcado mi vida sin darnos cuenta. No se porque has vuelto a aparecer, pero dilo, dilo de una vez, dime que me odias y así podré tener algo con lo que justificar el cabreo que me haces sentir al tenerte delante.
-Te quiero...
-No era eso lo que tenías que decir. - De repente él la besa suavemente.
-Y eso no era lo que tenías que hacer - Y ella le besa más fuerte.

© LauraPuente ' 2010

lunes, 19 de julio de 2010

Miedo

- ¿Tú no piensas saltar?
- Sigo pensandolo.
- Venga, dame la mano, saltaremos juntos - Cuando sus manos se unen ella nota el temblor de sus dedos, tiene miedo, él, el chico duro, tiene miedo de saltar al mar desde unas rocas.
- Tienes miedo...
- No, ¿qué dices?
- No era una pregunta, era una afirmación, tienes miedo. Lo noto. Lo sé.
- Vale, sí, tengo miedo, ¿qué pasa? ¿Es que tú no tienes miedo de nada?
- Claro que sí, todo el mundo tiene miedo a algo.
- ¿Y tú de qué tienes miedo?
- Pues, tengo miedo de perderte, de que un día te llame y ya no me respondas, de que te canses de mí, de que llege un día en el que nos ignoremos, de que olvidemos todos los años que hemos pasado juntos, de que todos los momentos, los buenos y los malos, ya no signifiquen nada para ti, para nosotros. Tengo miedo de mí misma, de llegar a odiarte, de dejar de quererte. Me aterroriza el día en el que ya no queramos saber nada el uno del otro. Me da pánico pensar que un día me pasará algo bueno o algo malo, y no seas la primera persona a la que se lo quiera contar. Me aterroriza pensar que todo tiene un final. Pero, al fin y al cabo, ¿por qué pensar en eso? Si te tengo aquí y ahora, y después de todo, sigues siendo mi mejor amigo. Y, ¿sabes como me olvido de ese miedo?
- ¿Có...cómo?
- Saltando... - Así, sin más, agarra más fuerte su mano y le arrastra al vacío, metros y metros más abajo, superando, ambos, juntos, todos sus miedos. Cuando salen del agua, él se rie y dice:
- Vaya, pensaba que sólo tenías miedo a las serpientes.

.Las únicas personas que necesitas en tu vida son aquellas que realmente te necesitan en la suya.


© LauraPuente ' 2010

sábado, 17 de julio de 2010

mis alas

-¡Hola! ¿Te acuerdas de mí? - Saludó ella alegremente.
-¿Cómo iba a olvidarte? - contestó él con voz queda.
-Ya veo, veo que no has olvidado nada. Yo...Lo siento...
-En serio, ¿qué quieres? ¿Para qué me has llamado? ¿Pretendes que ahora hagamos como que no ha pasado nada? ¿Piensas que con un simple "lo siento" vas a solucionar algo? Esa etapa ya pasó, tú misma te cansaste, te cansaste de todo aquello, te cansaste de mí, y me abandonaste sin ningún remordimiento, todo por una tontería, y ahora, seis años después quieres que volvamos a ese momento. No bonita, no. Estás totalmente equivocada.
-Vaya...veo que tu rencor y tu odio hacia mí se ha hecho inmenso.
-Mi rencor crecía cada vez que me acordaba de ti, asique sí, yo creo que es más que inmenso. Pero ¿odio? Nunca sería capaz de odiarte. Incluso si me clavases un puñal en el centro de mi corazón te seguiría diciendo que te quiero.
-Veo que sigues siendo igual de exagerado.
-Sí, puede que sea eso. O puede que el dolor que sentí cuando me dijiste "Adiós" era aún mayor que el de una puñalada, y aún así seguí queriendote y sigo queriendote...
-Exagerado - repitió ella, aunque ahora se mentía a si misma, ya que ella había sentido lo mismo.
-No lo entiendes. Sigues sin entenderlo. Sigues siendo la misma niña inmadura. La cría que lo quería todo y no pudo fijarse en los verdaderos detalles, en lo verdaderamente impotante, en lo que siempre había estado allí, en como cuidaba de ti a pesar de que no te dieses cuenta. Nunca fuiste capaz de valorarme nada. Siempre me hacías sentir culpable por algún estúpido miedo que creaba tu mente. Y lo peor de todo, es que sigo sintiendome culpable. -dijo él, entre gritos y sollozos.

Unos minutos después, los dos se encontraban sentados sin nada que decir, como en los viejos tiempos, pero la diferencia era que ya no reían, que ya no se lo decían todo con cada silencio, que ya nada iba a ser igual.

-Mira esto - dijo ella, dirigendo las manos a su cuello, y dejando al descubierto un colgante que hasta ahora había estado escondido por la tela de su camiseta - ¿Lo recuerdas?
-Mi llamador...
-Creo que esta es la única promesa que no hemos roto, prometí que siempre iba a ser tu ángel, y nunca he dejado de serlo.

Él saco otro colgante:
-Lo mismo digo...


© LauraPuente ' 2010


jueves, 15 de julio de 2010

Todo se muere...

La confianza es algo que se tarda años crear de una manera plena, que se tarda toda una vida en creer en ella de verdad, pero que, sin embargo, se pierde en tan sólo un instante. El estar cómoda con alguien, con ese alguien que era todo para ti, eso cambia en tan sólo un momento. Una mala racha, una mala temporada, malos momentos, discusiones, y todo ello desaparece. Todo este mundo que cuesta años construir, se derrumba, así sin más, y ya nada es lo mismo. Y nunca volverá a ser como antes...




© LauraPuente ' 2010

jueves, 8 de julio de 2010

Sonrie y deja que el resto del mundo se pregunte por qué.

-¿La conoces?

-¿A quién?

-A aquella chica, ¿la ves? La que lleva sonriendo y riendo a carcajadas horas y horas, la que se toca la mandíbula señalando qe la duele pero no puede parar de hacerlo. ¿La ves? Aquella, la felicidad personificada, ¿sabes cuál te digo?

-Ah sí, es Laury. Laura siempre está feliz, nunca he sabido como lo hace, pero su sonrisa inspira una fortaleza que ya querría tener cualquiera.

-¿La conoces? - su amigo asintió, mientras seguía concentrado en no parar de dar toquecitos a su balón - ¿En serio? - Su amigo volvió a asentir, un poco cansado del tema.

- Sí, tío, la conozco, aquí nos conocemos prácticamente todos - y añadió con resentimiento - tú viviendo en una ciudad como Nueva York no sabes lo que es estar encerrado en este lugar, ¿Cuando me vas a llevar contigo? Estoy deseando de salir de aquí, además creo que tengo posibilidades de ser el próximo Messi del fútbol - dijo, creciéndose.

-Sí, al menos ya eres igual de feo, cada día estás más cerca ehh... - se mofó David.

-Já, já! Uhh...si te oyese Laura decir eso - dijo con cierto rintintin.

-¿Por? ¿Qué pasa con ella? ¿Qué sabes?

-Dios mío, ¿qué te ha pasado en un momento? Esta mañana eras normal, y ahora no puedes parar de hablar de esa chica jajaja ¡¿Qué te ha hecho?! - preguntó Pablo con cierta burla en su voz.

-Nada, sólo te digo que no hagas planes para el día que me case con ella, porque serás el padrino, ¿vale?

-Tú estás loco! Si ni siquiera la conoces.

-Si ya me tiene así, y ni siquiera la conozco, imaginate cuando sí la conozca, osea ahora, ¿por qué no me la presentas?

-No si ella ya veo que te ha conquistado en dos minutos, el problema va a estar en que tú le gustes a ella, va a ser bastante más díficil.

-Já! Con lo encantandor que soy yo - dijo bromeando.

-Sí, sí, venga vamos que te la presento. -soltó el balón, y se encaminaron hacia el grupito de gente que la acompañaba - antes de conocerla debo advertirte de una cosa.

-A ver...

-Deberías no intentar coquetear con ella diciendola cosas como: "me encanta tu sonrisa" ó "¿cómo puedes estar siempre tan sonriente?" ó "me hace tan feliz verte sonreir" ó "tu forma de reirte es rara y enormemente contagiosa", lo odia, de verdad podrías acabar con su puño golpeandote la cara.

-Oh, chica dura, me gusta jajaja -bromeó-

-Lo digo en serio, y por tu bien. Y lo más importante, intenta evitar cualquier comentario despectivo sobre Messi, le encanta, fijate que te digo que le parece guapísimo asi que.

-¿Qué? ¿La pulga esa? Bueno, creo que podré soportarlo...

-Y por favor, te pido que no intentes jugar con ella, no ha tenido una vida fácil que se diga, asique a no ser que el puño que quieres que acabe en tu cara sea el mío...cuídala.

-Vaya, si que eres amigo suyo sí. ¿Y si es ella la que juega conmigo? - dijo, poniendo cara de pena y bromeando de nuevo.

-En ese caso la dejare que te patee el culo cuantas veces quiera jaja.

-Asi que, ahora crees que tengo posibilidades, ¿eh?

-Ahora creo que eres lo que ella necesita, punto.


Continuará...



© LauraPuente ' 2010

lunes, 28 de junio de 2010

Reencuentro

Estela salió tarde de trabajar aquel día, acababa de dimitir, después de haber sido acosada por su jefe, un hombre que rondaba los 60 años, y sumido en un matrimonio infeliz, que descargaba sus calentones con la primera cara bonita que se le cruzaba, o según Estela: un maldito cabrón. Pero se acabo, tres años en aquel bar de mala muerte que se acababan aquella noche. Llovía.
-Estúpida lluvia – pensó Estela – Esta claro que las cosas siempre van de mal en peor.
Echo a andar hacia su casa, sola, bajo el agua que cada vez caía más fuerte, iba tan metida en su mundo que no pudo evitar tropezar con él. Una sombra negra, capucha sobre la cabeza, pantalones caídos, mochila al hombro, y cascos puestos, andaba en su dirección, con la cabeza agachada. El golpe era predecible.
-Ai, perdóneme, lo siento. – Sollozaba Estela.
-Tú – dijo él.
-Tú – corroboró ella.
-¿Qué tal?
-Pues si voy llorando, será señal de que no muy bien, ¿no crees? Veo que tu intuición sigue siendo igual de pésima que cuando me dejaste tirada en aquel andén.
-Golpe bajo, y lo sabes. No sé, a lo mejor llorabas por la hostia que te acabas de dar con mi cabeza.
-Sí, también podría ser por eso, siempre fuiste muy cabezón.
-Bueno, ya vale, ¿no crees?
-No, ¿te importa apartarte de mi camino?
Estela siguió andando, cuando Álvaro salió tras ella:
-Pues sí, sí que me importa. ¿Sabes qué día es hoy?
-Déjame en paz!
-¿Lo sabes verdad? No es casualidad que nos hayamos encontrado, ¿no te parece?
-Sí, por supuesto que lo sé, hoy hace exactamente 5 años desde que conocí el error más grande de toda mi vida. Veo que sigues creyendo en el destino y todas esas gilipolleces.
-¿De verdad piensas eso? ¿De verdad crees que he sido lo peor que ha pasado por tu vida?
Estela no dijo nada, Álvaro dio media vuelta y siguió su rumbo.
-Álvaro! Sabes que no hablaba en serio –gritó.
Él dejo esbozar una maliciosa sonrisa y se dio la vuelta.
-Perdona, he tenido un día demasiado horrible, y haberme encontrado con la persona que más daño me ha hecho no lo está mejorando mucho, lo siento, pero es así. – dijo Estela.
-Bueno, que te parece si te vienes a mi casa y me cuentas qué tal te va? Y creo que yo te tengo que explicar unas cuantas cosas.
Estela estaba indecisa, pero finalmente accedió a irse con él. Cinco años atrás se habían chocado de casualidad en una tarde lluviosa en el centro de Madrid, ella se había cargado su ipod, él hizo que se fracturase un tobillo, pero para ambos fue el mejor día de sus vidas, y el preludio de la historia más bonita y apasionada de sus vidas. Pero nada dura para siempre, y dos años después todo eso se había acabado, y el amor dio paso al odio. No se veían desde el día en que habían decidido fugarse juntos de aquel espantoso lugar, y él la abandono sin más despedida que un mensaje que decía: No te quiero.
No habían vuelto a hablar, ni a verse, hasta aquel día, sus palabras dejaban ver rencor y todo lo que se habían echado de menos, por eso a pesar de todo, ignoraron el pasado. Hicieron como si ese reencuentro fuese suficiente para olvidar todo el daño. Así acabaron en casa de Álvaro, hablando de lo penosas que se habían vuelto sus vidas, Estela viviendo en el pequeño piso que sus padres le habían dejado antes de morir meses atrás, manteniéndose con trabajos de mala muerte, mientras intentaba sacarse la ESO en un colegio nocturno. Álvaro con millones de euros en su cuenta bancaria, que no usaba, pues el odio y el desprecio que sentía hacía su padre era mayor que cualquier cantidad de dinero. Estela lloró y lloró, mientras Álvaro la consolaba entre sus brazos, y llegaron a un punto clave de la noche:
-Te mentí - dijo Álvaro – Siempre te he querido, no he dejado de quererte ni un solo minuto, desde que te conocí, hasta el día de hoy, me acuesto y me levanto pensando en ti…
-No me hagas esto.
-Esa es la única verdad.
-No, cállate!
-No…mi padre no quería que estuviésemos juntos, me amenazo, me dijo que si no te dejaba, arruinaría a tu familia, o los mataría, y luego iría a por ti. Yo no podía soportar eso, fui un cobarde, lo sé, no hay día en el que no me arrepienta. No hay día en el que no me odié a mi mismo por lo que te hice. No hay día en el que no descuelgue el teléfono e intente marcar tu número, pero mi puta cobardía me lo impide. Fuiste y eres, lo mejor que ha pasado por mi vida. Cuando te fuiste, bueno, cuando te dejé ir. No fui yo, era un espectro de mí, no hablaba con nadie, apenas comía, y mucho menos salía. Sólo escribía y escribía, escribía para ti, porque fuiste la única que entendió mi sueño de ser escritor, de intentar serlo, la única que me animó a luchar por ello. Y aunque esa idea ya la he desterrado de mi mente, he seguido escribiendo sólo para ti.
Estela se había quedado helada, sin saber que decir.
-¿Y que escribías?
-Ñoñerías, a veces escribía sobre la vida que hubiésemos tenido si me hubiese fugado contigo, otras sobre la realidad, otras sobre lo que hacer si te volvía a encontrar, y así, inventaba mil historias de ti y de mí, pero todas tenían algo en común, todas tenían un final feliz.
-No, me he pasado años odiándote, haciéndome creer a mí misma que eras la peor persona que existía, que los dos maravillosos años que habíamos pasado juntos sólo fueron una farsa, que nunca me quisiste de verdad. Me engañaba a mí misma. Lo sé. Pero así conseguí aguantar día a día en este asco de vida. Cuando me enviaste aquel mensaje, quería alejarme de todo, hice el viaje que tendríamos que haber hecho juntos, me fui a Italia, y allí me intenté suicidar sin éxito, volví a casa, pedí perdón a mis padres y me encerré en una vida desgraciada, odiando a todo lo que era y lo que tenía. A veces pienso que mis padres murieron de la pena de ver a su hija así, que yo tuve la culpa…No, no me puedes hacer esto.
Estela cogió sus cosas y se marcho de aquel lugar, ahora estaba granizando, pero no le importó, no podía sentir nada.


© LauraPuente ' 2010

miércoles, 23 de junio de 2010

Destino

Es fácil, la vida, respira, inspira, espira, es fácil, la muerte, expira. Cuando un día vives y al siguiente mueres, la felicidad es vida, la tristeza muerte, pero para valorar la felicidad tienes que sumirte en la tristeza, sin embargo, para valorar la vida no puedes sumirte en la muerte. Por eso la valoramos tan poco, incluso llegamos a pensar que vivir es lo peor de la vida. Y quizá sea así, nada se sabe después de la muerte, quizá todo tiene un sentido y nadie lo sabe, quizá todo nuestro rumbo, nuestro destino, va encaminado a algo que no alcanzamos a conocer, ni a pensar. El destino está escrito por algo, sin embargo nunca nos paramos a pensarlo, vivimos nuestra existencia pensando que nosotros somos los dueños de ella, que somos libres de acertar o de equivocarnos, y en realidad, no es así, siempre hay algo que marca nuestros pasos, algo que nos dice izquierda o derecha, algo que nos previene o que nos deja chocar, el destino, el destino es el dueño y señor de todo el universo, existe sin existir, sin dejarse ver, viviendo a través de cada alma, de cada suspiro, de cada decisión, de cada instante, de cada cambio, de cada nacimiento y de cada muerte...

© LauraPuente ' 2010

lunes, 14 de junio de 2010

Lo que dura un fin de semana

Ella aparcó su viejo coche destartalado en el primer lugar que encontró:
-Perfecto, ya te has perdido, y acabas de llegar a esta ciudad, perfecto -Se dijo a sí misma, mientras sacaba el móvil de aquellos shorts de verano para llamarle.
Pii...pii....venga, ¿dónde estás?
-Dime!¿Por dónde andas? - contestó él.
-Pues, estoy...eh no tengo ni idea, he aparcado en el primer lugar que he encontrado, sólo para decirte que estoy totalmente perdida en tu asquerosa ciudad asique haz lo que sea pero encuentrame, ven a buscarme, ya!
-Si has seguido mis indicaciones, te aseguro que estarás más cerca de lo que te imaginas...
-A ver, voy a ver si veo el nombre de la calle...
-Deja de mirar al cielo como una tonta, y mira por el retrovisor un momento...
La chica entre desorienta y emocinada, bajo su vista hacia el retrovisor y ahí le vió, en la acera de enfrente, sostenido sobre un pie mientras el otro aguantaba una farola, con una mano sosteniendo su móvil y con la otra tocandose el cabello.
Ella dejo caer el móvil sin darse cuenta, nerviosa, muy nerviosa, abrió la puerta del coche.
Él no sabía si acercarse o darle tiempo, vio abrirse la puerta pero no salía.
Miedo, mucho miedo, eral lo que ella sintió en su interior, y dudas, ¿qué pasará después de esto? ¿Salgo? ¿Le abrazo? ¿Le beso? ¿O me doy media vuelta y le mando a la mierda? Venga, ya que estás aquí tirate a la piscina... - Ella y su manía de conversar consigo misma.
Así empezó a salir del coche, sin darse cuenta de que él ya estaba allí, apoyado en su maletero. Y verle tan cerca fue todo lo que necesito para aclararse, de repente, su corazón le dio un vuelco, ya nada importaba, y mucho menos lo que fuese a pasar después sólo ese momento era el protagonista, así la chica corrió a sus brazos y le abrazó, le abrazó como nunca antes había abrazado a nadie, él, entre sorprendido y encantado, la cogió en brazos y empezó a besarla, ambos poniendo la vida y el corazón en cada movimiento, en cada beso, en cada mirada...LLevaban demasiado tiempo esperando ese momento. Cuando aquella adrenalina se calmó, y consiguieron separarse, a los dos les invadió una repentina vergüenza, y a ella también le invadió la sensación de que algo no iba y no iba a ir bien.
-Vamos, que te voy a enseñar la ciudad! -le propusó él.
-Vale! Pero primero me gustaría dejar mis cosas en tu casa, y ver tu habitación, me muero por ver tu habitación, por ver el lugar en el que siempre he estado presente sin llegar a entrar.
-Jajaja, como quieras cariño.

Cuando entró a aquel lugar, sintió que era como si hubiese vivido allí toda su vida, aquel sitio había sido más su hogar que su propia casa.
-Era tal como me lo imaginaba - dijo ella.
Ambos se sentaron en la cama, se miraron a los ojos, y se empezaron a besar, mientras se susurraban "te quiero" entre beso y beso, y entre esas cuatro paredes, entre esas sábanas, estuvieron lo que dura un fin de semana...

© LauraPuente ' 2010

martes, 1 de junio de 2010

Entre nosotros II

A la mañana siguiente, él despertó en aquella habitación, retardando el momento en el que tener que abrir los ojos, porque no quería darse cuenta de que todo había sido un sueño, de que ella nunca había ido hasta su casa sólo para decir adiós y sin embargo hubiese acabado en su cama, no podía ser cierto, de hecho no lo era, asumiéndolo, empezó a abrir los ojos. Reflejos de luz entraban a través de una persiana medio bajada, reflejos que incidían sobre los pechos de la chica desnuda que se encontraba apoyada en su hombro, profundamente dormida, envolviéndolo con sus pequeños brazos, era ella, nada había sido un sueño. Ella estaba allí, en su habitación, en su cama. Se quedó embobado, mirándola, recordando lo que había pasado la noche anterior, después de discutir, después de darse cuenta de que la seguía amando, el mundo desapareció a su alrededor, sólo quedaron él y ella. – Tú y yo – pensó. Se quedaron completamente solos, la soledad más dulce que jamás habían vivido, él rozó sus labios tan sólo un instante, el tiempo suficiente para que ella perdiera el sentido por su piel, para que sus manos se deslizaran lentamente envolviendo su cuello, hasta llegar a acariciar su pelo, ese despeinado pelo castaño que siempre le había vuelto loca, y le empezó a besar, se besaron como nunca antes lo habían hecho, con una efusividad exagerada, como si fuese la primera y a la vez la última vez que lo fuesen a hacer, y con esa misma pasión hicieron todo lo demás, él comenzó a deslizar sus manos por su cuerpo, la cogió y se la llevó en brazos hacia su cama, sin dejar de besarla, la tumbó, ella le quitó bruscamente aquella camiseta vieja de aquel viejo grupo de música, mientras él le desabrochaba aquellos pantalones de pitillo que encerraban unas flacuchas piernas, y le quitó aquella camiseta que él mismo le acompaño a comprarse tiempo atrás, dejando ver el relieve de sus pechos, así inició la travesía de su lengua a través de aquel cuerpo, deslizándose por su cuello, por el hueco entre sus pechos, rodeando su ombligo, y acabando entre aquellas piernas. Ella le dejó completamente desnudo, él le desabrocho el sujetador y comenzó a agarrarle los senos, mientras sus lenguas se entrelazaban como atraídas por la gravedad, ella le arañaba la espalda provocando en él un dolor dulce y excitante, él comenzó a acariciarla, y continuaron abrazados, besándose, amándose, y él acabo completamente dentro de ella, sin querer separarse nunca, gimiendo, con la sensación de ser dos almas perdidas que se encuentran por fin…

Cuando de repente ella se empezaba a despertar, Unax la miró, Carolina estaba desorientada, cuando los ojos miel de ella encontraron sus ojos negros:
-      Te quiero- dijo ella, con aquella voz ronca y poco deseosa que se tiene al despertar.
-      Te amo – dijo él, abrazándola, besándola y acariciándola.
Y así volvieron a perderse entre las sábanas, sin darse cuenta de que alguien acababa de entrar, y se dirigía directamente al dormitorio. Elena. 


© LauraPuente ' 2010

domingo, 18 de abril de 2010

Corazón

Y llego el momento de la huida, cuando todo se oscure alrededor, ya no queda nada, sólo el vacío, aparte del vacío que hay en mi interior, el vacío que siento hacia los demás, ya todo me da igual, ya no hay opciones, ¿cómo poder seguir viviendo así? No quiero sentir lo que estoy empezando a sentir, pero el corazón es irrefrenable, ojalá, ojalá todo esto fuese falso, pero no, no puede ser, esto es tan real como la pobreza de África, como la crisis mundial, como el egoismo y codicia de la raza humana, tan real como que el mundo nos está previniendo de su fin, tan real como que mi fin está más próximo cada vez, te quiero, joder, no sabes cuanto te quiero, no, no lo sabes, y quizá nunca lo sabrás, pero no sé como llegamos a este punto, estabamos bien, ¿no? Sí, joder, yo era feliz, y ahora, ahora lloro cada vez que te veo partir, lloro cada vez que sé que puede que sea la última que vengas, te quiero demasiado ¿vale? No hay nada que hacer, es mi corazón, mi bodrio de corazón el que habla ahora, mi equivocado corazón, ese que siempre busca mi infelicidad, ese maldito cabrón que me está quitando la vida, ese maldito cabrón al que estoy desangrando, estoy deseando que deje de bombear, para, para, tum-tum, para!..tum..No. Se acaba. Rojo. Sangre. Odio. Amor. Muerte. Vida. Muerte. Tú.


lau~

viernes, 2 de abril de 2010

El sentido

¿Sabes que sentí cuando te vi por primera vez? Cuando nuestras miradas se cruzaron, por error o por el destino, sentí que estaba volviendo a renacer, o más bien, que había nacido para ese momento. ¿Sabes lo que sentí cuando tus dedos me tocaron sólo dos segundos? Sentí que la muerte podría acecharme ya cuando quisiera, ya no había nada que mereciese la pena más que ese momento. Pero, ¿sabes que sentí la primera vez que tus labios rozaron a mis labios? ¿sabes que sentí la primera vez que nuestras lenguas se entrelazaron? ¿sabes lo que sentí la primera vez que nuestros cuerpos se convirtieron en uno? Sentí que la vida tenía sentido, un único sentido, y ese sentido eras tú. ¿Sabes lo más importante de esto? Eres tú, ahora no vivo para mí, ahora vivo por ti, porque ahora tú eres el sentido de mí.


eLe~

martes, 16 de marzo de 2010

El salto

El frío congelando su cara, el viento azotando brutalmente todo su cuerpo, un cielo negro, con nubes grises, sin luna, sin estrellas, sin vida. Debajo de él, la ciudad, Madrid, preciosa, triste o contenta siempre tan perfectamente imperfecta. Siempre había sabido que sería aquel lugar, y ahora estaba a punto de convertirse en un cuerpo inanimado, un cadáver vagando a través de coches, de gente, de carreteras: "cualquier camino me lleva a mi hogar, y mi hogar es la muerte". Así, saltó desde una azotea a unos 100 metros de altura en plena Gran Vía madrileña. Según iba cogiendo velocidad su caída, su corazón latía más y más apresuradamente, como si supiese que el fin se acercaba e intentase agotar todos los latidos que le quedaban por gastar, sus pulmones se ahogaban con la fuerza del aire, él se llegó a preguntar si moriría antes por el colapso y el shock que estaban sufriendo sus órganos que por su cita con el duro asfalto. Y ese fue su último pensamiento, un segundo después todo su cuerpo se esparcía por la carretera.


lau~

Hemoglobina

Cada palabra desgarraba mi alma como el más afilado de los cuchillos, y yo me aferraba a él como si fuera el fin, no paraba de dolerme, me estaba cortando las manos, no paraba de sangrar por dentro, me hacía daño, mucho daño, pero sentía que si me soltaba caería a un vacio mucho más doloroso, asi que seguí, seguí sangrando, sangré y sangré, lloré y lloré, ya no sabía si lloraba hierro o si sangraba sal, sólo rezaba porque mi cuerpo no se quedará sin sangre, la última gota de líquido rojo corría por mi cuerpo buscando la salida, y yo no quería dejarla, ya no tenía alternativa, si me soltaba me hundiría, si me seguia aferrando moriría. Y tampoco estaba muy segura de que mi vida a partir de ese momento fuese mejor que la muerte, pero aún así le miré a los ojos, y, con la última gota de mi sangre, le dije adiós, me solté.

lau~

sábado, 6 de febrero de 2010

¿Sabes? ¡Pierdete!

¿Sabes lo dificil que es despertarme cada día y darme cuenta de que sigo en el mismo infierno? ¿Sabes lo dificil que es darme cuenta cada mañana de que ya no estás? No sabes cuanto te odio ahora mismo por haberme abandonado a mi suerte, ya siento que no tengo nada, me hundí en una soledad, pero en esa soledad en la que estaba unida a ti, estabamos los dos solos, sin nadie más, pero ahora ya sólo quedo yo. Los finales son impredecibles, insuperables e irrevocables, llegan de improvisto, te dejan marcada de por vida y no puedes hacer nada para cambiarlo. Este es nuestro final, puede que no sea de película, puede que no salgas corriendo en pleno aeropuerto cuando este a punto de coger ese avión, y pares el mundo sólo para darme un último beso, o para hacerme volver a tu mundo, puede que este final no tenga nada de especial, puede que yo no sea especial como me decías, puede ser el más simple y feo de los finales que hayan existido en la historia, sin embargo, a veces, lo más complicado se encuentra en las cosas más simples, y lo más complicado para mí, ahora mismo, es decirte un simple: "Buena suerte y hasta luego." Sin embargo lo hago, aunque puede que el dolor me acompañé de por vida, lo hago. Mentiría si dijera que no es por ti, sino por mí, y esas bobadas, porque esta vez SÍ es por ti, porque sé que no llorarás, sé que no te importará, sé que no me echarás de menos, sin embargo yo derramo una lágrima por cada letra que estoy escribiendo, y te echaré de menos cada día de mi vida porque me has convertido adicta a ti, eras mi dulce droga, y te convertiste en una absurda perdición, asi que PIERDETE!

lau~